¿Apple no entiende el negocio del streaming de gaming?

Apple ha dado un poco su brazo a torcer en la polémica del servicio Xbox Game Pass, pero de momento no complace a Microsoft.

Hace poco tiempo Microsoft inició un largo camino con un sueño: conseguir que el streaming de gaming se convirtiera en algo grande. ¿Su plan? Lograr que los juegos de Xbox se puedan disfrutar en cualquier dispositivo sin importar si se trata de una consola de Microsoft, de un ordenador, de un teléfono móvil o de un tablet. Y posiblemente a largo plazo piensan incluso en que llegue el día en el cual sus juegos se puedan disfrutar también en las consolas de la competencia.

Más allá de la viabilidad que tiene esta filosofía a largo plazo, Microsoft tiene claro que ese es ahora mismo su objetivo. Y aunque en general se ha encontrado con mucho apoyo, como por parte de Google en su sistema operativo Android para móviles, la empresa de Xbox se vio ante un muro cuando intentó negociar con Apple. La compañía del iPhone les dijo que eso que pretendían, ellos no lo podían tolerar. No les gustaba la idea, no les gustaba el plan de Microsoft y no lo iban a permitir.

De forma contundente Apple dijo no a Xbox Game Pass, el servicio de suscripción tipo Netflix de Microsoft. A partir de ese momento la empresa comenzó a promocionarlo como algo que podríamos disfrutar en móviles Android, como forma de darle un empujón al sistema operativo de Google para incentivar a los usuarios a apostar por él y no por los productos de Apple.

Pero aún con la negativa, Microsoft lo siguió intentando. Han tenido a ejecutivos y representantes de la división Xbox de forma constante explicándoles a Apple cuál es su idea y cuáles son los beneficios de la misma. Les han planteado diversos puntos de vista, ventajas y motivos por los que su propuesta parece ser la respuesta a la evolución del sector de los videojuegos. Y aunque Apple ha relajado un poco su posición, de momento no quiere escuchar ni dar su brazo a torcer con lo que le pide Microsoft. Esto nos lleva a la conclusión de que Apple no entiende ante lo que se encuentra.

O ¿realmente sí lo entiende y está actuando con sabiduría? Esa es la otra idea. Por aquí hemos hablado en varias ocasiones de los planes de Microsoft y no es la primera vez en la que decimos que, personalmente, nos parecen muy poco responsables. Microsoft, visto que se encuentra en un punto de inflexión en el mercado de los videojuegos, quiere cambiar la forma en la que este se explota. Lo hace porque posiblemente su nueva generación de Xbox, en la cual se encuentra la consola Xbox Series X que llega dentro de pocos meses, sea la última.

Después de Xbox One, que fracasó en su batalla contra PlayStation 4, Microsoft no quiere más derrotas ni quiere perder más dinero. Es consciente de su posición, irrelevante en países como Japón, donde se venden unidades de su máquina que se pueden contar con los dedos de las manos, y quiere hacer algo antes de que su posición sea tan delicada que se tengan que retirar como, en el pasado, se retiró Sega. Su plan es cambiar el modelo de negocio y provocar que el hardware, asignatura en la que han sufrido varias derrotas, no sea tan importante. Y para ello lo que están haciendo es apostar por la obtención de ingresos mediante software a través del servicio tipo Netflix Xbox Game Pass.

Si nos suscribimos podemos jugar con cientos de juegos tanto en consolas Xbox como en las demás plataformas compatibles. En un momento dado posiblemente con un buen ordenador PC o un móvil de última generación, haya personas que simplemente no se compren una consola Xbox, aunque sigan disfrutando de todos sus juegos. Pero eso a la empresa no le importará, que tendrá un flujo de caja constante como el que embolsa Netflix con sus suscriptores. El problema de esto, como ya hemos indicado otras veces, es que llevará a que los juegos reduzcan sus presupuestos y tengan menor calidad, tal y como también ocurre con las películas de Netflix en comparación a las que se estrenan en los cines.

Apple es posible que sepa lo que se está gestando y que quiera intentar frenar un poco a Microsoft. Para el sector del móvil la propuesta no es tan amenazante como para el mercado tradicional de los videojuegos, sobre todo porque el perfil del jugador de consolas y móviles es muy distinto. Pero Apple puede temer que este perfil vaya a terminar evolucionando con el paso del tiempo. Hoy día atribuimos a móviles juegos de gestión, de simulación, juegos competitivos que no tienen mucha profundidad y otro tipo de propuestas similares. Los usuarios del iPhone los disfrutan y juegan a diario, pero ¿qué ocurriría si de repente tuvieran juegos de la calidad de las consolas en sus móviles? ¿derivaría su atención a estos juegos y los juegos de móviles como los que conocemos hoy día terminarían sin tener jugadores? La carambola que se puede producir es peligrosa y la amenaza a Apple le parece más que suficiente como para ponerle freno a Microsoft.

La última decisión al respecto que ha tomado Apple ha sido decirle a Microsoft que permitirá que su servicio de streaming de gaming se disfrute en sus dispositivos, pero con una condición. Cada uno de los juegos disponibles en el mismo tendrá que estar dado de alta en la App Store de forma independiente, pasar los controles de Apple y llegar a lanzarse como una app individual. Cuando los usuarios la descarguen se encontrarán con que al abrirla se vinculará el servicio de Xbox Game Pass. Esto significa que ninguna de esas apps se podrá jugar si no tenemos una suscripción, puesto que todo dependerá de ella.

Pero si hay 200 juegos en el servicio de Microsoft, tendremos que descargar cada uno de ellos de forma independiente y tenerlos instalados en el móvil de esta manera. Por supuesto, esta propuesta no le ha gustado nada a Microsoft, que sigue viendo que Apple no entiende, o no quiere entender, su modelo de negocio. Para ellos el lanzamiento individual de los juegos no solo significará una inversión de tiempo y esfuerzo elevada, sino que además tendrán que pagar las tarifas correspondientes a la publicación de los juegos en la tienda de aplicaciones de Apple.

Eso, de momento, lleva a que Microsoft no esté contenta con la propuesta y que, de momento, el servicio de Xbox Game Pass no vaya a estar disponible en los dispositivos de Apple. Es un tira y afloja, pero uno en el que Apple está jugando muy fuerte a sabiendas de que, en este caso, tiene la sartén agarrada por el mango. Al fin y al cabo, la compañía de la manzana no pierde nada si los usuarios no pueden acceder a los juegos de Xbox. Es una característica que perderán en comparación a lo que ofrece Android, pero posiblemente a la hora de la verdad no se convierta en un rasgo que cambie la decisión que vaya a tomar una persona que decida entre un dispositivo móvil con Android y uno con iOS.

Con esta situación entre manos nos acercamos al debut de la próxima generación de consolas y a un cambio importante en el status quo de los videojuegos. Veremos cómo termina todo.

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