¿Sobrevivirá el último Blockbuster al próximo año 2019?

En Estados Unidos todavía queda un local de la cadena Blockbuster, pero no sabemos si se mantendrá vivo en el próximo año.

último Blockbuster

Estamos a las puertas de un nuevo año y eso significa plantearse preguntas. Por ejemplo: ¿sobrevivirán un año más determinados servicios y negocios? Nosotros nos hemos acordado de Blockbuster, la inimitable cadena de videoclubs que se ha terminado extinguiendo salvo por la existencia de un último local en Oregón, Estados Unidos, donde sus empleados sobreviven como pueden (ante todo, con mucho humor). No sabemos cómo les va el negocio, pero posiblemente no tan bien como para mantener los distintos sueldos de sus empleados en un entorno en el que cada vez las personas apuestan más por el mercado del vídeo digital.

Por ahora siguen abiertos, y eso es lo importante. El local es enorme por lo que se puede ver en los vídeos y las estanterías están llenas de DVDs y Blu-rays, e incluso sospechamos que también se pueden encontrar algunos VHS para coleccionistas. Hay filas y filas de películas, estrenos, unidades de sobra para quienes las necesiten, comida y otros productos adicionales que ayudan a que el negocio se mantenga en activo.

Los vídeos que hemos visto grabados cámara en mano desvelan claramente que la afluencia de público no es demasiado elevada. Tampoco necesita un gran mantenimiento, pero sí que deben invertir mucho en comprar nuevos DVDs y Blu-rays para ofrecer en alquiler.

Antes de cerrar las últimas tiendas en Alaska se intentó convertir una de ellas en algo más parecido a un museo del cine que además tuviera ese servicio clásico de alquiler de películas. Pero la idea tampoco funcionó. Blockbuster aguanta por la nostalgia y por cómo hay personas que todavía prefieren ir a su videoclub en vez de buscar las películas en las plataformas digitales. Pero aunque la nostalgia nos hace defender la existencia de Blockbuster, ¿en realidad tiene algún sentido que sigamos apoyando este tipo de negocio? Nos encanta, no queremos perderlo de vista, ¿pero merece la pena? ¿tiene lógica esa cruzada por mantener vivo algo que ya debería haber muerto?

La nostalgia es una mala compañera. Malísima en realidad. Nos hace defender lo indefendible y nos ata a elementos, personas o productos que ya deberíamos haber dejado. Pensamos en el esfuerzo y el tiempo que hemos invertido con esas cosas y nos da una mala sensación plantearnos su abandono aunque tengamos que hacerlo. Hay muchas personas que se sienten así en Oregón y que siguen apoyando a Blockbuster, lo que nos parece fantástico. Pero la realidad es que por el precio del alquiler en Blockbuster pueden alquilar la película que quieran ver al instante desde su televisión.

No se necesita ni siquiera un dispositivo más allá de la tele, ni siquiera una cuenta en una plataforma de vídeo, dado que todas las televisiones smart ya tienen su propio videoclub. Es cierto que el alquiler digital tiene carencias que deben resolverse, pero también es verdad que el papel que hace en contraposición a lo que sigue proporcionando Blockbuster de manera tradicional es muy superior en comodidad y accesibilidad. ¿Perdemos la experiencia de ir al videoclub y de pasar un buen rato en la tienda? ¿no podemos pedir recomendaciones a sus empleados? Son cosas que también estamos perdiendo con la compra online y que indican que la sociedad se encamina a un entorno menos comunicado en el que cada vez haremos menos cosas en compañía. Pero eso abarca todos los campos, no solo afecta a lo que le ha ocurrido a Blockbuster.

El futuro no pinta bien para Blockbuster, ni siquiera en el caso de que el local sea propiedad del dueño y no tenga que afrontar el coste de un alquiler. Es un negocio de nostalgia en un local enorme que seguramente se podría convertir en un Starbucks o cualquier otro tipo de servicio que proporcionara mucho más dinero (nos guste o no). Por otro lado, a Blockbuster se le va a terminar en ciertas dosis el apoyo que recibe por parte de las propias productoras de cine, que ya están reduciendo la velocidad de soporte al formato físico a la vista de que la sociedad actual ya no compra ni colecciona tantos DVDs como ocurría en el pasado. Ni siquiera el alquilar videojuegos suena como una posibilidad que pueda remontar el negocio, porque a la juventud no le interesa tanto ni tiene esa necesidad de alquilar un juego que no puede comprar.

Ahora mismo hay miles de opciones para pasar un buen rato en casa, descargando juegos gratis en el móvil, accediendo a aplicaciones o con los servicios de vídeo como Netflix. Eso elimina la necesidad que existe en usar servicios de alquiler, porque hay poco que sea tan imprescindible que requiera recurrir a este tipo de producto. El cine sigue teniendo popularidad porque los estrenos aún no se pueden conseguir de ninguna otra manera, pero ya veremos si dentro de 20 años no estamos teniendo sobre ello una conversación similar. El progreso y los cambios de la sociedad a veces pueden ser un poco tristes.

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