DVD Profiler, la nostalgia de los buenos tiempos del coleccionismo

El coleccionismo de DVDs pasó a mejor vida y dejó en el camino el uso de programas tan famosos como DVD Profiler.

Cuando era pequeño, comprar películas en VHS era bastante complicado. Los precios eran realmente elevados para una sola cinta. No fue hasta la adolescencia, con la irrupción del anime, cuando la adquisición de cintas se convirtió en algo frecuente. Por aquel entonces era un poco más barato, y el consumo de anime tenía que cubrirse de alguna manera, aunque no tardaron en llegar los fan-sub, que desde otros países te mandaban las cintas con episodios subtitulados, lo que evitaba tener que comprar los VHS cuando se lanzaban oficialmente (aunque los mejores los comprabas, por apoyar a tus series favoritas).

La cuestión es que coleccionar VHS, gracias al anime y a las películas de Hong Kong, que en aquella época también estaban de moda, especialmente las de Chow Yun Fat y Jackie Chan, se convirtió en algo divertido y satisfactorio. El paso de la adolescencia a la vida adulta estuvo acompañado por la llegada del formato DVD. Recuerdo comprar mi primer reproductor de DVD a un amigo que se había comprado uno mejor y que ese ya no lo necesitaba. Era un espectacular Pioneer dorado en el cual hasta el mando era de este color.

El bicho se lo tragaba todo y puedo decir que incluso después de salir la PlayStation 2 seguí usando el reproductor, a fin de darle tregua a la consola y no cascarla pronto de tanto ver películas. Yo por aquel entonces había conseguido mi primer trabajo con contrato y tiempo completo en una revista online de videojuegos. La oficina, situada en Callao, en el centro de Madrid, me dejaba a tiro de piedra (5 minutos), tiendas como El Corte Inglés y Fnac. Era inevitable que mi afición por el cine me convirtiera en coleccionista de DVDs.

Un día después del trabajo me pasé por El Corte Inglés y ahí comenzó la colección. Creo que compré 3 DVD, pero solo recuerdo dos de ellos. En ese entonces prefería comprar películas que no había visto para tener el incentivo extra del placer de ver la película y añadirla a la colección. Después llegaría la adquisición de catálogo y cientos de clásicos. Una de esas dos películas fue GenXCops, una producción de Hong Kong protagonizada por Nicholas Tse y Stephen Fung. Me encantó.

El otro de los DVD era el de Movida en el Roxbury, que por la fama que tenían los sketchs de Saturday Night Live, ya sabía que me iba a gustar. Además, era mi tipo de humor absurdo con el que tan bien me lo pasaba. Ese DVD acabó pasando mano en mano por la oficina, sin duda una buena señal de lo divertida que era. A partir de ahí la colección siguió aumentando de forma enorme hasta llegar a miles de DVDs. Ocupaban cajas y cajas de la casa de mis padres y también de mi piso.

En uno de esos momentos es cuando se puso de moda el programa DVD Profiler, que permite construir tu colección con fichas para tenerla ordenada. Algo ocurrió con el software que acabé dejándolo, no recuerdo exactamente porqué. También es verdad que al comenzar a tener novia y todas esas cosas, los registros de la lista de DVDs se iban quedando obsoletos. Seguía coleccionando, pero actualizando la lista más bien poco o nada. Escribo todo esto porque, no se cómo exactamente, me he cruzado con el enlace de mi colección de DVD Profiler, la cual todavía está visible en la web del programa. No es completa, ni mucho menos, pero muestra hasta donde dejé de actualizarla o en el momento en el que cambié el perfil, porque quizá comencé uno combinado con mi pareja de entonces (es difícil acordarse).

Por si vosotros también queréis ver si vuestras colecciones siguen online, lo único que tenéis que hacer es montar la ruta URL de la siguiente manera:

  1. www intervocative  . com
  2. dvdcollection.aspx
  3. vuestro nombre de usuario

En mi caso no tengo ningún problema en que podáis echar un vistazo a la mía, el nombre de usuario es «tokugawa».

La colección de DVD aumentó, como decía, a unos niveles de estratosfera. El salto al Blu-ray fue complicado. Había cierta sensación de encontrarte ante un camino sin salida tipo «actualiza o muere». Yo me lo creí. Pensé que había que pasarse al Blu-ray de manera absoluta, como si fuera una nueva consola con un nuevo tipo de juego. Eso me llevó a cometer el error de vender todos los DVD, incluidas ediciones de lujo, de coleccionista, importaciones de otros países, algunos DVDs firmados, una auténtica locura. Lo peor es que tampoco fue una venta productiva al nivel «estoy orgulloso de haberlo vendido», porque era el momento en el que todo el mundo vendía por los mismos motivos.

De ahí salté al Blu-ray, pero aunque lo intenté, nunca fue lo mismo. Pudieron influir muchos factores, tanto personales como de coleccionismo. Quizá volver a repetir lo que habías hecho hace tan poco tiempo no terminaba de tener sentido. Quizá los precios del Blu-ray, excesivos, tampoco ayudaban. Y ver que algunas/muchas ediciones en Blu-ray eran incluso peores que las de DVD te hacían plantearte: «¿he hecho mal?». Con el tiempo, además, veías que muchas de las películas y series que tenías en DVD, no iban a salir nunca en Blu-ray (y así ha sido).

Años después me dije «hay que aprender de los errores», y volví a comprar DVDs, sobre todo económicos y aquellos que de ninguna manera iban a salir en Blu-ray. Entendí que, en realidad, había cometido el mismo error dos veces, porque anteriormente vendí los VHS y en ese tiempo aún cientos de cintas no estaban editadas ni siquiera en formato DVD. La preservación de cine y series tiene que ser una auténtica pesadilla para quienes trabajen de ello. En cualquier caso, volví a comprar DVD, pero nada en los mismos niveles. La chispa del DVD nunca volvió a llenarme como lo había hecho y programas como DVD Profiler no tenían espacio en mi vida. Aunque lo echaba de menos, entendí que formaba parte de una fase previa.

Hoy día el Blu-ray está en horas bajas porque el consumo de cine y televisión ha cambiado. Por desgracia, nos encontramos con que ha cambiado de una manera que los propios consumidores no han elegido, sino que se han dejado llevar por la tendencia. Hoy día puedo asegurar que disfrutamos menos del cine y las series en casa, aunque es mucho más barato para nuestro bolsillo, eso está claro.

Antiguamente si querías ver una película o una serie, y no querías alquilar, buscabas el DVD y lo comprabas. Lo podías ver todas las veces que quisieras y en algunos casos eso podían ser decenas y decenas de veces. No os diré cuántas veces reproduje mis DVDs de Futurama como sonido de fondo mientras trabajaba porque seguramente sean demasiadas. Pero en cualquier caso, podíamos ver lo que quisiéramos. Con los servicios como Netflix elegimos entre lo que nos dan.

Podemos compararlo con comer en un bufé o en un restaurante de carta. Al bufé vamos alguna vez, de ciento a viento, porque no estamos selectivos y nos da un poco igual lo que nos pongan. Pero normalmente preferimos la carta y elegir justo el plato que nos apetece comer. Por desgracia, el bufé se ha impuesto en cuanto a consumo de cine y televisión por facilidad, por pereza y por tendencia al ahorro. Por eso el formato físico, al menos en vídeo, está condenado. Salvo que alguien inventara algún nuevo formato o forma de vender películas, posiblemente no haya solución. Una lástima. Nos quedarán los recuerdos.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (1 votos, media: 5,00 de 5)
5 5 1
Loading ... Loading ...