A mother in Festerwood

Una madre debe cuidar a su hijo de los peligros pero permitirle adquirir experiencia para lidiar con ellos cuando sea mayor. Encuentra ese equilibrio en este pequeño juego Flash.

Algunas madres son obsesivas en el cuidado de sus hijos y, según la visión de estos, sobre todo cuando se acercan a la adolescencia, las madres pueden ser asfixiantes y limitar la libertad.

Sin embargo, también existe una forma de traducir esta relación vincular entre una madre y un hijo en un video juego en Flash llamado A mother in Festerwood en donde quien quiera que lo juegue tendrá que cumplir el rol de madre protectora y mantener a salvo a su hijo mientras éste crece.

Por supuesto que la tarea no es simple, y el niño, además de crecer en edad y tamaño, crece en curiosidad y coraje de manera que, mantenerlo dentro del perímetro de seguridad creado por la madre protectora se hace cada vez más complicado, sobre todo cuando el pequeño cumple los 12 años.

Este interesante trabajo digno de un estudio sociológico de una Madre en Festerwood o, como su título en Inglés: A mother in Festerwood, intenta comprobar que el “mundo exterior” es un lugar peligroso y que si bien el niño crecerá y en algún momento partirá, tendrá que aprender a valerse por sí mismo antes de salir del cuidado celoso de su madre.

En la escena de juego tendremos gráficos pobres, coloridos y dinámicos que ubican en el centro una pequeña casa, hogar de la madre y el hijo que comienza siendo un pequeño bebé pero que en cuestión de minutos y gracias al cuidado de su madre crece y se desarrolla.

Desde el centro, hacia los bordes, un perímetro de seguridad se extiende en forma circular pero fuera de él, claramente delineado por puntos que delimitan, el mundo exterior es representado por un bosque lleno de alimañas y cosas que dan miedo como pequeños fantasmas negros y unas especies de monstruos y grandes animales que pueden volverse peligrosos.

Para ayudar a la madre a cuidar a su hijo bastará con mover el puntero del ratón encima de la madre y conducirla hacia donde debe ir, en cuidado de su hijo que intenta alejarse y recorrer los límites del perímetro.

El pequeño puede crecer dentro de los límites, pero crecerá más rápido si se le permite salir a explorar el mundo exterior y ganar puntos de experiencia luchando contra algunas alimañas- Pero el peligro es inminente y, como me ha pasado a mi, puede perder un hijo (virtual y pocos píxeles) a los 14 años.

Mantener ese equilibrio entre la experiencia y la seguridad puede resultar bastante difícil, especialmente con los elementos aleatorios implicados en el juego y las características de cada edad en que el hijo se encuentre.

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