Realidad virtual para que los niños le pierdan el miedo a las inyecciones

La realidad virtual podría llegar a los hospitales pediátricos para que los niños no tengan miedo a las inyecciones.

vacunas en niños

¿A qué le tienen más miedo los niños? ¿la oscuridad? ¿los monstruos que puede haber debajo de su cama? ¿las abejas? Nosotros diríamos que las inyecciones están muy alto en el top, aunque está claro que todo depende del niño del que hablemos. Para solucionar este miedo a las inyecciones, la empresa brasileña Hermes Pardini Laboratores ha ideado un sistema basado en realidad virtual que permite que los más pequeños reciban esos molestos pinchazos sin que tengan que sufrir tanto. Su propuesta, que ya ha recibido mucha atención por parte del sector de la salud, recibe el nombre de VR Vaccine.

Tenemos mucho que hablar y debatir sobre VR Vaccine, pero antes os vamos a contar qué es lo que ofrece este método y tecnología. De lo que trata es de que los niños se pongan un headset de realidad virtual cuando visitan el centro de salud para ponerse una inyección. Al ponerse las gafas se encuentran sumergidos en un mundo de fantasía en el cual son tratados como héroes. Un personaje amigable que ven delante de ellos les dice que tiene que darles una vacuna para que se convierta en un escudo que les servirá para defender el reino de fantasía en el que se encuentran. Al recibir la inyección los niños ya están listos para enfrentarse a los enemigos que intentan poner ese mundo de fantasía en peligro.

Mientras los niños ven la escena en realidad virtual, la enfermera también la ve en una pantalla, porque la idea es que el pinchazo llegue exactamente en el momento en el cual se le suministra la inyección al niño en el juego. Tiene que haber simultaneidad para que el método sea efectivo y que los niños no se asusten.

Una vez han recibido la inyección imaginamos que pueden jugar un poco y divertirse para terminar la experiencia sin que haya sido traumática para ellos. Y aunque en principio la idea parece buena por los pocos recursos que requiere, dado que el headset que se utiliza es uno de los que funciona con un móvil y el juego se instala a modo de aplicación, ¿realmente tenemos que considerar positiva la implementación de este tipo de mecánicas de suspensión del miedo entre los más pequeños? Como decíamos antes, nosotros tenemos muchas preguntas y puntos de vista acerca de lo que significa la extensión de un método como este.

Lo primero de todo es no olvidar que hablamos de un pinchazo. Una vacuna. No nos van a cortar un dedo, aunque sabemos que incluso los adultos tienen problemas con las inyecciones. La cuestión es si insensibilizar a los niños de esta manera puede traerles algo bueno en el futuro. Sabemos que llegará el momento en el que tengan que cortar por lo sano con el hábito del headset de realidad virtual. ¿Estaremos consiguiendo que adolescentes de 16 o 17 años entren en histeria y pánico al ver cómo una inyección se introduce en su brazo? ¿No será peor llevarles a ese tipo de situación en la que piensen que una inyección es algo desconocido para ellos y a lo que temer como adultos cuando no lo temieron como niños? ¿se ha pensado bien en las consecuencias a largo plazo que tiene el uso de este tipo de herramienta? A nosotros nos preocupa pensar en esos niños que usaron el headset de realidad virtual y que le perdieron miedo a las agujas de una forma artificial. Nos preocupa imaginarles en el futuro cuando tengan que pasar por ello sin haber preparado a su mente desde un momento en el que el cerebro y la forma de enfrentarnos a los miedos es más moldeable.

Casco en VR

Por otro lado, ¿nadie tiene en cuenta las implicaciones del uso de realidad virtual a tan temprana edad? Se ha repetido por activa y por pasiva en mil ocasiones que esta tecnología no es recomendable para los niños, dado que puede llegar a alterar la manera en la que se está formando su vista y producir efectos negativos a largo plazo. A miles de personas se les ha repetido que no dejen el uso de realidad virtual a los niños, aunque hay padres que no lo tienen en cuenta y que para que los niños disfruten y se entretengan les proporcionan esos dispositivos sin ningún tipo de preocupación. Pero no olvidemos que la realidad es que esta tecnología no se recomienda a los niños y que deberían dejarla de lado hasta tener una edad más avanzada.

Quizá con este tipo de sistema estemos logrando que los niños reciban las vacunas e inyecciones sin miedo, pero estaremos provocando que en el futuro tengan problemas de vista. Hay que plantearse bien todas las implicaciones de cada una de las decisiones que tomamos para que al final las consecuencias de ello no nos terminen explotando en la cara.

Foto: huntlhyohoprashant

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