Se acabó la era del VHS, en recuerdo de un buen amigo

El formato VHS dice adiós de manera definitiva en 2016 y celebramos un sentido homenaje por su historia.

Reproductor de VHS

Quienes nacieron en la década de los años 80 o de los 90 sienten un cariño especial por el formato VHS, el cual seguro que tuvo una gran importancia en su crecimiento. ¿Cuántas tardes pasamos delante de la televisión viendo películas en este formato? Las veíamos una, dos y tres veces sin cansarnos. No había Internet (¡horror, un tiempo así existió!) y aunque salíamos mucho más de casa que ahora, el vídeo era una buena solución al aburrimiento. Ahora que el VHS ha dicho adiós con la noticia de que la última marca que los fabricaba ha decidido dejar de hacerlo, nos vemos obligados a hacer este sentido homenaje a un viejo amigo que, después de muchos años, nos abandona.

Nos abandona, pero esto no significa que nos olvidemos de él. Ya sea con un recuerdo, una chispa de nostalgia que de vez en cuando venga a nuestra mente, o con una demostración de amor, como mantener en casa los viejos VHS que tanto nos divirtieron en el pasado, seguiremos estando cerca de este querido amigo. El VHS nos ha dado tanto que resulta difícil decirle adiós, pero es obvio que en la sociedad actual, que ha cambiado mucho en las últimas décadas, ya no hay espacio para algo como esto. Y por mucho que nos pese, ni el DVD, ni el Blu-ray ni nada parecido, podrán llegar a ocupar el hueco que ha dejado el VHS. Sobre todo por el camino que vamos, porque ya os podéis imaginar que nos acercamos peligrosamente a un futuro cercano en el cual el formato físico habrá desaparecido.

Ese es un tema para otro artículo, pero dejémoslo en que Internet y la adopción que han hecho los servicios de televisión por cable en estos años, ha hecho que cada vez sea menos necesario tener una sistema propio de consumo de vídeo. Porque con tantas películas que se emiten en televisión ahora mismo (al haber decenas de canales más) y tantos servicios bajo demanda, no hay duda de que ir a comprar una película cada vez tiene menos sentido por mucho que nos pese a quienes adoramos el formato físico.

Pero volvamos al VHS

El formato debutó en los años 70 y lo hizo de la mano de JVC como respuesta a la presencia que tenía el formato Betamax en las tiendas. Como ya sabéis, estos dos formatos convivieron un tiempo en las tiendas, pero el VHS se impuso como el vencedor y dejó a la opción de Sony en el olvido. Quizá alguno de vosotros llegase a tener un dispositivo Beta, aunque no fue nuestro caso (sí oímos hablar de ello en conversaciones que no pasaban por nuestras personas).

En los años 80 todo el mundo tenía un reproductor de VHS en casa e incluso había sentidas peleas en casa para ver quién elegía la película que ver. Inicialmente fue como con el inicio de las televisiones, que lo normal era tener un vídeo en cada casa, aunque las familias más pudientes compraban un segundo para que lo tuvieran los padres en su habitación a modo de reproductor privado. Esto llevó a la popularización de las sesiones de cine en casa. Los domingos, por ejemplo, era común que las familias fueran al videoclub a alquilar una película en VHS. Y por si os estáis preguntando qué era un videoclub, os tenemos que decir que fue uno de los negocios más punteros de la década. También llegaron a los 90 con muy buena salud e incluso vivieron el formato del DVD con gloria, más o menos hasta la mitad del desarrollo del mismo.

Los videoclubs eran lugar de peregrinaje para todo tipo de personas. Tenían cientos de cintas entre las que elegir divididas por géneros. Hacían promociones tipo alquileres 3×2, para que cada miembro de la familia se pudiera llevar una película que hubiera elegido y luego se veían por turnos para disfrute de todos. En el videoclub era donde se descubrían las películas más extrañas y también era donde se estrenaban aquellas cintas que no hubiéramos podido ver en los cines de ninguna forma. Fue la forma en la que algunos descubrimos las películas de artes marciales, que se pusieron de moda con títulos protagonizados por Jackie Chan, Sammo Hung y otros actores a quienes solo conoceríamos de revistas como Dojo, tristemente desaparecida también. Era un lugar en el cual, por otro lado, se alquilaban a destajo películas de comedia que divertían a toda la familia, desde las protagonizadas por los albóndigas hasta las de Porkys. Eran otros tiempos.

