Y-Brush, la evolución del cepillo de dientes que todos queríamos

Y-Brush es un concepto de cepillo de dientes que funciona con gran rapidez y que simplifica el proceso.

“El cepillo de dientes del futuro”, “lavarse los dientes será mucho más fácil a partir de ahora” o “el cepillo de dientes que todos queríamos”, son frases tan manidas y tan de tabloide británico que no sabíamos si al final no elegir ninguna de ellas y poner en el título “Y-Brush, un cepillo de dientes que mola”. Os dejaremos a vosotros mismos juzgar por lo que os presentamos y que indudablemente podría ser una evolución del cepillo de dientes, ¿pero realmente nos desvivimos por este tipo de creación o todavía no es lo que necesitamos para que se nos quite la vagancia de lavarnos los dientes?

Hay pocas personas que tengan el hábito de comer-lavarse los dientes, cenar-lavarse los dientes y hacerlo de forma habitual también en otros momentos del día. Las autoridades sanitarias y las organizaciones de dentistas cada vez reducen más la cantidad de veces en las que nos tenemos que lavar los dientes para tener una dentadura sana y libre de problemas. Pero ni así: somos vagos por naturaleza y este tipo de cosas se nos resisten. Seguro que todos, hasta el más responsable de vosotros, os habéis ido algún día a la cama sin lavaros los dientes. Aunque sea una vez, esa noche en la que vinisteis de fiesta muy cansados y dijisteis “mañana”.

La propuesta de la empresa francesa FasTeesH para que se nos quite la vagancia recibe el nombre de Y-Brush y es un cepillo la mar de curioso, fácil de usar y rápido. A priori tiene mucho que ofrecer y poco que nos haga plantearnos… “¿dónde está la trampa?”.

Más que un cepillo se parece un protector bucal de los que se ponen los jugadores de fútbol americano en la boca y funciona de una forma simplificada. Lo primero que hay que hacer es poner pasta de dientes en las cerdas del cepillo, que parecen muy suaves, y meter el cepillo en la boca encajando la mandíbula con su forma de 45 grados. Los especialistas dicen que es la mejor posición para el contacto del cepillo y hay varios tamaños de Y-Brush para que se ajuste perfectamente a nuestra boca. Luego pulsamos el botón del dispositivo para que comience a vibrar y este se ocupa de hacer el trabajo. Mientras está operativo hacemos un movimiento como si mascáramos chicle durante cinco segundos, cambiamos la posición del cepillo, nos lo volvemos a meter y repetimos.

Cepillo Y-Brush

Se limpia de forma fácil con agua y luego tiene una base en la que lo podemos dejar secando para la próxima vez que lo utilicemos. Es antibacteriano y resiste lógicamente el contacto con el agua, a lo que hay que sumar que en general parece cómodo y efectivo. Se están llevando a cabo pruebas clínicas para maximizar su potencial, aunque hay que decir que los cepillos de dientes no están sometidos a este tipo de control, así que sus creadores podrían ir por la vía rápida e ignorar cualquier tipo de margen de mejora. Eso les honra, todo sea dicho.

El proceso de lanzamiento se realizará en abril de este año 2019 a un precio de unos 100 euros, incorporando todo lo necesario para comenzar a utilizarlo. Hasta ahí el proyecto nos encanta y nos acostumbraríamos a utilizarlo para simplificar el proceso de limpieza de los dientes. Sobre todo nos gusta la manera que tiene de garantizar la eficacia del 100%. Es decir, siempre se dice que las personas, aunque sea un proceso simple a más no poder, no nos lavamos bien los dientes. Hay quienes lo intentan, pero lo hacen con tan poco cuidado que no obtienen un buen resultado. Con este cepillo ese problema no existiría, dado que no hay que hacer nada especial para usarlo más allá de seguir unos pasos concretos y exactos.

Lo que ocurre es que hay ciertos aspectos en el uso de Y-Brush que no nos terminan de convencer. Por ejemplo, si nos fijamos en el vídeo que se ha publicado para dar a conocer el dispositivo, nos fijamos en que se pone una cantidad de pasta de dientes muy elevada. ¿A qué ritmo vamos a gastar los tubos de pasta teniendo en cuenta esas exigencias? ¿o solo es un efecto visual para que se vea que se pone mucha pasta dentífrica cuando en realidad no es algo tan importante? Otro de los problemas es que desde la web del producto podemos ver que es necesario cambiar la cabeza del cepillo una vez al año, lo que llevará a un gasto anual de unos 40 euros. Eso aumentará el precio en el uso del dispositivo de una manera elevada, sobre todo si además ya estamos gastando mucho más en pasta de dientes. ¿Cambiará tanto nuestra vida como para que no nos importe este aumento en los gastos? ¿qué opinará el público una vez se ponga a la venta?

Vía: Y-Brush

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