Los videoclubs todavía existen en Japón

En Japón todavía es posible disfrutar del servicio que proporcionan los videoclubs, ese negocio que pasó a mejor vida en España.

Los videoclubs todavía existen en Japón

Japón es un país de contrastes. Unos contrastes tan radicales que puede llegar a producir un shock entre los turistas o las personas que raspen un poco más allá de las atracciones turísticas de Tokio. Cuando exploramos el país, cuando nos metemos en el día a día de lo que representa la vida en la nación más avanzada de Asia, descubrimos que el ritmo al que progresa Japón es muy distinto al cual lo ha hecho Europa o Estados Unidos. Y eso en cierto modo es lo que le proporciona al país un encanto que se tiene que disfrutar con calma, sabedores de que estamos teniendo un privilegio que ni siquiera los japoneses pueden entender. El privilegio de la nostalgia.

Mirar adelante mientras miramos atrás

Hay muchas cosas que resultan extrañas en Japón y que pueden producir distintas reacciones entre los visitantes. Los más jóvenes se quedarían perplejos al descubrir cosas que realmente ni siquiera conocen, porque en España quedaron en desuso hace tanto tiempo que pertenecen ya a otra generación. Y los nacidos en los 80 o antes tendrán unos ataques de nostalgia tan contundentes que se les hará difícil mantener la compostura.

Hemos visto muchos ejemplos de este shock nostálgico, como que en los bancos todavía se utilice la libreta de forma diaria y que sea algo que los japoneses siempre llevan encima en su bolso. Pero de lo que queremos hablar es de los videoclubs. Anteriormente, en otras publicaciones, ya hemos hablado de la importancia que tuvieron los videoclubs en el pasado y de cómo resultaban un punto de visita crucial para las familias. Recordamos esos viernes y sábados noche en el videoclub buscando película, intentando alquilar el último estreno, porque entonces íbamos menos al cine y el momento de ver las películas era cuando llegaban al videoclub.

Hace mucho que los videoclubs pasaron a mejor vida en el mundo occidental, aunque en nuestro país perduran varios que intentan sobrevivir como buenamente pueden, convirtiéndose en un punto de encuentro de amantes del cine y de quienes necesitan dar con películas muy concretas que no se pueden encontrar de otra manera. Pero en Japón el videoclub sigue muy vivo.

No es extraño que, por ejemplo, en medio de un centro comercial, rodeados del lujo y de tiendas de ropa, tengamos un videoclub. Así tal y como suena. Un videoclub enorme, no algo dirigido a cuatro personas, sino un negocio enfocado a las masas, a quienes alquilan películas o series para verlas tranquilamente tal y como hacíamos nosotros en el pasado. Los últimos estrenos se combinan con clásicos de catálogo, el cine de Hollywood se da de la mano con las producciones japonesas más de moda. Se aprecia, eso sí, un mayor apoyo al producto nacional que en nuestro país, pero esto es algo que también ocurre en el cine y que está muy instaurado entre los japoneses. A los japoneses les gusta el cine japonés y las series japonesas y no ocurre como en España, donde hay muchísimas personas que sufrirían si tuvieran que ver una producción de nuestro país.

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Los videoclubs apuestan por el DVD principalmente, aunque el Blu-ray también está extendido. En algunos casos, ya en sitios un poco más de barrio, como se podría decir, también hemos llegado a ver cintas VHS. Algo que ocurre en Japón y que resulta curioso es que todo avanza más lentamente. El mundo progresa tecnológicamente, pero no por ello se deja de lado los productos del pasado. Por este mismo motivo es por lo que resulta tan fácil encontrar tiendas de videojuegos en las que todavía se venden juegos de hace 20 años en un estado impecable y con unos precios que no son propios del coleccionismo, sino que están muy bien ajustados a la demanda del mercado.

Hágase su tarjeta de socio

¿Cuántos años había hecho desde la última vez que nos hicimos una tarjeta de socio en un videoclub? No años, sino décadas. Posiblemente la última tarjeta de videoclub que nos hicimos fue la de Blockbuster. La cadena norteamericana plagó España de videoclubs y entorpeció el negocio a las familias que hasta ese momento había tenido videoclubs humildes y acogedores. Antes de Blockbuster disfrutábamos de esos videoclubs más familiares y de barrio. Nos encantaban. En aquella época las familias de esos pequeños videoclubs se quejaban de cómo Blockbuster acabaría con sus negocios. Y en realidad no fue Blockbuster quien acabó con ellos, dado que ellos mismos también se fueron a pique.

En Japón aguantan principalmente los videoclubs de grandes cadenas y no tanto los negocios de barrio. Son locales de grandes dimensiones como los propios Blockbuster que nutren su negocio del alquiler y venta de diversos productos. La primera idea sería pensar que también alquilan videojuegos tal y como ocurría en España (se sigue haciendo en tiendas Game), pero la ley japonesa prohíbe el alquiler de este producto. Así que lo que hacen los videoclubs es vender videojuegos, sobre todo concentrándose en el mercado de la segunda mano. Es como si una tienda del tipo de CeX alquilara películas, comprara-vendiera videojuegos y así mantuviera su negocio.

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Los videoclubs japoneses también alquilan y venden mangas, así como CDs de música. Por supuesto, también cuentan con sus propios estantes de chucherías variadas, si bien en este sentido no hay tanta representación, dado que posiblemente las leyes para la venta de comida sean muy distintas a las de nuestro país. En general vemos cómo estas chucherías se ofrecen en máquinas de grúa y vending machine, lo que explicaría todo lo relacionado con la ley. La filosofía de la sociedad es muy distinta. Se sigue comprando mucha música en CD, algo que no ocurre tanto en nuestras tiendas, y la lectura de manga es uno de los pilares de los ciudadanos japoneses, que encuentran historias acordes a su tipo de gusto y margen de edad, dado que hay mangas para todo tipo de personas. Con una combinación de ingresos en base a películas, series, música, mangas, videojuegos y chuches, los videoclubs japoenses siguen manteniendo el tipo y nos da la sensación de que van a continuar haciéndolo durante muchos años.

Vuelta al pasado

Como decíamos antes, la sensación de regresar al pasado cuando estamos visitando Japón o especialmente si vivimos en el país, es constante. Hay tantas cosas que nos hacen mirar atrás que nos quedamos sorprendidos. La presencia de los videoclubs es una de estas cosas, algo que pone una sonrisa en nuestra cara de manera automática y que nos hace sentir totalmente felices. Quizá resulte curioso entender cómo puede ser que algo así ocurra en uno de los países más avanzados del mundo, pero también es justo decir que los japoneses representan una de las sociedades con menos consumo de piratería.

¿En qué pensamos nosotros cuando queremos ver una película que acaba de ponerse a la venta en DVD o que incluso no está disponible todavía en este formato? Los japoneses la buscan en el videoclub o en una de las plataformas de suscripción como Netflix. Posiblemente debido a los servicios de streaming los videoclubs tendrán cada vez menos popularidad, pero no se puede decir que no los vayamos a disfrutar mientras todavía están con vida y podemos hacernos sus tarjetas de socio.

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