La pelea por alquilar los estrenos alcanzaba sus tintes más dramáticos cuando veías que tenías que esperar una semana de más desde que veías que la cinta que tanto estabas esperando se quedaba con el cartelito de “alquilada” en la estantería. ¡Qué crueldad! Tenías que hacerte amigo de algún jefe de videoclub para que pudiera asegurarte de que siempre tuvieras los estrenos que buscabas. Alguna que otra vez tirabas la casa por la ventana y comprabas la cinta, porque así nadie te la quitaría y tendrías un buen recuerdo. ¿Quién no compró el VHS de Titanic en esa lujosa edición que pasará a la historia del formato?

16 años de liderazgo

El VHS estuvo reinando en el mercado del vídeo durante 16 años. Este periodo fue más que suficiente para que capturara un amplio periodo de nuestras vidas tanto naciéramos antes como después. Los videoclubs ya comentados solo fueron una aportación más de la grandeza de los VHS, que estuvieron en nuestras vidas de muchas otras formas. Un cambio que eclipsó a las familias fue el descubrimiento del doble reproductor de VHS y de su mágico cable para grabar películas. ¡Había nacido la piratería del vídeo! Hoy día hablamos mucho de la piratería y de lo mala que es, pero en los 80 ya la teníamos entre nosotros, aunque imaginamos que no había tantos pillos alrededor de ella y que se intentaba hacer menos dinero de esto.

El proceso consistía en unir dos reproductores con un cable, poner en uno de ellos la cinta original y en otro una cinta virgen que podíamos comprar en cualquier tienda. En el segundo reproductor le dábamos al botón REC (el rojo) y de forma automática grababa todo lo que emitía el otro reproductor. Es decir, que alquilábamos ¿Quién engañó a Roger Rabbit? y de forma instantánea la podíamos tener en nuestra casa para siempre. Algunas tenían sistema antipiratería, pero otras no. Quien más o quien menos probó esta experiencia, pero no para vender ni nada por el estilo, sino para diversión y entretenimiento doméstico. Más allá de lo bien o lo mal que estuviera, la mayor parte de la población ni siquiera entendía que estuviera haciendo algo que no debía.

Los reproductores también permitían, en este caso sin líos, grabar emisiones de la televisión. Ponías la cinta virgen y podías incluso programar la grabación para definir cuándo empezaba y cuándo terminaba. Era una maravilla. A partir de este punto las personas comenzaron a vivir más, dado que ya no eran esclavos de que echasen un programa que les interesara a una determinada hora. Los episodios se podían grabar para verlos tranquilamente. Resultaba muy cómodo por mucho que también se grabasen los anuncios, aunque en la época nos arriesgaríamos a decir que había menos cantidades que ahora (al menos ahora nos quejamos más). Con el desuso del VHS y la entrada en escena del DVD se produjo un fenómeno curioso, puesto que este hábito de grabar de televisión se perdió al no haber un sustituto. Algunas televisiones incorporaron discos duros y los servicios de cable ahora ofrecen capacidad para grabar programas, pero hubo un largo periodo en el cual simplemente no podíamos grabar. Y se echaba mucho de menos.

Historia del VHS

El VHS durante los tiempos de Internet

Ahora mismo resulta chocante pensar que el formato VHS e Internet convivieron durante muchos años. Suena raro ¿verdad? Pues lo hicieron. La colaboración fue bastante beneficiosa para cierta parte de los usuarios de la red, al menos en círculos y nichos específicos. Hay que pensar que en los orígenes de la red las velocidades de conexión eran absurdas en comparación a las actuales. Para cargar una imagen de una película, una foto, tenías que esperar, en ocasiones, hasta cinco minutos. ¿Os imagináis lo terrible que resultaba? Pero eso a los primeros usuarios de la red no nos echaba para atrás, sino que esperábamos con paciencia a que cargase. No usábamos Google, porque no existía, así que hacíamos búsquedas en directorios y nos conectábamos al chat para conocer a otras personas a la vista de que no existían las redes sociales ni siquiera Messenger.

Si veíamos vídeos online teníamos que esperar entre 3 días y 1 semana a que terminaran de descargar, y en muchos casos hablamos de vídeos de 5 o 10 minutos con niveles de calidad ridículos. Ni películas ni cosas raras. Por lo tanto, digamos que todavía había necesidad de usar el VHS (el DVD tampoco existía todavía). Un nicho que lo usó mucho fue el de los aficionados al manga y el anime procedentes de Japón. Se trataba de un tipo de contenido difícil de conseguir, dado que no era muy editado prácticamente en ningún país, así que para estar al día había que recurrir a medios alternativos.

