El doble rasero del que se benefician las estrellas de YouTube

YouTube continúa creando polémica y se aprecia que existe una doble moral demasiado pronunciada para sus estrellas.

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El caldo de cultivo de fanáticos que podemos encontrar en YouTube es preocupante. Y aunque suene duro, sí, cuando decimos fanáticos nos referimos a todas esas personas que pueden ser grandes personas, pero se ciegan por el fanatismo que desarrollan hacia una celebridad determinada. La cercanía de un medio como YouTube ha hecho que si ese tipo de fanáticos existían en un 5% de la población en el pasado cuando hablábamos de cine, televisión, deportes y cualquier otra actividad similar, crezca hasta porcentajes exagerados en la red de vídeos más grande del mundo.

Al fin y al cabo, la cercanía con esa celebridad es inaudita. Un famoso de YouTube al que siguen millones de personas se hace un huevo frito en la sartén y al instante pueden estar viéndolo todos sus fans. Se trata de un nivel de cercanía y de intimidad que ninguna estrella ha tenido nunca con sus seguidores, ni siquiera con la filosofía de Gran Hermano, dado que la interacción es de ambas direcciones. Mientras ese youtuber está haciéndose un huevo frito uno de sus fans le puede decir “tiene un aspecto delicioso”, mientras que en Gran Hermano, volviendo al ejemplo, podíamos decírselo a la teleivsión y el famoso nunca lo escucharía.

Ese nivel de interacción es peligroso y preocupante, propio de un modelo de conducta que puede llevar a que se generen personalidades fuertes que puedan mover a esos seguidores fanáticos en acciones que, esperemos no ocurra, se salgan de lo normal. Y esto es algo que podemos ver claramente en lo sucedido hace unos días con Logan Paul, el youtuber que causó el escándalo cuando grabó un vídeo en el bosque de los suicidios en Japón y se comportó de forma muy poco respetuosa con el cuerpo de una persona que se había quitado la vida.

Logan Paul pensaba que era un buen vídeo, creía que era el contenido que le catapultaría incluso más alto. No sabemos si debatió, si sopesó los dilemas morales de la publicación del mismo o si actuó durante la grabación del mismo. Un factor clave que ha impulsado a estos youtuber hacia el éxito es el dominio de la interpretación, la creación de un personaje que atrae al visitante y que gusta por sus excéntricas reacciones. No pensemos “ese tío es tonto” cuando veamos a un youtuber, en realidad es muy listo e inteligente, posiblemente nada parecido a la imagen de lo que estamos viendo en pantalla. Es un producto de una sociedad volcada en la interacción de fan y generador de contenido, un método de ganarse la vida tal adecuado como cualquier otro.


Los youtuber no decoran las miniaturas de sus vídeos con caras propias de los emojis más locos, con expresiones forzadas e imágenes surrealistas de forma aleatoria. Saben que esa es la diferencia de que uno de sus vídeos reciba más o menos visualizaciones. El consumidor de vídeos en YouTube, el consumidor medio, se entiende, está buscando eso mismo, porque es lo que la comunidad le ha acostumbrado a solicitar y lo que le ha gustado y sobre lo que se asienta esta red. Logan Paul posiblemente supiera que ese vídeo rozaba lo inmoral, pero encajaba bien en lo que esperaban sus seguidores y en lo que tiene éxito. Estaba apostando fuerte para triunfar. Y ¿triunfó?

Esa es la pregunta. ¿Se puede dar por éxito que su nombre haya salido en titulares de periódicos, revistas e incluso en algunas de las revistas más prestigiosas del planeta? ¿qué repercusión negativa le ha atribuido para su modo de vida? Prácticamente ninguna. YouTube ha puesto un strike en su cuenta que desaparecerá a los tres meses y que no tendría que tener repercusión si su cuenta no es protagonista de otras situaciones similares. El flujo de popularidad alrededor de su canal ha aumentado, y aunque hay quienes han preferido dejarle de seguir (hay gente con criterio afortunadamente), también hay millones de usuarios que se han convertido en su escudo moral.

Sus seguidores más fanáticos son los mismos que en el rato que el vídeo estuvo publicado dejaron miles de comentarios de aprobación, sorpresa positiva y entusiasmo. Son quienes se rieron de lo que estaba pasando en el vídeo, quienes aprobaron la idea que había tenido Logan y el valor por haberse metido en el famoso bosque japonés en busca de un cadáver. Personas que no llegan a entender la crucialidad de sus comentarios y de lo ocurrido y que no ven más allá del icono al que han decidido rendir pleitesía en cada una de sus publicaciones. Son las mismas personas que una vez el youtuber ha publicado su disculpa, que no podía tardar en llegar, han salido a defenderle a capa y espada convirtiéndose en un escudo que consigue que sus lágrimas fluyan de alegría. Son quienes posiblemente se alegrarán cuando vuelva a tener un idea similar y que lo más probable es que permitieran que hiciera cualquier cosa, porque hace mucho que perdieron el criterio.

videos de YouTubers

El doble rasero existe cada vez en menos aspectos de la sociedad. Estamos entrando en un comportamiento social en el cual cualquier exceso está castigado sea quien sea el que lo cometa. Solo hay que ver cómo Hollywood se ha levantado en armas contra los famosos que se han visto salpicados en cuestiones de acoso sexual o en situaciones de comportamientos indebidos con personas de su entorno. Todos recordamos lo que ocurrió cuando Mel Gibson tuvo unas salidas de tono inadecuadas que le dejaron durante años marginado en los círculos sociales más exclusivos del cine. En televisión una persona como Logan Paul ya habría perdido su programa, su serie y se le habrían cortado los contratos que tuviera en ciernes para protagonizar películas. Pero en YouTube es suficiente con un mensaje automatizado de YouTube en el que le dice que no ha actuado de forma adecuada y que ha recibido una palmadita en el trasero a modo de penalización. Por supuesto, también se ha llevado una buena dosis de críticas por parte dze la sociedad y de las redes sociales, pero no es algo que, como decíamos, vaya a cambiar el modo de vida ni el comportamiento de esta estrella de YouTube.

Lo problemático de todo esto es que aunque la era de los youtuber parece que cada vez entraría en desaceleración, de momento se mantiene firme y sigue avanzando con fuerza. No sabemos lo que nos depara el futuro en el caso de que las celebridades más reconocibles del mundo no sean conscientes de que son reflejos a seguir por quienes les siguen con pasión. No existe responsabilidad por parte de estas personas y es algo que podría derivar en cambios de comportamiento muy negativos de aquí a unos años en los que la popularidad y relevancia de los youtuber continúe creciendo. Es preocupante y lo peor de todo es que en nuestro caso no vemos la luz al final del túnel, porque parece que cada vez hay más incidentes y que no se aprende de ninguno de ellos. Así que solo podemos esperar que esas personas que crean legiones de fans a sus espaldas puedan llegar a comportarse de manera más adecuada. Ya hay muchos que lo hacen, pero las grandes estrellas no parece que lo tengan asumido.

Foto: lukasbieriAlexas_Fotos

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