¿Todavía se alquilan videojuegos y películas en formato físico?

Reflexionamos cómo aún en 2018 existen servicios que nos permiten alquilar películas y videojuegos como antaño.

películas de alquiler

En 2018 la pregunta no es tan descabellada. A menudo nos sorprendemos descubriendo que servicios del pasado que eran muy comunes hoy día siguen existiendo entre nosotros. El alquiler de películas y videojuegos es algo que tuvo su principal marco de popularidad en los años 80 y 90, cuando se convirtió en un hábito tan común entre las familias que era raro no pasar un fin de semana sin hacer una visita obligada al videoclub.

En aquella época se convertía en una tradición y en un pequeño acto que toda la familia disfrutaba. Eran otros tiempos y había muchas opciones de entretenimiento que hoy día se han perdido. Por ejemplo, muchas familias disfrutaban de salidas a los salones recreativos (los arcade de toda la vida), en las que se compartían partidas entre risas y bolsas de gominolas. También, como decimos, visitábamos el videoclub en busca de un estreno que nos entretuviera durante la noche del sábado o un videojuego que nos permitiera jugar después de la película y que nos tuviera entretenidos el domingo.

¿Pero sabéis que aún hay videoclubs que alquilan estos contenidos? Suena raro, porque vivimos en la era del formato digital, en la cual todo lo podemos conseguir online de manera más cómoda y tranquila. Pero dentro de este paradigma aún podemos ir al videoclub.

Más allá de los pocos videoclubs que aguantan en pie en el mundo entero (salvo en países como Japón, que están más avanzados tecnológicamente que nosotros, pero son unos románticos y les encantan los videoclubs), existen tiendas y servicios que se dedican a alquilar DVDs, Blu-rays y videojuegos. En España es común en las tiendas de videojuegos Game, donde incluso disponen de su propia tarifa plana que permite disfrutar alquilando todos los videojuegos que queramos a lo largo del mes. En otras ciudades y países siguen existiendo los kioskos de alquiler, que son como máquinas expendedoras de películas donde nos llevamos la película en cuestión y luego la devolvemos en su buzón incorporado.

En Estados Unidos también están los videoclubs Redbox, que siguen ofreciendo la oportunidad de hacer alquiler tanto de películas como de juegos. Y no podemos olvidarnos de un Blockbuster que todavía aguanta el paso del tiempo en Norte América y que se ha convertido en destino turístico para miles de personas que pasan a diario con la intención de hacerse fotos delante del local para asombro de su propietario.

juegos en formato físico

Sin duda, es una buena noticia que sigan existiendo estos servicios que nos atan al formato físico. En cierto modo se perpetúan esas viejas tradiciones de ir al videoclub, pero ya se ha perdido cualquier efecto de unir a la familia con ello o de pasar un buen rato con los seres queridos. No es tan común, así que si alquilamos un videojuego lo solemos hacer a solas y de rebote, cuando se tercia la ocasión o pasamos cerca de la tienda. Podemos decir sin tapujos que creemos que el formato digital, aunque con sus ventajas, también tiene sus inconvenientes. Salimos menos, interactuamos en menor medida con el mundo que nos rodea y generamos unos ingresos para unas multinacionales que no resultan muy humanas, nada comparado con aquel propietario de videoclub que te hacía recomendaciones a sabiendas de que si te recomendaba una mala película no estaba cumpliendo con tus expectativas.

Hemos ganado otras cosas. La familia se reúne alrededor del sofá para ver las películas de Netflix y disfrutar de sus series con largas maratones. Los juegos se descargan y socializamos con nuestros amigos o hermanos mientras vemos cómo la barra de la descarga va progresando poco a poco. Solo hay que encontrar el lado positivo a lo que nos rodea y a la manera en la cual la tecnología está cambiando nuestra forma de vivir y de disfrutar de nuestras aficiones. Pensemos en lo positivo. Si aún hubiera videoclubs, el fin de semana de estreno de Los Vengadores en alquiler, seguro que más de un 50% de las personas que quisieran verla se tendrían que aguantar y esperar más días porque todas las unidades estarían agotadas. ¿Recordáis lo tristes que nos poníamos cuando íbamos al videoclub y nos encontrábamos todas las cajas de la película que queríamos con la etiqueta de “alquilada” en la estantería? ¡Eso era terrible!

Rápidamente teníamos que pensar en otra película que nos permitiera quedar satisfechos. Y normalmente no había problemas en encontrarla, pero no era la película en la que habíamos pensado. Ahora con el streaming y el formato digital nadie se queda sin ver la película que quiere. Todo el mundo puede alquilar la última película de Los Vengadores porque no hay límite de reproducciones ni nada parecido. Así que realmente sí podemos ver que hemos ganado mucho y que solo la nostalgia nos mantiene atados a un pasado que tuvo sus cosas buenas, pero que ya es, simplemente, el pasado.

Foto: jarmolukInspiredImages

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