¿Tiene Google entre manos un headset de realidad aumentada?

El futuro de la realidad aumentada podría estar conducido por Google y el headset en el cual ya está trabajando.

El futuro de Google

No hablemos de realidad virtual, porque aunque este tipo de tecnología es muy cool y nos encamina hacia un futuro en el cual el entretenimiento nos llevará a viajar a mundos de fantasía, lo que nos va a cambiar el día a día posiblemente sea la realidad aumentada. Porque mientras la realidad virtual lo más probable es que la usemos más como forma de liberar estrés (el anime Sword Art Online ya lo avanzó hace tiempo…), con la realidad aumentada conseguiremos que nuestra vida sea distinta.

Google sabe que esto va a ocurrir antes o después desde hace años. Tiempo atrás montó un buen tinglado con las Google Glass que estuvieron en manos de personas de todo el mundo. Las gafas permitían disfrutar de información en vivo mientras nos movíamos por la vida e incluso podíamos recibir datos mientras estábamos al volante. Esto dio lugar a denuncias, multas, peleas, discusiones, debates… y al final Google Glass terminó.

Hubo quienes dijeron que Google Glass llegó demasiado pronto y no les falta ninguna razón. Principalmente porque Google intentó ofrecer al mundo algo para lo cual todavía no estaba preparado. La duda es si ya lo estamos, si como sociedad nos hemos mentalizado de que lo que vemos en las películas de ciencia ficción se puede convertir en algo real. ¿Lo estamos?

Las semillas del debate se siembran con facilidad, porque seguro que todos vosotros tenéis una opinión al respecto. Hoy por hoy se comienza a trabajar en dispositivos de realidad aumentada que van a ir más allá de lo que entendemos hoy día como una herramienta útil. Harán más por nosotros de lo que ahora mismo podemos creer/querer/entender, pero posiblemente todo se vaya estandarizando en unos plazos más coherentes con lo que nuestra sociedad es capaz de asimilar. Si nos lo preguntáis a nosotros, os diremos que no vemos que el mundo haya cambiado tanto desde el tiempo de Google Glass hasta el año 2018.

El pensamiento de la sociedad aún no está abierto al cambio ni es flexible. Pensamos que dentro de 20, 30, 40 o 80 años las personas que vivan lo harán con un teléfono móvil en las manos y comprando en el supermercado de al lado de su casa. Pensamos mal. La forma de vida que nos representa tiene una fecha de caducidad y antes o después la masa lo iremos entendiendo y asimilando. A veces el cambio llega por una tendencia, como lo fue en su momento que todos “descubriéramos” la necesidad primero de tener móvil y estar localizados en todo momento y segundo de tener un dispositivo inteligente que nos permita usar aplicaciones de forma dinámica.

Somos una especie de razonamiento lento en comparación a otras que paradójicamente disponen de un menor nivel de inteligencia. Somos seres de costumbres y nos cuesta cambiar, salir de la rutina y habituarnos a un nuevo contexto. Quizá por nuestra personalidad seamos muy abiertos, valientes y aventureros, pero si nos ofrecieran un cambio absoluto radical no saltaríamos como locos a aceptarlo. Digamos que mañana os dicen que podéis iros a Marte a iniciar una nueva vida y a capitanear la llegada de la humanidad a otro planeta. Seguro que más de uno estáis pensando “sería alucinante, lo haría sin dudarlo”. Pero si os vierais en esa situación os lo pensaríais mucho, valoraríais hasta el último detalle y tardaríais en tomar una decisión (hay excepciones, por supuesto, ya sabemos que algunos de vosotros os apuntaríais sin dudarlo ni un segundo). Por este motivo nos cuesta tanto pensar en que llegará un día en el que seremos otras personas, viviremos de otra manera y nos relacionaremos y usaremos la tecnología bajo diferentes costumbres.

Inspirado en Google Glass

Como decíamos, la realidad aumentada puede ser la próxima herramienta que marque este cambio en la sociedad. Y mucho cuidado, porque decimos “la próxima” a sabiendas de que llegará el momento en el que la realidad aumentada también se verá superada por otro giro que hará que las personas vuelvan a cambiar en mayor o menor medida su forma de vida. Y Google, dentro de este contexto, parece muy preparada para ser una de las empresas que lideren este cambio representado por la introducción en la sociedad de la realidad aumentada. Porque habrán cometido sus fallos y errores, como todos, pero cuentan con una experiencia previa demostrable y la valiosa satisfacción de poder aprender de lo que han hecho mal.

Por eso nos alegramos tanto al oír en la prensa acerca de Google A65, que parece tratarse de un headset independiente de realidad aumentada en el que está trabajando la compañía. En teoría lo está fabricando en colaboración con la empresa Quanta, con la cual ya fabricó el tablet Pixel C. Y los rumores apuntan a que tendrá sensores de cámara y micrófonos, estos últimos posiblemente dirigidos a que podamos combinar la experiencia de la realidad aumentada con los controles de voz de Google Assistant. Tecnológicamente hablando se comenta que dispondrá de procesador Qualcomm QSC603 con resolución WQHD de 2560 x 1440 píxeles, captura de vídeo a 1080/30p, overlays 3D y tecnología de renderizado Vulcan, OpenCL y OpenGL. Otros de sus elementos principales se basarán en Bluetooth 5.1, GPS red Gigabit, así como la API Android Neural Networks.

A día de hoy, con la poca información que se ha filtrado, y sabiendo que podría ser cuestión de semanas que sepamos algo más determinante, no podemos hacernos una idea concreta del plan que tiene Google para la fabricación y comercialización del dispositivo. Suponemos que han aprendido de Google Glass y que saben que si quieren que este tipo de tecnología se estandarice tienen que ofrecerla a un precio asequible y competitivo que, por otro lado, no ponga en riesgo el nivel de calidad. También imaginamos que ven su uso a largo plazo y cumpliendo unas normas determinadas, dado que lo último que necesita la realidad aumentada es encontrarse con las barreras impuestas por los gobiernos.

Futuro en Google

Y no olvidemos la seguridad. Porque si sufrir un incidente de seguridad en el móvil ya es grabe, pensemos en lo que puede pasar si los ataques los sufrimos delante de nuestra vista mientras tenemos puesto el headset. Son aspectos en los que Google se tiene que concentrar, pulir y exprimir al máximo para que se evite cualquier tipo de incidente que pueda alejar la tecnología del consumo global. Al fin y al cabo, sabemos muy bien que un incidente grave puede llevar a que el gran público, aquellas personas que están descubriendo la nueva tecnología, se aleje de la misma y tarde mucho en desarrollar interés y confianza.

En otro orden de cosas, no descartemos los retos a los que se enfrenta Google para conseguir que su headset de realidad aumentada sea inalámbrico. Este es uno de los retos a los que ya están poniendo solución los fabricantes de headsets de realidad virtual y que debería verse solventado también en el caso de aquellas marcas que quieran exprimir la realidad aumentada. Lo que nos imaginamos es algo como Google Glass, pero más útil, más cómodo, más seguro, más barato, más de todo, algo que de verdad se instaure como norma y que no nos haga decir “mira, ¿qué lleva ese puesto en la cabeza?”. ¿Es el futuro o una utopía con la que nos estamos engañando?

Vía: CNET

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