¿Qué hago si se me rompe la pantalla del iPhone?

¿Qué pasa si se rompe la pantalla del iPhone? ¿cómo debemos actuar en este tipo de situación que parece tan drástica?

pantalla del iPhone

Ay amigos, nos ha pasado: se nos ha caído el iPhone al suelo y se le ha roto la pantalla. No era la primera vez que se caía (a medida que va pasando el tiempo eres menos cuidadoso con el dispositivo… nos pasa a todos), pero esta vez la caída ha sido de las fuertes, de las que hacen que el cristal se resquebraje de una forma exagerada y aparatosa, con cristales pequeñitos dando por saco para que tengas cuidado de no clavarte ninguno.

¿Cómo ha pasado? Aquí el secreto es el golpe en la caída. Si tenemos una carcasa de las que recubren el dispositivo por los lados estamos bastante protegidos ante este tipo de problemas. El peso de la carcasa hace que la inercia lleve al dispositivo a caer como tiene que caer y no dañarse ni el frontal ni los lados. Pero si tienes una carcasa de tipo libro-agenda y el móvil se resbala desde su interior (¡horror!) nunca sabes cómo caerá el móvil porque depende de la propia inercia del teléfono, de la altura y de la suerte.

En el caso de caer boca arriba el nivel de resistencia es bastante alto y lo mismo boca abajo, pero si cae de canto… eso tiene mala pinta. A nosotros es justo como se ha caído, dejando el teléfono con muchas rajas y cristalitos en la pantalla. Tras ese traumático incidente tienes que pensar con calma: “¿qué hago ahora?”. Porque sabes que la cosa requiere atención “médica”.

En lo primero en lo que pensamos en este momento es Apple. Recurramos a la empresa fabricante para reparar el móvil con rapidez (“rapidez” dependiendo de cómo esté el servicio técnico ese día…) y que así no nos tengamos que preocupar de nada. La cuestión es si estamos cubiertos o no por AppleCare, dado que eso hará que el coste de la reparación se reduzca de una forma drástica. De pagar menos de 50 euros con AppleCare pasaremos a pagar más de 100 si no tenemos contratado este servicio de garantía. El problema principal que nos encontramos es si no tenemos AppleCare, porque en ese caso estaremos afrontando un gasto que quizá no nos interese pagar.

Poneros en nuestra situación. Le habíamos cambiado la batería al iPhone (un iPhone 6, por cierto) hace relativamente poco por todo el problema que hubo con las baterías de Apple. Es cierto que la batería salió bastante barata por la oferta que tiene el fabricante durante 2018, pero ya fue un gasto añadido al precio original del terminal. Como no tenemos contratado AppleCare, el coste de la reparación sería elevado y llegaría a un punto en el que, sin duda, hay que plantearse otras opciones. ¿Qué hacemos?

móvil roto

Dependiendo de a quién le preguntemos nos plantearán otras opciones. Una de ellas es que nos convirtamos en un MacGyver de medio pelo y que nosotros mismos intentemos reparar la pantalla. Mucho ojo, porque por mucho que nuestro amigo el genio de las reparaciones nos diga que es “pan comido”, en realidad no lo es (para nada). Hace unos años la composición de los iPhone era distinta y hasta el iPhone 4 resultaba bastante sencillo. Pero después Apple ya no siguió con ese diseño y las cosas se complicaron. Ahora reparar la pantalla del iPhone por nuestra cuenta se convierte en una misión casi imposible en la que no deseamos que nadie se embarque por el riesgo de lo que pueda ocurrir. Al fin y al cabo, ¿queremos que solo la pantalla esté rota o que el terminal salga mucho peor parado si no tenemos cuidado? Lo de la autoreparación lo dejamos como opción descartada.

La siguiente posibilidad es recurrir a un servicio de reparación externo como los que encontramos en tiendas que hay en todas las ciudades. Esos carteles de “reparamos tu pantalla al momento” suelen sonar un poco… sospechosos. Pero ey, quién sabe, en algunas de estas tiendas trabajan auténticos genios que pueden hacer virguerías para reparar todo tipo de dispositivos. El iPhone no deja de ser un móvil complejo y al cual nosotros no recomendamos meter mano por aquello de no vulnerar la garantía implícita del dispositivo al trastear con su interior, pero todo es posible. Uno de los problemas que suele haber con estos servicios de reparación es que no utilizan piezas de una gran calidad. Es decir, no hay una normativa y cada empresa tiene sus propios recambios, algunos mejores que otros.

Por lo tanto, quizá cambiar la pantalla del iPhone con uno de estos servicios no nos cueste tanto como pasar por el servicio técnico de Apple, pero nos estaremos exponiendo a que en la siguiente caída, por leve que sea, la pantalla se vuelva a romper. Y no hablemos de arañazos o problemas y desperfectos en la pantalla que con los cristales de Apple no se suelen producir. Por lo tanto, es el problema de siempre: pagar poco para ahorrar pero arriesgarnos a tener problemas en el futuro. Tenemos que pensarlo muy bien y ver qué es lo que queremos hacer con el dispositivo y, sobre todo, qué previsión tenemos de tiempo durante el cual lo seguiremos usando.

Otra de las opciones es más radical, pero en nuestro caso es por lo que hemos optado: comprar otro móvil. Nuestro iPhone 6 ya estaba añejo, porque lo teníamos desde el día de lanzamiento. Ahora no es una buena época para comprar un iPhone, porque el próximo modelo llegará antes de acabar el año, pero por lo menos hay que decir que estaba disponible la edición Red que es una auténtica cucada. Y teniendo eso en cuenta, la decisión estaba clara: un iPhone 8 a la cesta de la compra para no seguir dándole vueltas al problema de reparar y cambiar la pantalla del dispositivo que sufrió la caída.


¿Qué hacemos con el iPhone 6 escacharrado? No lo vamos a dejar en el cajón descansando para ver si él mismo se pone bueno. En realidad tenemos dos opciones. La primera de ella es que invirtamos un poco para reparar la pantalla por nosotros mismos y que luego lo vendamos aprovechando que ya se encuentra en buen estado, dado que más allá del golpe el terminal estaba perfecto. La otra opción es que lo vendamos con la pantalla rota para que quien le interese lo repare y tenga un dispositivo en perfecto estado que podrá usar durante bastante tiempo.

Lógicamente, no vamos a sacar lo mismo si reparamos la pantalla que si lo vendemos con el cristal roto, así que es importante tenerlo en cuenta cuando entremos en eBay, Wallapop o cualquier otro servicio al que le hayamos echado el ojo para realizar la venta del terminal. Con esta venta recuperaremos algo del dinero que nos ha costado nuestro flamante iPhone 8 y podremos sentirnos bien por mucho que se haya producido la tragedia. Al fin y al cabo tenéis que reconocer que si en 2018 todavía estábamos aguantando con el iPhone 6 significa que ya estábamos pidiendo a gritos una actualización (al menos algunas apps y juegos ya nos lo estaban exigiendo para funcionar a pleno rendimiento).

Así que si algo así os pasa a vosotros lo primero que os pedimos es que no os alarméis y que valoréis todas vuestras opciones antes de pensar en lo que ha pasado.

Foto: Freetaggeryorkali

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