Plex, el sueño de crear tu propio Netflix doméstico

Con Netflix tenemos la oportunidad de crear un Netflix personalizado utilizando nuestra propia base de contenidos multimedia.

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La guerra del streaming es una realidad. Las plataformas dedicadas a proporcionarnos contenidos de vídeo en streaming, como series y películas, se acumulan. Y todavía no hemos llegado al punto máximo que vivirá el sector dentro de poco tiempo. Aún habrá más propuestas de streaming que intentarán convencernos para que nos suscribamos y paguemos la cuota mensual. Y cada vez que se anuncia o se lanza uno de estos nuevos servicios lo que nosotros vemos es que tiene algunos contenidos que nos interesan, pero no tantos como para que abonemos la suscripción y nos convirtamos en clientes fieles.

Los tiempos en los que solo había Netflix eran más cómodos, sin duda. Los contenidos ofrecidos eran más variados porque las productoras y dueñas del contenido no se estaban reservando para sus propias plataformas. Y Netflix tenía mucho juego para realizar producciones originales con apoyo externo. Ahora a Netflix le están cortando un montón de grifos y eso lo están notando los espectadores. Ni Friends, una de las series más vistas en Netflix, porque se va a HBO Max, ni tampoco el universo Marvel, cine y series, porque Disney quiere tener control para su propia plataforma.

Antes el principal dolor de cabeza era ver Juego de Tronos en HBO y ahora hay muchos más problemas a los que dar respuesta. Y eso nos lleva ante una situación en la que vemos la luz y recordamos los tiempos de nuestra colección de DVDs. Si, esos tiempos en los que nuestra estantería tenía la respuesta a cuando queríamos ver una película. Esos tiempos en los que nos pasábamos de vez en cuando por la tienda y comprábamos películas, o las adquiríamos online. Tiempos distintos, pero que en cierto modo echamos de menos, porque no nos podéis decir que no haya veces que en Netflix no encontréis lo que queréis ver. Resulta que siempre hay películas interesantes, pero justo la que queremos ver no está. Eso es una máxima. Por eso nos hemos puesto manos a la obra a pensar en alternativas. Y en la que más nos hemos fijado ha sido en Plex.

¿Qué es Plex?

Plex es un sistema que ayuda a que transformemos nuestro ordenador en un centro multimedia. Esto significa que necesitamos que nuestro ordenador esté activo para que funcione, dado que las tripas de Plex están instaladas dentro del equipo que hayamos seleccionado. Veamos el ordenador como el centro neurálgico que hará que disfrutemos de ese servicio de streaming personalizado con el que siempre hemos soñado. Resumido de una forma sencilla, podemos decir que Plex nos permite crearnos un Netflix propio con el contenido que queramos, a nuestro gusto y sin tener que esperar estrenos o sin enfados porque ese clásico de los 80 no está disponible.

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Alimentar tu Netflix

Por supuesto, no entraremos en charlas acerca de la procedencia del contenido. Digamos que Plex es compatible con la mayor parte de formatos de contenido. Y no solo hablamos de vídeo, sino también de música o incluso fotos. Esto permite que hayamos adquirido las películas de la forma en la que las hayamos adquirido podamos introducirlas en el sistema para convertirlas en parte de nuestra colección. Solo hay que sincronizar el ordenador que estemos usando como servidor y sus carpetas multimedia con la herramienta y todo el contenido se integrará para que podamos disfrutar de él en todo momento a través de una interfaz similar a la de Netflix.

Podemos gestionar la herramienta, sus contenidos y demás elementos de una manera muy automatizada, integrándolos con la base de datos de la que dispone el sistema. Eso nos dará de forma automatizada un beneficio enorme, dado que veremos cómo nuestras películas tienen de repente póster, lista de actores, resumen y otras características. Todo muy en la línea de los servicios de streaming. Por supuesto, el sistema no es infalible y hay que decir que en muchas ocasiones se cruzan nombres de películas y años de manera que todo queda un poco confuso. Por ejemplo, si introducimos la película Aladdín, es muy posible que el sistema la confunda por la versión del año 2019, así que nos tocará ir a mano a editar la ficha y corregir la elección de la película. O también podemos introducir los campos de información totalmente de manera personal. Las posibilidades son de lo más variadas y sobre todo notaremos esa flexibilidad si tenemos tiempo para editar nuestra colección y hacer que sea tan personal y esté tan detallada como queramos.

