Teatro interactivo con realidad virtual, así es The Tempest

La propuesta de teatro interactivo The Tempest introduce a los espectadores en una nueva forma de representar la obra de William Shakespeare.

Os avanzamos que no lo hemos probado, pero hemos leído varios artículos de quienes sí han tenido la oportunidad de hacerlo (en Estados Unidos) y nos ha dejado muy, muy interesados. Suponemos que será algo que termine llegando a nuestro idioma y que también se convertirá en tendencia en España. ¿De qué hablamos? Del teatro interactivo con realidad virtual. Específicamente de The Tempest, la experiencia-película-obra-interactiva que se puede disfrutar a través de la aplicación The Under Presents, la cual está disponible para los dispositivos de realidad virtual Oculus Rift y Oculus Quest.

La propuesta resulta diferente y a priori un poco compleja en cuanto a su explicación. Hay quienes lo definen como cine interactivo, pero no hay ninguna duda de que lo que es, es puro teatro. Y podría definirse como el salto evolutivo del teatro para que esta antigua profesión continúe su expansión hacia un futuro distinto.

Cuando compramos una entrada para The Tempest y nos colocamos nuestro headset de realidad virtual a la hora señalada, podemos pasar a la sala que nos corresponda del teatro y reunirnos con los demás espectadores. Cada sesión está limitada en cuanto a asistentes del público, un máximo de ocho participantes y un mínimo de seis, para que así podamos disfrutar mejor de la experiencia.

La obra de teatro, por mucho que nosotros estemos viendo animación 3D, diseñada con muy buen gusto, todo sea dicho, es en vivo. El actor que está al otro lado de la pantalla es un intérprete de teatro que se encuentra metido en el papel y que le proporciona movimiento y voz en todo momento. Son 40 minutos de obra, por lo que los 15 dólares que tiene la entrada como precio resultan más que adecuados, sobre todo teniendo en cuenta que una duración mayor posiblemente resultaría un poco pesada (al menos con los dispositivos de realidad virtual que existen en la actualidad).

Los miembros del público son personajes sin voz y sin cara que están en el mundo de la obra y que interactúan con la misma siguiendo el desarrollo de los acontecimientos. El público puede moverse por los escenarios trasladándose por sus amplios entornos mediante acciones rápidas (como los saltos de la versión de realidad virtual de DOOM). También pueden buscar objetos, en ocasiones siguiendo las exigencias del guion, o saludarse y hacerse reverencias unos a otros. No se puede hablar, pero sí hay cierta expresividad. En cualquier caso, el público debe estar atento a la obra y al actor que la conduce, ya que al fin y al cabo hemos pagado para ello.

La historia de la obra nos traslada a la exitosa La tempestad, de William Shakespeare. Sorprende que una obra tan antigua como esta, estrenada originariamente en el año 1611, continúe estando de actualidad y teniendo tanto éxito como en el pasado. El actor que realiza la interpretación da vida a Próspero, el duque de Milán. Junto a él, el público vivirá los momentos más importantes de la obra pasando de escena en escena. Habrá momentos en los que los espectadores interpretarán un papel u otro, como capitán de barco, espíritus o marineros. También veremos a personajes cruciales de la historia, como el espíritu del aire Ariel.

Al terminar se entrega un recuerdo a los asistentes, estando disponible además de la obra, la experiencia monojugador Timeboat, la cual nos permitirá después tener acceso permanente a una zona multijugador que servirá para que se encuentren los espectadores que hayan disfrutado de la obra. Por otro lado, hay disponible una introducción a Under Presents que se puede jugar gratis y que tiene una duración de 45 minutos, ayudando a que toda la experiencia sea más inmersiva (en este caso no hay actor en vivo de por medio).

Por ahora lo que no se ha conseguido es permitir a los espectadores comprar paquetes de entradas de manera que todos se encuentren en la misma sesión con el mismo actor. Y teniendo en cuenta que la obra se lleva a cabo de forma simultánea a la misma hora con distintos actores, es posible que aunque compremos entrada para una sesión al mismo tiempo que nuestros amigos, al final terminemos en «salas» distintas. Este es un aspecto que posiblemente se mejorará en el futuro, puesto que no hay que olvidar que parte del interés de este tipo de experiencias se puede encontrar en compartirlas con personas con las que tenemos relación.

Con este tipo de propuesta lo único que podemos imaginar es en las posibilidades que aporta la realidad virtual si se exprime en su máximo nivel. No hablamos de que los teatros en vivo dejen de existir, pero esta puede ser una oportunidad excelente para que los actores tengan más oportunidades laborales y para que los usuarios encuentren nuevas formas de divertirse usando sus headsets. Si comienza a instalarse y otras obras lo usan, puede ser una revolución.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (0 votos, media: 0,00 de 5)
Loading ... Loading ...