Japón echará de menos a sus taxistas con los coches inteligentes

Un incidente ocurrido en las últimas horas en Japón con un taxista hace pensar que el país notará que los cambien por coches inteligentes.

Taxistas en Japón

En Japón saben perfectamente que el futuro inmediato de sus calles está por ver coches inteligentes dando vueltas y realizando servicios. En un país donde tener coche es algo que está muy controlado con la intención de no provocar atascos y problemas en las carreteras, esta evolución parece lógica y totalmente deseable. ¿Pero qué ocurrirá entonces con los taxistas?

El país va asumiendo que la generación actual de taxistas será la última y definitiva. Los actuales taxistas se están mentalizando de ello y saben que con ellos va a terminar una profesión que ha tenido sus pros y sus contras en Japón. Porque al fin y al cabo, siempre se ha sabido que ir en taxi no ha sido precisamente barato en tierras niponas, si bien es justo reconocer que los cambios en las tarifas de los últimos años han ayudado a que resulte un medio de transporte más asequible.

Aún así, en un futuro no muy lejano los conductores desaparecerán y todo quedará resumido a unos taxis que estarán esperando en puntos concretos de las ciudades a que alguien los necesite. Todo automatizado, rápido y sencillo, pero al mismo tiempo un poco frío. Se ha pensado en ello especialmente en las últimas horas debido a un incidente que gracias a un taxista no terminó en tragedia.

Todo estaba normal una noche en Japón cuando un desconocido de unos 20 años entró en un taxi y empujó la carrera del conductor hacia atrás. Le dijo que le diera el dinero, a lo que el taxista respondió de forma calmada “eres joven, ¿de verdad quieres hacer esto?”. Esa pregunta tocó al delincuente y este se pensó dos veces lo que estaba haciendo. Unos minutos después el taxista paró el coche en un restaurante (en Japón es común que estén abiertos las 24 horas) e invitó a comer algo al chico. Hablaron de muchas cosas que no han trascendido y el joven, al salir del restaurante, se entregó a la policía confesando lo que había hecho.

Eso es algo que habría sido imposible evitar en un taxi inteligente en el cual no haya un conductor con buen corazón intentando hacer una buena acción. También es verdad que este tipo de delitos ocurren una vez cada 50 años en Japón, uno de los países más seguros del mundo, pero no deja de ser importante lo ocurrido. Quizá los diseñadores nipones deban plantear el funcionamiento de las IA de los taxis de una forma alternativa o quizá más personalizada.

Vía: RocketNews24

Foto: Kamiro2000

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