También nos gusta que podamos dividir y ordenar las películas de distintas maneras, sorprendiéndonos incluso que se nos proporcionen recursos que ni siquiera están disponibles en los servicios de streaming. En plataformas como Netflix a sus responsables les da miedo poner un acceso que nos permita acabar viendo todas las películas que tienen disponibles. Es como si nos dijeran «esto es todo lo que tenemos» y que les diera miedo pensar que les respondamos «pues no es suficiente». En lugar de ello les gusta hacer difícil que podamos encontrar todo lo que hay y así de vez en cuando nos encontramos cosas que no habíamos visto y que nos alegran el día y nos dan esperanzas en seguir encontrando nuevos contenidos interesantes. Pero en Plex nadie tiene que jugar ese tipo de papel, por lo que se nos da la oportunidad de ver todas las películas que tenemos por género, ordenadas por año y bajo otros órdenes de categorías.

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Versión Premium vitalicia

Aunque con la versión gratuita de Plex tenemos más que suficiente, dado que tenemos capacidad para usar el servicio gratis, sin publicidad, con conexión a distancia desde otros ordenadores y dispositivos y con mil opciones, hay disponible una versión premium. Esta aporta opciones adicionales, aunque debemos reconocer que la mayor parte de ellas nos parecen un poco de relleno y da la sensación de que solo están ahí para rellenar. Lo que sí destaca de esta versión es que podemos crear acceso a distintos usuarios e incluso darles permisos personalizados. Esto es muy recomendable por si, por ejemplo, queremos crear un Netflix para toda la familia. O uno para todos los amigos. Las posibilidades son infinitas. También se nos da la oportunidad de almacenar el contenido offline para que podamos acceder a él sin que tenga que estar el ordenador-servidor conectado en todo momento. Y hay capacidad por la cual almacenar los archivos en la nube y así no tener que tenerlos en el disco duro del equipo. Las ventajas son medianamente interesantes si no las necesitamos, pero en el caso de que necesitemos una las demás ya justifican la adquisición de la suscripción.

Pero lo mejor de todo es que al margen del pago periódico que podemos hacer por tener acceso a la cuenta premium, se nos ofrece la oportunidad de comprar el servicio en su cuenta vitalicia. Y esto es de lo mejorcito que podría pasarnos, dado que significa que tendremos derecho a usar el programa todo el tiempo que queramos por mucho que sean 10, 20 o 40 años. Por ahora Plex ya lleva algunos años y todo va bien, porque aunque no es el software de moda, sí está ganando muchos adeptos. Eso nos garantiza que posiblemente la cuenta vitalicia la vamos a poder utilizar durante mucho tiempo.

Contenidos propios

De Plex nos interesa su motor como creador de Netflix personalizados, por lo que todo lo demás que proporciona como proveedor de contenidos nos llama menos la atención. Pero es cierto que desde el primer momento en el que abrimos el programa tenemos ante nosotros una amplia biblioteca de películas, música y otros archivos de los que disfrutar. No penséis ni en grandes estrenos ni en películas especialmente conocidas, dado que el catálogo está reducido y aunque no es precisamente pequeño, todo lo que hay son ese tipo de títulos de épocas pasadas o películas que antiguamente encontrábamos en DVD en las estaciones de autobús y de tren. Pero como detalle, es interesante y todo este contenido gratuito lo podemos disfrutar sin hacer el pago de la versión premium, por lo que en cierto modo no está mal.

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¿Qué necesitamos?

Un ordenador es lo primero. Y será conveniente que su nivel de potencia sea algo moderado, para no sufrir problemas. Este equipo no deberíamos desconectarlo, al menos cuando queramos acceder a nuestro Netflix. También nos tenemos que descargar el software de servidor y el programa de acceso o hacerlo mediante web. Si queremos podemos instalar la app de Plex en una consola, como PlayStation 4, y de ahí conectarnos a nuestro ordenador. Por supuesto, que no falten contenidos multimedia, películas y todo tipo de series. Podemos hacer carpetas o incluso crear colecciones de películas de forma que lo tengamos todo ordenado. Ya veréis lo que disfrutáis cuando tengáis una carpeta con todas las películas de cine de superhéroes y os pongáis a verlas una detrás de otra en orden mientras coméis palomitas sin parar. Un despiporre.

Como decíamos, la cuenta premium no es necesaria, aunque nos podemos plantear adquirirla después de estudiar a fondo sus características y dependiendo de la forma en la que vayamos a usar el servidor, por ejemplo compartiéndolo, seguro que en ese caso nos interesa suscribirnos. Con esto y conexión a Internet en todo momento, eso que no falte, ya estaremos listos para disfrutar de la experiencia de no tener que depender de lo que los señores de Netflix y compañía decidan introducir en su catálogo. Si un día nos apetece hacernos una maratón de Este muerto está muy vivo, Atrapado en el tiempo y Primera plana, podremos hacerlo sin ningún tipo de problema. Y luego de postre nos vemos la primera película de Las tortugas ninja como unos señores.

Vía: Plex

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