¿Nos pasamos al 4K o esperamos a la realidad virtual?

Ya comienzan a oírse rumores acerca de cómo es posible que el formato 4K de vídeo doméstico tenga sucesor.

Uso de la realidad virtual

Hace unos días hablábamos de la llegada del formato 4K al mercado doméstico del vídeo con el relevo generacional que supone tras la mala trayectoria que han tenido los Blu-ray. Y entre tanto, pensando en una cosa y pensando en otra, llegamos a la conclusión de que quizá apostar por el 4K era una decisión un tanto prematura. No porque haya películas que vengan en ediciones extrañas en términos de audio (recomendamos buscar sobre la polémica de Independence Day), sino porque quizá el ajuste a 4K no acaba de ser tan necesario. ¿O sí?

Vamos a intentar hablar de esto en perspectiva y de forma muy flexible. Cualquier cosa que queráis aportar será bienvenida, sobre todo porque asumimos que es muy probable que estemos patinando en alguno de nuestros puntos de vista. Lo que nos hemos planteado es qué va a ocurrir con el despunte de la realidad virtual en este año 2016 y posiblemente con su afianzamiento en el próximo 2017. ¿Cómo afectará esta tecnología al mundo del cine en casa? Sabemos que va a tener un impacto bastante fuerte en los videojuegos, pero no tenemos tan claro qué efecto tendrá en lo vinculado con el cine. Eso nos hace plantearnos si la realidad virtual será como otro 3D, que ha terminado siendo pasajero, o si de verdad merecerá la pena. Y si merece la pena, ¿sucederá al 4K que vivirá una de las generaciones más cortas? ¿O convivirán los dos sistemas al mismo tiempo?

Lo que promete la realidad virtual

Multitud de profesionales del mundo del cine ya han hablado de lo que podemos esperar que ocurra en el momento en el cual la realidad virtual se abra camino en nuestras casas. No vamos a tener películas exclusivas de realidad virtual (al menos no “películas” buenas, para que nos entendamos). Lo que ocurrirá es que se reeditarán y ajustarán las películas que todos conocemos para ser compatibles con la realidad virtual. ¿Y qué es lo que podremos hacer en estas versiones? Pues no penséis en interacción, porque eso no está en la agenda.

Al ponernos el headset de realidad virtual nos trasladaremos a un entorno virtual y será ahí donde veremos la película. Ese entorno será personalizable para que seleccionemos cómo queremos ver la película en cuestión. Podremos elegir modo IMAX y tener este tipo de cine en nuestra propia casa, sin tener que preocuparnos de nada. También será posible optar por una pantalla cinematográfica que podremos configurar en cuanto a distancia, como si estuviéramos eligiendo la butaca en la que nos sentaríamos. Y se dice que se dará soporte al 3D de una manera más envolvente sin que tengamos que estar haciendo cosas raras, así que quizá esa tecnología acaba ganando interés adicional. Por decir, será posible que hasta seleccionemos un entorno retro de cine de barrio con una mala pantalla y una sala donde nos encontremos con acomodador.

La idea es que cada persona podrá disfrutar de las películas como prefiera con unos niveles de personalización de imagen que hoy día no existen en ningún tipo de soporte. No sabemos si eso terminará acabando con las salas de cine o si será un complemento para el momento en el cual las películas llegan al circuito doméstico. Pero lo que nos planteamos es qué pasará con las películas 4K.


Pensamos que es posible que necesitemos la resolución 4K para poder visualizar las películas en esos niveles de potencia, por lo que ya no habrá problema en que las etiquetas de “4K” y “Realidad virtual” convivan en las portadas de las películas. Otra cosa es si el formato 4K no será suficiente, pero nos da la sensación de que habrá algún tipo de beneficio en combinarlos. También es posible que se pueda usar esta tecnología de realidad virtual con películas que no están en resolución 4K, aunque con lo que esto implicará para la visualización de la imagen.

¿Problemas?

Se nos ocurren algunos impedimentos para que la realidad virtual se termine convirtiendo en un elemento fundamental en la vida de los cinéfilos. Nos sigue ocurriendo lo mismo que con la visualización 3D: que no se trata de una medida muy social. Con el sistema de tres dimensiones, salvo en algunos modelos determinados, donde la imagen podía visualizarse sin gafas, no había manera de crear una experiencia compartida entre varias personas. Lo que había que hacer es que cada persona tuviera sus propias gafas, lo que podía llegar a ser muy costoso entre las familias. Nos parece que hoy por hoy la realidad virtual nos lleva hacia el mismo camino, en este caso con más razón, dado que no se ha hablado que esté contemplado que se pueda crear un sistema más social. Lo que tendríamos que hacer es usar todos los headsets y que así mientras compartimos la película podamos elegir nuestra propia manera de verla según los parámetros de configuración de las gafas.

No menos importante, pensemos que la realidad virtual hace una cosa que puede pasarnos factura en determinados ambientes: nos aísla. Lo hace de manera peligrosa. No es que no tengamos acceso al móvil, sino que estás escuchando unos gritos o alguien que te quiere decir algo. Los auriculares no son la solución para este tipo de proyectos, dado que se exploran otras opciones para que el sonido se pueda escuchar de la forma más útil posible. Lo que nos preocupa a todos es que mientras estemos con los cascos ocurra algo en el entorno y tengamos que reaccionar rápidamente, pero sin entrarnos de lo que está pasando.

Una situación delicada

Con todo esto en cuenta, si os somos sinceros, aún no nos hemos atrevido a adquirir ninguna película en formato 4K, porque luego no queremos tener un pisapapeles en casa. Está claro que algo ha cambiado en el entorno del cine en casa en los últimos años. De la decepción del 3D a la espectacularidad del 4K y del 4K ¿quizá a la realidad virtual? Nosotros queríamos hablar de ello para analizar los distintos puntos de vista, pero parecen todos tan inestables que es más recomendable no pronunciarse sobre ningún lado en especial. Es mejor esperar a ver qué tal reacciona el sector del vídeo y comenzar a escuchar opiniones de miembros de la industria. Si las películas se tienen que editar de nuevo los fans del cine tendrán que volver a hacer hueco en las estanterías.

Pero posiblemente, si todo lo que se dice sobre la realidad virtual y acerca de ver películas en casa como si estuviéramos metidos en una esfera de Imax, es mucho más de lo que hayamos llegado a soñar en los últimos años. Por lo pronto, dado que esto son teorías, hipótesis y distintas ideas lanzadas al aire para que nosotros mismos hagamos nuestras apuestas, os invitaríamos a pensar en ello y tomaros algo en nuestra salud si conseguís llegar a una conclusión. Y ante la duda del 4K, ¿seguimos comprando Blu-rays o estarán desfasados dentro de dos años debido al empuje que va a traer la realidad virtual según las estimaciones que estamos dando?

No queremos que os duela la cabeza, así que pensad en ello de forma suave y no os dejéis agobiar por eltema. Si aún compráis Blu-rays o incluso DVDs, nuestra recomendación es que lo sigáis haciendo dependiendo de vuestros deseos. De lo demás ya os preocuparéis en el futuro.

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