Rapidshare, multada por derechos de copyright

RapidShare es sólo uno de los servicios en los que diariamente se «cuelgan» miles de archivos digitales: música, vídeos, libros y más y de los que, luego y a través de foros, mensajes, chat o blogs, se divulgan «links de descarga» con los que se violan, a cada segundo, los derechos de autor de muchas obras. La Justicia reacciona y multa. ¿Condenas que buscan ser ejemplo o castigo a la cultura?

Rapidshare deberá pagar 150.000 € por divulgar material con derechos de copyright

No es la primera vez que Rapidshare debe pagar una multa por albergar y ofrecer archivos protegidos con copyright. Tampoco es el único de estos servicios -que la mayoría de nosotros usamos casi a diario- que sufre los avatares de la justicia europea. Ya durante el 2009 Rapidshare debió pagar una multa millonaria en Alemania por idéntica causa.

En aquella sentencia, la justicia del país teutón «obligaba a la compañía a comprometerse a filtrar todos los archivos protegidos y a impedir nuevas cargas de los mismos».

Probablemente Rapidshare cumplió con esta segunda parte de la sentencia y no volvió a distribuir «esos» archivos, sin embargo, diariamente se alojan varios miles de archivos en diversos formatos cuyo objetivo es la divulgación que, en ocasiones, roza los límites de la legalidad.

De hecho, la razón por la que el tribunal alemán que esta vez ha castigado a Rapidshare ha impuesto la multa es debido a que el servicio no cumplió con la medida que le había sido impuesta 10 meses antes, cuando un grupo de editores entre los que se encuentran Cegage Learning o McGraw-Hill presentaron una denuncia por «conflictos con los derechos de copyright».

Fue a principios de 2010 cuando Rapidshare recibió la orden judicial de retirar de sus servidores unos 150 libros digitalizados que se encontraban en conflicto don los derechos de copyright. Orden judicial que no fue cumplida por Rapidshare y que deparó en la multa de 150.000 euros por la desobediencia ya que los libros en cuestión seguían estando disponibles para la descarga.

Según la resolución judicial, «Rapidshare no tomó las medidas de control necesarias como la utilización de un filtro de palabras» para evitar la carga de este tipo de archivos.

Lo más valioso de la sentencia judicial es que la condena recoge la obligatoriedad de la inclusión de una herramienta de filtrado para futuras subidas de archivos y que, según Ursula Feindor-Schmidt, abogada demandante en el pleito, esta sentencia «ayudará a prevenir que algunos negocios como Rapishare se beneficien de la distribución ilegal de material protegido».

El argumento que RapidShare ya ha utilizado en otros pleitos judiciales a lo largo y ancho del mundo es que los sistemas de filtrado por palabras clave conducen al bloqueo de muchas otras obras que tienen títulos parecidos pero que no se encuentran protegidas por derechos de autor.

En la «era digital» que poco a poco se convierte en la «era de la ubicuidad» el debate sobre la divulgación de archivos en formato digital a través de servidores como RapidShare o, incluso, torrents, divide y agita las aguas de quienes bregan por los derechos de autor y quienes defienden la libertad de compartir y acceder a más cultura, formación, etc sin tener que, por ello, pagar los costos de una licencia.

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