Recordamos que no había streaming, ni Netflix, ni YouTube, nada de nada de lo que estamos acostumbrados ahora. Si querías ver una serie que se emitiese en Japón tenías que recurrir al VHS. ¿Pero cómo? En la época nacieron los primeros círculos de fansubs, personas que por afición al arte se ocupaban de subtitular series de forma prehistórica y de duplicarlas en cintas de VHS que enviaban a direcciones de todo el mundo. Normalmente en inglés, porque era como se trabajaba mejor para abarcar más terreno. Los VHS se enviaban con altos costes de envío y llegaban a nuestros hogares para que pudiéramos ver esas series que tanto deseábamos. Después se intercambiaban los VHS y continuaba el ciclo de expansión de una serie entre los aficionados. Así es cómo el VHS fue uno de los productos más comercializados, de fans para fans, en la era de Internet. Algo que dejó de ocurrir con el aumento de las velocidades de conexión, las descargas inmediatas y la potencia de las redes. Hoy día todo eso se mantiene en el recuerdo en relación a la historia del VHS y del propio servicio original de Internet.

Gran herramienta promocional

Otro capítulo célebre en la historia del VHS es el uso que hicieron las marcas de estas cintas para llevar a cabo iniciativas de publicidad. Cuando anunciarse en televisión resultaba (como ahora) un atraco a mano armada, sobre todo sin saber si llegarías a tu público y con limitaciones de metraje, lo mejor era grabar un VHS. Este se regalaría con algún producto afín y sería una fantástica oportunidad para dar a conocer novedades. Esto ocurrió de forma bastante habitual en el sector de los videojuegos y de los juguetes, donde las marcas sabían que los consumidores estaban enganchados al VHS sin remedio. Estos VHS promocionales se devoraban una y otra vez deseando que esos productos que aparecían en ellos pudieran llegar a las manos de quienes soñaban con ellos. Y hoy día son VHS que han pasado a la posteridad gracias a su recuperación en YouTube (benditos uploaders).

De forma relacionada con esto hay que decir que en VHS ya hubo grabaciones de lo que podemos considerar los antecesores de los youtubers, usuarios que en sus casas se grababan haciendo cosas o jugando a la consola (de 8 y 16 bits) para luego almacenar esos vídeos. El mundo no es tan original como se piensa que es desde el nacimiento de Internet y podemos decir eso de “todo está inventado”. La realidad es que el VHS formó parte de la vida de muchas personas en momentos cruciales y que se llegó a establecer como un punto de inflexión en cuanto a opciones de entretenimiento.

Adiós al VHS

La última empresa que ha dado su apoyo al VHS ha sido Funai Electrics, marca japonesa que ha aguantado lo inaguantable en una situación en la cual para sorpresa de muchos este formato de reproductor todavía era solicitado en grandes unidades. El problema es que la compañía se ha encontrado con que faltan piezas y componentes para poder mantener el flujo de producción, así que ha llegado el momento de reconocer que hay que decir adiós. Todo acaba de en este mes de julio y Funai se despide de un dispositivo que ha llegado a vender millones de unidades anualmente. Su nombre quizá no es el de Sony o Samsung, pero Funai ha sido una marca reconocible por quienes han continuado buscando reproductores de VHS en la actualidad.

Con esto acaba una era tal y como ocurrió recientemente cuando Sony hizo lo propio con el formato beta, que en otros mercados continuaba teniendo apoyo, como en Japón. A partir de ahora el formato clásico, el abuelo que todavía estará activo, será el del DVD, mientras que el Blu-ray, que ya está abandonando también la primera plana, se va uniendo a este recuerdo a favor del 4K, que se convierte en el formato activo por excelencia. No obstante, tal y como decíamos antes, no sabemos qué tiempo le queda al formato de vídeo físico para continuar resistiendo los ataques indirectos que le hace Internet.

De momento queremos concentrarnos en esta emotiva despedida al VHS, os invitamos a que cerréis los ojos y que recordéis alguno de esos momentos que vivisteis en vuestra infancia o juventud con estas cintas. También os invitamos a que recordéis los videoclubs, la poderosa Blockbuster que llegó para acabar con el pequeño comercio y que al final terminó siendo víctima de Internet, y a tantos otros que se han visto involucrados en la historia del formato de vídeo.

Tanto si vosotros siempre rebobinabais las cintas como si las devolvíais sin rebobinar, es hora de rendir homenaje y de pensar que, aunque duela, podemos decir que hemos vivido una de las mejores generaciones en cuanto a tecnología de vídeo. Conocimos el VHS, vivimos el nacimiento de Internet, la creación del DVD y disfrutamos de los recursos actuales, quienes encajéis en este grupo sabréis que sois afortunados por tener ahora la oportunidad de haber conocido un formato que fue capaz de dar tanto durante unos años que fueron cruciales. Tenemos dudas de si llegará el día en el que se produzca un fenómeno similar de estas mismas condiciones.

Foto: UnsplashInspiredImages

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