¿Ver Los Simpson en Japón en castellano? Es prácticamente imposible

El formato digital complica una tarea tan simple como podría ser ver un episodio de la serie de animación Los Simpson en otro país.

Nos estamos acostumbrando al contenido digital, al streaming o a la compra virtual. El formato DVD está en decadencia y el Blu-ray no ha llegado a la popularidad que tuvo este en ningún momento. Las productoras y distribuidoras cinematográficas cada vez miden más las ediciones que lanzan en formato físico. En lugar de ello se enfocan hacia el terreno digital a la vista de cómo en estos formatos el margen de beneficio es superior al no tener que imprimir discos, portadas, ni ocuparse de pagar la cadena de distribución.

Pero aunque podamos pensar que el formato digital es maravilloso, que trae un soplo de aire fresco por su comodidad y que es justo lo que estábamos necesitando, en realidad, tiene pegas. Los inconvenientes son similares para aficionados al cine y los videojuegos, pero quienes coleccionaban DVDs o Blu-rays y que se han pasado ahora al formato digital es quienes más sufren. El principal problema son las limitaciones y bloqueos de región con los que nos encontramos, los cuales nos impiden disfrutar de una experiencia satisfactoria.

En este ejemplo os vamos a poner un ejemplo claro que sirva para que podáis entender los problemas que supone el formato digital cuando nos salimos de nuestra zona de confort.

Como español nacido en los 80, he crecido viendo Los Simpson en Antena 3. Las reposiciones del mediodía eran fundamentales, pero también las emisiones a última hora de la tarde. Enchufar la televisión para ver a Homer, Bart y compañía siempre era algo que me hacía reír y que me ayudaba a pasar el rato. Porque a veces hay que reconocer que no ves Los Simpson por mucho que los tengas de fondo, pero los episodios hacen una gran compañía y tienen un soporte medicinal que es difícil de superar.

Ahora vivo en Japón y después de más de un año he empezado a echar de menos Los Simpson. En Japón no son muy de esta serie de animación, porque ellos ven principalmente anime. Mis opciones se reducían de forma considerable a:

  • Streaming oficial (Disney Plus)
  • YouTube (no tan oficial)
  • Páginas web (menos oficial todavía)
  • Sintonización de Antena 3
  • DVDs

El plan ideal habría sido Disney Plus, por supuesto. Teniendo en cuenta que el servicio de streaming tiene toda la serie entera… ¡imposible resistirse! Así que mi plan fue suscribirme a Disney Plus en Japón. El problema es que suscribirse al servicio es muy complicado, complicadísimo en realidad. Y cuando lo consigues te encuentras con que no todos los idiomas están disponibles, así que no es que sirva demasiado.

Mi segunda opción fue: suscribirme a Disney Plus en España. Es algo que funciona con Netflix (en cierta manera) y a partir de ahí ver si había suerte. Hice la suscripción (el periodo de prueba) y cuando fui a identificarme desde Japón, me saltó un mensaje indicándome que el servicio de Disney Plus no está disponible en tierras japonesas. ¿Cómo puede ser teniendo en cuenta que Disney Plus sí está disponible? ¿por qué dicen que no lo está?

La respuesta se encuentra en que Disney Plus utiliza en Japón un intermediario, una empresa que media para que el servicio llegue a los usuarios. Es, por ejemplo, como si en España Disney Plus solo se pudiera ver a través de Movistar. Por ello no comparten base de datos y el sistema, la aplicación y la web, considera las dos versiones de Disney Plus servicios diferentes.

Con la sensación de derrota de haber fallado con dos versiones distintas de Disney Plus me resigné a los demás medios. Primero: YouTube. El problema es que YouTube es territorio de Los Simpson en latino. No hay manera de ver nada en castellano salvo algunas escenas breves con chascarrillos seleccionados. Y en mi caso, soy perro viejo y no puedo acostumbrarme a unas voces distintas a las que he oído toda mi vida (ya me resultó complicado acostumbrarme al segundo Homer, como para que lo llamen «Homero»).

Si intentas encontrar algo para ver online te encuentras con la misma situación. Al fin y al cabo, todo depende de YouTube o de otras plataformas legales de streaming. La única alternativa sería recurrir a webs ilegales, pero no es algo que quiera fomentar, y tampoco quiero pasarme todo el día cerrando ventanas con anuncios en los que aparecen señoritas ligeras de ropa (por decir algo fino).

Eso me dejó ante el sintonizado de Antena 3. ¿Pero sabéis qué?: bloqueo de región. No puedo acceder a los servicios de emisión porque están bloqueados para que se vean desde determinados países, y Japón no está entre ellos. Y lo siguiente fue recurrir a los DVDs, pero como podéis imaginar, las ediciones japonesas no tienen, ni de lejos, audio en castellano, ni subtítulos. En realidad, en Japón los DVDs se editan en unas condiciones que harían que cualquier aficionado español pusiera el grito en el cielo, y eso teniendo en cuenta que los precios son abusivos resulta cuanto menos curioso.

Otra opción sería la compra digital de los episodios o al menos de la película, para matar el gusanillo. El problema de lo que ocurre con los contenidos digitales, es que por mucho que tengas la propiedad para su reproducción en España, no la tienes para reproducirlo en otros países. Es decir, pongamos que has comprado en formato digital a través de tu televisión, de la App Store, de tu PlayStation o desde el ordenador, una película digital. Has pagado 20 euros por ella. Crees que la tendrás en tu propiedad vinculada a tu nombre de usuario toda la vida y que podrás hacer lo que quieras con ella. Pero es un error. Intenta reproducir esa película en otro país y te encontrarás con un posible mensaje de error indicando que ese contenido no está disponible para su visionado en esa región.

Aquí el problema no deja de ser que los contenidos digitales no son nuestros en ningún momento. Nunca. Estamos pagando una cesión, un derecho, un acceso a los mismos mientras la propietaria de esos derechos crea conveniente seguir dejando que los tengamos. Pero en cualquier momento puede haber una situación, una letra pequeña, algo, que nos lleve a que perdamos ese contenido digital incluso si estamos en el mismo país. Seguro que hace años que no enchufáis vuestra PlayStation 3 o Xbox 360, pero si intentáis descargar todos los juegos que compraste en su momento, posiblemente os encontréis con que alguno de ellos ya no podéis descargarlo. ¿Por qué? El motivo o la explicación de la propietaria de los derechos puede ser cualquiera, pero la conclusión será que vosotros ya no tendréis acceso a ese contenido.

Volviendo al drama de Los Simpson, la única solución que he encontrado ha sido que mi familia me compre uno o dos DVD en España y que me los mande por correo para que los pueda reproducir aquí. Al menos, sobre el formato físico no se impone la región (si tienes un dispositivo libre) y puedo reproducirlos sin ningún tipo de problema. Para que el envío se abarate habrá que enviarlos sin caja, solo el disco en una funda, con algo de burbujas protectoras. Pero al menos así podré volver a ver la serie. Y como podéis imaginar, este es solo un ejemplo sobre Los Simpson, pero se aplica a todo (salvo con un 40% o 50% del catálogo de Netflix, que está tal cual en castellano).

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