Japón introduce empleados robóticos controlados por VR

Un proyecto de la cadena de tiendas japonesa FamilyMart explora la idea de usar robots controlados a distancia con VR.

Desde la pandemia los empleados de tiendas y supermercados se han convertido en profesionales de riesgo debido al contacto constante que tienen con los clientes. En las tiendas de conveniencia japonesas, el comercio estándar que se puede encontrar en cada barrio, también conocido como konbini, se han instalado plásticos en la línea de caja que evitan que haya mucho contacto con el público. Estos plásticos solo dejan un espacio bajo a través del cual se dan los productos que se compran y se hace el pago de los mismos.

Pero aún con este sistema de protección, hay quienes piensan en cómo podrían ayudar a que el día a día de estos profesionales fuera un poco más seguro. Y es ahí donde entra el uso de robots. De momento no robots independientes que puedan hacer el trabajo sin soporte, sino robots controlados a distancia con realidad virtual que continuarán necesitando del trabajo de un empleado que los controle.

De todas formas, la idea de cambiar a los dependientes que cobran y empaquetan por robots todavía es lejana. Lo primero en lo que está trabajando la cadena de tiendas FamilyMart en colaboración con la firma de robótica Telexistence, es en introducir robots que se utilicen para reponer productos en las estanterías.

Esto nos lleva a que el concepto sea que los robots estarán esperando a que los clientes hagan la compra de un producto para luego ir por detrás a hacer la reposición del mismo y que la estantería vuelva a estar llena. Se desconocen los detalles de cómo funcionará el proceso exactamente, ya que suponemos que habrá unos espacios de tiempo que se utilizarán desde el momento en el que un hueco de la estantería queda vacío y hasta que el robot vaya a reponerlo (sobre todo porque muchas veces por indecisión ponemos y quitamos artículos). Es posible que el robot no actúe hasta que se haya cobrado en caja el producto y así sepa qué es lo que tiene que reponer.

En cualquier caso, no habrá ocasiones extrañas en las que el robot se encuentre ante una situación que no entiende, ya que los robots estarán controlados por personas. FamilyMart quiere fomentar la flexibilidad laboral y que tenga empleados que, por ejemplo, controlan a los robots desde sus casas. Esto aumentaría las oportunidades de teletrabajo y también la flexibilidad laboral. Además, es muy posible que un mismo empleado no solo trabaje en un local, sino que tenga robots a su cargo en varias tiendas y que se vaya desplazando en el control de uno u otro dependiendo de los avisos que tenga para reponer los productos. De esta manera FamilyMart podría optimizar mucho su plantilla.

Lo que la compañía ha querido dejar claro es que no nos encontramos en ruta hacia un futuro en el cual sus tiendas FamilyMart se conviertan en grandes máquinas expendedoras donde no haya empleados. Es difícil pensar en que esto pueda ocurrir, puesto que este tipo de tiendas donde se vende una gran cantidad de productos muy distintos, siempre necesitan personal humano detrás.

Además, pensemos que en los konbini no solo compramos, sino que también accedemos a servicios. Muchos de ellos requieren personas de por medio que nos ayuden a realizar los procesos en cuestión. Por ejemplo, en nuestro caso viviendo en Japón ya hemos usado los servicios de FamilyMart para pagar recibos de la vivienda, como el agua y la electricidad, o para enviar paquetes de mensajería. Hay que pensar que el konbini es uno de los centros neurálgicos de los barrios japoneses.

Japón es un lugar donde la política del pequeño comercio prácticamente no existe. Al pasear por un barrio raramente nos vamos a encontrar con tiendas monotemáticas. Los comercios de compra que nos encontramos son konbinis, donde hay un poco de todo, farmacias, droguerías, supermercados y panaderías o restaurantes. Las únicas tiendas que existen más allá de esto están dedicadas a servicios como lavandería o a empresas que se dedican al alquiler de pisos. Por lo general, los pequeños comercios se encuentran en bulevares alrededor de las estaciones de tren y en centros comerciales de mayor o menor tamaño.

Eso suele llevar a que pasear por las calles sea muy distinto a como lo hacemos en nuestro país, puesto que el «paisaje comercial» es muy diferente. Sí hay locales por las calles, pero normalmente todo se concentra alrededor de ese tipo de tiendas que ya hemos indicado. Incluso las grandes librerías, como podría ser el equivalente de Casa del Libro, están dentro de centros comerciales (no necesariamente grandes, uno de dos plantas tipo El Corte Inglés es un ejemplo de ello).

Volviendo al tema que nos ocupa, lo que queríamos expresar es que es muy poco probable que los konbini vayan a perder a todos sus empleados, ya que de momento el trato humano es imprescindible. Pero los robots controlados a distancia con realidad virtual sí ayudarán a gestionar mejor los comercios.

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