Catherine, las pesadillas, las ovejas y las chicas que nos enredan

Hablamos de Catherine, el extraño juego de puzles de Atlus que se repescó en 2020 en Nintendo Switch y que también está en PlayStation Now.

Desde hace unas semanas estamos abonados al servicio PlayStation Now de Sony y esto nos está permitiendo echarnos partidas a juegos “clásicos” que habíamos casi olvidado. Está siendo una terapia estupenda a la vista de que todavía no nos hemos subido al carro de PlayStation 5 porque encontrar stock en Japón, donde residimos, está siendo imposible (hay que participar en loterías…).

Así es como llegamos a Catherine, un juego que no hemos olvidado y que sigue siendo tan endiabladamente divertido como lo recordábamos. El juego nos había convencido en el pasado, porque hay que reconocer que partía de un concepto de jugabilidad de lo más curioso, combinando aventura conversacional, con misterio, relaciones entre personajes y una mecánica de puzles de lo más particular. El nivel de dificultad era elevado al máximo y los diseños de personajes muy provocadores, pero la historia también amenazaba con convertirse en un punto de inflexión para mejorar la experiencia.

La impresión que nos quedó del juego en su momento se repite en estas nuevas partidas que nos hemos echado. Seguimos disfrutando con un juego que llama la atención por lo atrevido que resulta y por la forma en la que se distancia de otros muchos productos procedentes de tierras japonesas. Hay que decir que la versión disponible en PlayStation Now no es la de PlayStation 4 más reciente subtitulada Full Body, sino la original de PlayStation 3.

Dos mujeres que ponen al protagonista en el límite

La historia nos pone en la piel de Vincent, un hombre que tiene una de esas vidas pacíficas, con su novia, Katherine, hablándole de matrimonio y de compromiso, y una existencia que no va más allá de su día a día. Todo cambia para él cuando conoce a otra chica, que curiosamente se llama Catherine, y que provoca que comience a tener pesadillas cada vez más peligrosas e intensas. En estas pesadillas, que son donde nos pondremos a su control en niveles de habilidad, Vincent avanzará almohada en mano para ascender y ascender por torres de peldaños hasta llegar al final de las mismas.

Con cada torre alcanzada Vincent sobrevivirá a una noche más y estará más cerca de desentrañar el misterio de todo lo que acontece tanto en su vida como en sus pesadillas. Cuando no esté dormido teniendo pesadillas, Vincent pasará el tiempo en el Stray Sheep, un bar en el cual el protagonista también interactúa con el jugador. En este lugar tenemos la oportunidad de salvar partida y de hacer uso de su teléfono móvil con distintas finalidades. Las actividades en el bar no se limitan a esto, y hay que entender que Vincent pasa el tiempo en el Stray Sheep de la misma forma en la que lo haríamos nosotros. Recibe visitas, pide más bebidas, e incluso juega a un juego, además de escuchar música con una jukebox de esas que tan bien quedan en los bares.

Hay distintos finales que nos llevarán a quedarnos con una de las dos chicas. Pero no solo hay dos variantes, uno con Catherine y otro con Katherine, sino que los desarrolladores le dan la vuelta de hoja a la historia para contarnos muy variados desenlaces. El desarrollo de la partida está plagado con toma de decisiones que afectan a la ruta que adoptamos a lo largo del juego. Todo dependerá de cómo respondamos a los mensajes del móvil, de a quién llamemos, de lo que digamos a varias respuestas, o de otros pequeños detalles. La moralidad es otro de los elementos que se ven beneficiados por esta acción y por las respuestas que realicemos.

Las pesadillas son cada vez más complicadas

Las pesadillas son la parte más profunda en lo que se refiere a la jugabilidad más directa, aquella que pone en jaque al jugador para que se esfuerce de manera continuada. En un principio el juego era tan difícil en su versión japonesa, que los desarrolladores tuvieron que reducirla en Occidente para que fuera asequible. Después en Japón también se actualizaron a la dificultad revisada, ya que de la forma original en la que había sido creado no era nada fácil avanzar.

En estos niveles de pesadilla tenemos que ir pasando de peldaño en peldaño, escalando, moviendo rocas y dejando atrás a las ovejas que nos encontremos, a las que será posible golpear para que no nos dejen atrás. Durante las escaladas hay combates contra jefes y el peligro es constante, dado que la pantalla irá avanzando hacia nosotros para que no nos quedemos quietos. Las tomas de decisiones en lo relacionado a qué bloque mover son trascendentes, y por ello tenemos la oportunidad de retroceder un movimiento (en como máximo el nivel normal) por si hemos cometido un error, claro. Habrá objetos que recolectaremos por el camino y que ayudan a que el progreso sea un poco más sencillo, lo que significa un buen punto de inflexión para nuestro camino.

Cuando terminemos la escalada de un nivel, Vincent se encuentra con un hub desde el cual interactuar con las ovejas y descubrir así varios elementos de interés, como consejos que nos ayudarán a descubrir truquitos con los que avanzar. También podremos usar monedas para adquirir objetos especiales.

El aspecto gráfico de Catherine deja unas impresiones más que positivas y nos introduce en un mundo que resulta tan particular como atractivo desde el inicio. Vincent se muestra como un personaje atípico y original, mientras que las dos chicas protagonistas tienen su propio atractivo y a lo largo de la partida el propio jugador tiene dificultades para tomar una decisión clara sobre a quién echarle el anzuelo. Si a esto le sumamos la banda sonora, que también realiza un trabajo más que adecuado, queda como resultado un juego que llama mucho la atención y que resulta de lo más singular.

Conclusiones

Catherine es un juego que podemos decir que se ha terminado convirtiendo en un clásico dentro de su género de puzles y locura. Es, al mismo tiempo, uno de esos juegos que invita a seguir cada uno de los diálogos y secuencias donde se nos introduce, y aunque tengamos la opción, al menos en la primera partida, a no saltar ninguno de ellos. Su elaborada y desafiante historia es uno de los ingredientes clave para que Catherine consiga dejar una impresión muy adecuada entre los usuarios, que van a tener la oportunidad de encontrarse con el reto de atravesar peligrosos niveles y de desentrañar los secretos de un argumento que sorprende por lo diferente que resulta.

Ahora que ya han pasado unos cuantos años desde su lanzamiento, podemos decir que se ha convertido en un título clásico que no será olvidado, pero que tampoco ha alcanzado niveles de súper-clásico, posiblemente porque su jugabilidad no enganchaba tanto. De todas formas, no está de más que, si tenéis suscripción a PlayStation Now, le echéis un vistazo para descubrir una de esas propuestas curiosas y únicas que llevan a demostrar que el mercado de los videojuegos siempre se encuentra en constante evolución.

La versión más actual se lanzó en Nintendo Switch en 2020 y en PlayStation 4 y PlayStation Vita en el año 2019, pero sin duda lo que más exposición reciente le ha dado es la aparición en la máquina de Nintendo. Por ahora no se habla de secuela, pero nunca se sabe.

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