Televisiones 4K, la experiencia que necesitas

Hablamos de las televisiones 4K y de lo que han aportado a los hogares en términos de calidad en nivel de imagen.

Opinión de televisiones 4K

Resulta obvio pensar que salvo excepciones, es frecuente que todos en nuestro hogar tengamos una televisión. Si bien cada vez se está estilando más cambiar la televisión por el monitor, llegaríamos a aceptar dentro de este paradigma que consideremos el monitor también como una televisión válida si venimos a utilizarla con estos fines (junto a otros). ¿Pero en qué grupo encaja nuestra televisión? ¿a qué generación se atribuye la misma?

Distintas generaciones de televisores

A grandes rasgos y sin intención de que este artículo de opinión sirva realmente como una guía para la compra o el entendimiento del mundo de las televisiones, podríamos decir que analizamos con facilidad cinco generaciones para los televisores que podemos tener en casa. En primer lugar, aquellas televisiones de tubo que seguramente tengan más de 15 años y que nos negamos a cambiar porque, en cierta manera, no parecemos necesitarlo. En segundo lugar, las televisiones planas que comenzaron a ser habituales hace 10 años y que se convirtieron en un estándar para muchas familias que buscaban una gran calidad de imagen (de la época), así como la presencia del TDT integrado para poder ver la señal de televisión en la nueva era de las antenas modernas.

En tercer lugar pasaríamos a las televisiones Smart, ya sean modelos más previos o más nuevos. En cuarto lugar vemos una variación de las televisiones inteligentes, que son las que incluyen soporte para visualizar contenido en tres dimensiones. Y terminamos con una quinta generación que son las televisiones con resolución 4K. Como podéis ver, hemos dejado las pantallas curvas al margen (y ya dirá el futuro si nos hemos equivocado al hacerlo).

Dentro de esta clasificación, ¿cómo puede ser que todavía no hayamos visto los beneficios de disponer de una televisión 4K? Probar una, tenerla en el salón de nuestro hogar y disfrutarla, es un cambio radical respecto a lo que hubiéramos tenido antes. Por supuesto, también hay distintos niveles de calidad dentro de las televisiones 4K y modelos que pueden encajar mejor o peor en lo que estamos buscando. La elección del televisor se ha complicado tanto que ya no consiste en ir a la tienda y comprar el modelo más caro y más bonito. Ahora hasta gastándote 1500 euros en una televisión de rendimiento superior puedes encontrarte al llegar a casa con que su visualización 4K no es compatible de forma óptima con tu consola de videojuegos y que, en su defecto, un modelo de 600 euros hubiera sido magnífico para ello.

Tener un buen soporte de alguien que nos pueda recomendar o contar con flexibilidad para hacer pruebas de la televisión que vamos a comprar o hemos comprado es prácticamente imprescindible. Pero en realidad todos los sufrimientos y el calvario que supone a veces elegir una televisión nueva se olvida cuando tenemos delante esa enorme calidad de imagen. El 4K es tan potente que impresiona incluso a quienes han tenido toda la vida buenas televisiones. Y no es que queramos convertir este artículo de opinión en una “oda al 4K”, pero es inevitable decirlo y gritarlo a los cuatro vientos.

Para quien salte de una televisión de tubo a una 4K la experiencia será de auténtica montaña rusa e incluso le sorprenderá tanto que le dolerá la cabeza durante un par de minutos. Pero resulta igualmente alucinante. Pasar de una pantalla plana normal y corriente a un panel 4K también impresiona y lo mismo podemos decir si saltamos de una televisión Smart. En este caso, no obstante, la impresión tiene un alcance un poco inferior, dado que quien se sorprenda con la calidad de imagen de una televisión 4K y además estrene funciones inteligentes tendrá doble ración de sorpresa. Sobre las televisiones 3D no podemos decir nada más allá de que todos sabemos cómo ha terminado el invento: en un sonoro fracaso que ha hecho perder dinero a muchos usuarios y empresas.

Televisión nueva

El primer impacto con una pantalla 4K

Comprar una televisión 4K también significa tener que pasar por un largo proceso de configuración tal y como ha ocurrido también con anterioridad en las televisiones Smart. Es importante prestar mucha atención a las guías que hay en la red y ajustar los parámetros de la forma más conveniente para nosotros, dado que la preconfiguración de la televisión no suele ser demasiado eficiente. Un rasgo que los fabricantes se suelen dejar marcado y que a nosotros siempre nos hace levantarnos del asiento es el ajuste de movimiento natural forzado que incluyen estas televisiones. Es ese molesto efecto por el cual parece que los personajes que aparecen en pantalla están corriendo o moviéndose de una forma más rápida a la habitual. Si os fijáis lo veréis. Por suerte, se puede solucionar con rapidez. Lo malo es no darse cuenta de que ocurre, porque al final ese tipo de histeria que produce este modo se te acaba metiendo en la cabeza.

Usar la televisión 4K desde el primer momento significa tener sentimientos de emoción. A nosotros nos viene a la cabeza ese tiempo hace 50 años en el que muchas familias estrenaban una televisión a color y alucinaban por lo que estaban viendo. O más atrás, cuando las familias compraban su primera televisión en blanco y negro. No parecía posible, pero esa sensación de sorpresa y gozo se consigue al dar el salto a una pantalla con resolución 4K y nos alegramos mucho porque pensábamos que se trataba de uno de esos sentimientos que había acabado siendo borrado.

Pantalla con resolución 4K

¿Cómo disfrutar mejor el 4K?

Hay una serie de factores imprescindibles que debemos tener muy en cuenta para ponernos a trabajar en el disfrute de nuestra nueva televisión 4K. El primero de todos ellos consiste en que nos ocupemos de ver contenido que está optimizado para esta resolución. Ojo, podemos ver lo que nos plazca, pero si queremos alucinar y vacilar a nuestros amigos con lo bien que se ve nuestra televisión, necesitaremos contenidos optimizados realmente para 4K. Esto significa que nos tendremos que meter en Netflix, hacer el pago de la suscripción premium (unos 11 euros al mes) y comenzar a sacar partido a este nivel de calidad en las series de producción propia y en sus películas de mayor resolución. Ya veréis cómo la inversión merece mucho la pena, al menos hasta que Disney venga e independice todos sus contenidos (pero no hablemos ahora de lo que no debemos…, que ya habrá tiempo de sobras para ello).

El segundo de los consejos que hay que tener en cuenta es que es conveniente que nos sentemos a una distancia adecuada de la televisión. No nos vayamos a cuatro metros de distancia porque en ese caso no habrá ninguna forma de apreciar el nivel de detalle. Si queremos apreciar la calidad auténtica del 4K os recomendamos sentaros cerca de la televisión para apreciar cómo el diseño de este tipo de pantallas permiten que se cubra todo el panel y que la imagen resulte nítida y perfecta en todos los sentidos. No abuséis tampoco de la distancia, porque no queremos que acabéis viendo lucecitas cuando despeguéis la mirada de la televisión.

Eso implica el salto a una televisión 4K, dar la bienvenida a una nueva forma de disfrutar con películas, series de televisión y videojuegos, porque todo se ve mejor en 4K. Eso sí, no esperéis que Netflix, ya que hablábamos del servicio, esté plagado de contenido 4K. Para que ese día llegue aún hay que esperar un poco, lo que también significa que quizá vosotros podáis esperar a comprar la televisión. Eso ya depende de cada uno y de las ganas que tenga de introducir el 4K en casa.

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