Dragon Quest, la saga y el inminente Dragon Quest XI: Ecos de un pasado perdido

Dentro de poco llegará a nuestro mercado el esperado juego de rol Dragon Quest XI: Ecos de un pasado perdido.


Corría la mitad de la década de los 80 cuando los japoneses pudieron disfrutar por primera vez de Dragon Quest, el primer videojuego de una saga que se alargaría en el tiempo de tal manera, que actualmente Japón ya está jugando a su undécima entrega numerada (y sin numerar…). Nosotros todavía tendremos que esperar hasta el 4 de septiembre, pero ¿qué es un mes más después de más de 20 años jugando? Hagamos un repaso sobre la rica historia de Dragon Quest y hacernos una idea de lo que nos espera en Dragon Quest XI: Ecos de un pasado perdido.

Los inicios de Dragon Quest

Este juego desarrollado por Enix (actualmente, y desde 2003, conocida como Square Enix y responsable de éxitos de ventas y crítica como las sagas Kingdom Hearts o Final Fantasy) se lanzaba para Famicom en Japón en 1986, aunque en América tuvieron que esperar a 1989 y en Europa ni se lanzó. El lanzamiento de Dragon Quest supuso un éxito inesperado en Nintendo y se convirtió en uno de los primeros videojuegos de batalla por turnos en conseguirlo. Después llegaría Final Fantasy y, juntas, constituyeron una especie de olimpo de los juegos de rol.

En esta historia viajamos al mundo de Tantegel donde, muchos años antes un hombre llamado Erdrick ha salvado al mundo de la oscuridad y traído la paz en forma de la sagrada Bola de Luz. Un día, un hombre que vivía en una cueva se encontró a un dragón durmiendo y, cuando se despertó, comprobó que este estaba totalmente a sus órdenes, como si fuera una mascota doméstica. Se denominó a sí mismo como Dracolord y, después de descubrir su poder, robó la Bola de Luz y secuestró a Lady Lora, la hija de Lorik, el rey de Tantegel. Es ahí donde entramos nosotros en juego que, poniéndonos en la piel de un héroe anónimo, pedimos permiso al rey para ir a rescatar tanto a su hija como al sagrado haz de luz.
Este sería el punto de una partida de una saga que ha ido cosechando éxitos a lo largo de los años y que iría evolucionando notablemente en jugabilidad y argumento con el paso de los años. Esta entrega de Dragon Quest junto a Dragon Quest II y Dragon Quest III conformaría la llamada Trilogía de Erdrick, en la que todos los juegos comparten configuración y similar línea de tiempo.

Lo que vino después

A partir de la Trilogía de Erdrick, Dragon Quest experimentaría varios cambios tanto en jugabilidad como en argumento, e incluso en plataforma de juego. Y es que Dragon Quest IV fue lanzado para Famicom japonesa en 1990, en 1992 para el resto y en 2001, la desarrolladora Heartbeat decidió rehacerlo para PlayStation, siendo así la primera incursión de la saga Dragon Quest en esta consola. Este juego se distinguía de los anteriores porque dividía la historia en cinco capítulos (seis para PlayStation), y esta ya no tenía que ver con Erdrick y la bola de luz, sino que incluye otros muchos personajes, aunque la esencia de un héroe con un propósito que cumplir sigue manteniéndose.

Dragon Quest XI Ecos de un pasado perdido

Las novedades que incluía este Dragon Quest IV, que después seguirían varias entregas, eran por ejemplo poder diferenciar en el juego entre día y noche, tres tipos de llaves diferentes, posibilidad de viajar en barco y en vehículo volador… Sin embargo, lo más destacable es la aparición del primer Casino que se mantendría durante todas las entregas posteriores, así como también del sistema de batalla denominado Táctica en el que el jugador puede elegir cuál será el comportamiento de los personajes en batalla sin manejarlos. La exploración en este juego seguía siendo una visión vertical en la que los personajes se veían desde arriba, pues no fue hasta el lanzamiento de Dragon Quest VIII que esto cambió en pos de la exploración en 3D. Una entrega después, el Dragon Quest IX, fue la responsable de cambiar el modo en el que aparecían los monstruos en el mapa: Si antes podían aparecer de forma aleatoria, a partir de ese juego los encontramos en el mapa y podemos acercarnos o esquivarlos según nos convenga.

El legado de Dragon Quest

Cuando afirmamos que estamos ante una de las sagas de videojuegos más exitosas de todos los tiempos, no lo hacemos a la ligera: Es realmente una de las que más han vendido tanto en su saga principal como en sus spin offs (Mystery Dungeon, Monsters, Slime Morimori…), aun cuando muchos de estos no se han lanzado de forma internacional. Son varias las clasificaciones en las que varios juegos de Dragon Quest aparecen como los mejores valorados en la lista de los mejores videojuegos de la historia, sobre todo en Japón, donde incluso tiene varios récords Guinness como el de ser la saga que más rápido vende en el país. Además, esta saga es considerada una de las más influyentes de la historia (junto a otras de Square Enix como la ya citada Final Fantasy), así como también la más importante en el género JRPG. O lo que es lo mismo: Juegos de Rol Japoneses.

Y ahora, ¿qué nos espera en Dragon Quest XI: Ecos de un pasado perdido?

Con toda la rica historia de la que goza la saga, no es de extrañar que todos los fans de los videojuegos esperen ansiosos a que por fin llegue de forma internacional la undécima entrega, presentada en las ediciones Edition of Light, digital y la edición coleccionista Edition of Lost Time que incluye la versión para la PS4, la banda sonora, un libro de arte, contenidos descargables… Una edición para que todos los fans se hagan con ella.


En lo que respecta a la sinopsis, sabemos que en Dragon Quest XI (con gráficos e interfaces renovadas) nos presentarán a un nuevo héroe (que volverá a llevar tu nombre) que es perseguido junto a sus aliados, tan variopintos como nos esperamos, y que incluso en algunos momentos no despierta en la gente que se va encontrando la simpatía que debiera. Sin embargo, él y sus amigos deberán emprender un viaje a través de continentes y océanos para acabar con la amenaza que se cierne sobre sus tierras. Así, mediante combates a cuatro, misiones secundarias y con las personalidades diferentes de los aliados que nos acompañan, en Dragon Quest XI todo un mundo (de técnica shading fotorrealista) vasto se abre ante nosotros y nosotros, lo que tenemos que hacer, es dejarnos llevar y explorar todo lo que podamos y más con tal de desentrañar el misterio y salvar el mundo. Todo ello, como siempre, con minijuegos que amenizarán todavía más nuestras sesiones de juego, que aseguran poder durar más de cien horas.

Entretenido, con una buena historia llena de giros y, además, con gráficos tan coloristas e impresionantes como siempre se han encargado de conseguir Akira Toriyama y los suyos. Poco más podemos pedir a la nueva entrega de esta saga que, una vez más, ha sido un éxito en Japón y cuyos fans internacionales llevan más de un año esperándola ansiosos. Solo queda un mes para volvernos a poner en la piel del héroe y ascender con él hasta coronarnos los salvadores del mundo en Dragon Quest XI: Ecos de un pasado perdido. ¡Estamos muy impacientes!

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