Los soligramas, un futuro que nace en el cine

En la película Ghost in the Shell: El alma de la máquina podemos ver los soligramas, una nueva tecnología.

Ghost in the Shell: El alma de la máquina

Si estáis al día de nuestras publicaciones sabréis que si hay algo que nos gusta es la tecnología del futuro. Al fin y al cabo, estamos en Gizmos y eso es lo nuestro. Miramos al futuro con interés y enamoramiento, a veces con miedo y otras veces con pasión. Así que cuando se acunan nuevos términos tecnológicos nosotros estamos ahí en primera fila para ver qué es lo que se está cociendo. Y eso es lo que hemos hecho al descubrir la existencia de los soligramas.

Los soligramas, del inglés soligram, son una versión más avanzada de los hologramas de toda la vida. En ellos se mantiene ese estilo visual transparente y con color, pero se aporta una particularidad: ahora son en tres dimensiones y podemos tener una mayor interacción con ellos. Su debut se ha realizado en la película de ciencia ficción Ghost in the Shell: El alma de la máquina, que acaba de llegar a las salas de cine y es justo donde aparece este tipo de tecnología. El término lo ha acunado el director de la película, Rupert Sanders, que se define como un aficionado a este tipo de ideas futuristas.

Durante el film, por si no lo habéis visto, nos encontramos ante un Japón futuro que está mucho más evolucionado tecnológicamente respecto al actual (y eso ya es decir).

Las calles, los edificios y todo alrededor de los personajes está bañado por representaciones soligramas de personajes, robots y otros elementos que adornan el mundo. Hacen que lo que conocemos hoy día como holograma sea más vivo porque de verdad se nota que esos soligramas están delante de nosotros, como si fueran inmensos gigantes que nos miraran con malicia desde las alturas. Son, en su mayoría, reclamos publicitarios, elementos insertados por el propio gobierno o añadidos de empresas para que sus edificios luzcan de una forma más corporativa.

A nivel de calle, en el suelo, la película nos muestra un mundo en el cual la realidad aumentada se ha solidificado gracias a estos soligramas. Ya no es necesario llevar unas gafas puestas como las que comercializó Google hace unos años para ver objetos virtuales ante nosotros. Esos objetos han cobrado vida en forma de soligramas. Son, por ejemplo, anuncios publicitarios, paradas de autobús u otro tipo de objetos que ayudan a dar información a los ciudadanos. Y aunque todo puede acabar siendo un poco cargante, sí que parece un tipo de idea de gran utilidad. ¿Llegaremos a ver soligramas en el mundo real?

Vía: CNET

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