BloodRayne: Betrayal, cuando la dhampir se estrelló

Hasta ahora BloodRayne: Betrayal ha sido el último juego que se ha lanzado de esta famosa franquicia cuyos derechos cambiaron de manos en 2020.

Mientras pegamos fuego (en el buen sentido) a la suscripción de PlayStation Now, jugamos a títulos que se nos habían quedado en el tintero. Uno de los que teníamos ganas de jugar era BloodRayne: Betrayal, porque fue la entrega que enterró a la franquicia, la cual eso sí, prácticamente ya se encontraba enterrada antes. Ahora los derechos de la saga se han vendido y es posible que su nuevo propietario consiga reflotarla de una manera digna.

Antes de BloodRayne: Betrayal, la última vez que nos encontramos con un juego de BloodRayne fue en 2006 cuando se distribuyó en Europa el segundo juego de la franquicia. Desde entonces la saga no pasó por una situación demasiado positiva, dada la cancelación de una entrega prevista para PSP. Donde sí tuvo más o menos una presencia remarcada ha sido en el mercado del cine, en el cual ha protagonizado tres películas, y en los cómics, donde se han publicado sus historias.

Involución con gráficos en 2D

Lo primero que choca de BloodRayne: Betrayal es el cambio visual que se ha llevado a cabo respecto a las dos entregas anteriores. La estética 3D más habitual en el género de la acción y la aventura se deja de lado para adoptar un punto de vista de scroll horizontal, de tipo muy tradicional y con gráficos en 2D. Que los desarrolladores del juego fueran los chicos de WayForward, no es una casualidad. Esta empresa es una de las compañías que mejor han encontrado la forma de satisfacer con juegos de acción dotados de este tipo de gráficos. En el año 2010 se encargaron de Batman: El intrépido Batman y de Shantae: Risky’s Revenge, dos juegos que dejaron muy buenas sensaciones entre los usuarios. Tras esta entrega de BloodRayne han continuado desarrollando juegos de acción y plataformas que, sin duda, han dado mejores resultados que el título del cual hablamos hoy.

Con BloodRayne: Betrayal tenían la dura tarea de adaptar un juego que ya tiene una base establecida de fans y hacerlo coherente respecto a los otros episodios, algo que nunca es fácil. No obstante, y teniendo en cuenta que los cambios de jugabilidad son radicalmente distintos, hay que afrontar el juego con la mente abierta, porque llama mucho la atención. Lo primero que nos vendrá a la cabeza, de manera descomunal, es un aire a Castlevania realmente remarcado, a los más clásicos. La comparación es inevitable, dado que no sólo coinciden en estética, sino también en la manera de jugar y controlar al personaje.

Combates muy sangrientos

En BloodRayne: Betrayal las carnicerías no terminan ni se detienen en ningún momento. Rayne, la protagonista, colaborará con un ejército de soldados a los que tendrá que llevar al castillo de otro vampiro para darle caza. Pero por el camino, la protagonista, tendrá que eliminar a un buen número de enemigos que le intentarán hacer la vida imposible, desde vampiros hasta insectos malignos y otras criaturas.

La variedad de oponentes, como suele ocurrir en estos juegos, no es muy elevada, y tienden a repetirse en exceso, pero los jefes de nivel, como también es tradición, lucen un aspecto más que destacado. A la hora de luchar contra todos los enemigos podremos hacer uso de un buen surtido de técnicas. Rayne tiene sus dos poderosas armas cortantes que puede utilizar en distintos combos, golpeando a los oponentes por todas las direcciones y lanzándolos hacia el aire para combinarles allí. Los movimientos son muy rápidos, teniendo también una acción de esquive, posibilidad de correr, salto con voltereta de espaldas para llegar a plataformas elevadas, y la muy necesaria acción de chupar la sangre. Este último movimiento nos permitirá recuperar vida con los oponentes a los que hayamos debilitado, pero no sólo entre los vampiros, sino también con los insectos voladores y otras criaturas.

A medida que avancemos se desbloquearán y nos irán enseñando otras técnicas, como el golpe del pisotón, que nos permitirá golpear a los enemigos cayendo desde encima y taconeando en su cabeza. Por otro lado, también tendremos escopeta, aunque de munición reducida, por lo que habrá que contar muy bien las balas y no gastarlas en momentos en los que no sea imprescindible. Todas estas técnicas habrá que combinarlas en los enfrentamientos contra jefes, en los que la computadora nos permitirá recuperar vida chupando la vida de algunos oponentes menores que aparecerán en el decorado. Teniendo en cuenta que no hay botón de guardia, sólo un esquive, resulta un buen apoyo para superar los desafíos más complicados.

Otras características determinantes del juego, y que ayudan a darle mayor personalidad, son la gran carga gore de los combates y la banda sonora. Respecto al gore, es obvio y se puede apreciar que la sangre salpica toda la pantalla cada vez que eliminamos a un enemigo, con chorretones de sangre de un color rojo más que llamativo. La banda sonora tiene un ritmo muy apropiado que recuerda a las canciones de la saga Castlevania, apreciándose otro punto inspirado en la clásica saga de Konami.

Un juego regulón, BloodRayne se merece más

BloodRayne: Betrayal es un juego que deja sensaciones agridulces. Su cambio de estética es radical, y la jugabilidad, de tipo muy clásico y 2D, es refrescante. Pero resulta complejo y en algunos momentos insufrible. Se encuentra localizado con textos en castellano y cuenta con un argumento que ayudará, a su manera, a despertar el interés en el personaje y su mundo entre los jugadores que no conozcan la franquicia. Jugarlo gratis en PlayStation Now no es una mala idea, pero más allá de eso quedará como un juego curioso que, a la hora de recordar la saga BloodRayne, no tendrá especial importancia.

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