¿La tecnología nos puede hacer inmortales?

¿Será posible vivir dos veces? ¿podremos resucitar gracias a la tecnología? ¿qué esperar del futuro y de una vida después?

El progreso tecnológico nos está llevando a que poco a poco sintamos que tenemos más oportunidades de alcanzar esa inmortalidad tan deseada por gran parte de la humanidad. No de la manera en la que existimos mientras estamos vivos, pero sí de una u otra forma que nos permita mantenernos en el mundo. Respecto a ello hay distintas investigaciones que se están llevando a cabo, estudios que intentan prosperar para que ganemos la inmortalidad o que al menos una parte de nosotros sobreviva.

Hoy repasaremos algunas de estas investigaciones que se están llevando a cabo y las distintas formas en las que la tecnología intenta que la humanidad derrote a la muerte. Con implicaciones morales de por medio, con desafíos psicológicos, religiosos y de todo tipo, hay ideas que poco a poco están captando más y más seguidores.

1. Criogenización

Este es el proceso más extendido y el cual ha avanzado más en tiempos actuales. La criogenización o la idea de congelarnos para “resucitar” y tener una segunda vida en el futuro, ya ha cautivado a más de 300 personas (según se sabe). La intención que tienen las empresas que se dedican a esto (no más de 10 en todo el mundo) es revivir a sus clientes una vez exista la tecnología necesaria y adecuada para que el proceso pueda ser un éxito y que no se produzca algún altercado terrorífico digno de la más temible película de miedo.

Pero hay muchos aspectos a tener en cuenta de este proceso, muchas teorías y posibilidades. Se desconoce cómo terminará el proceso el día en el que alguna de las empresas se atreva a resucitar a alguien, algo que de momento no ha ocurrido porque no existe ese tipo de tecnología. Hay quienes congelan toda su persona, cuerpo, cerebro y cabeza. También hay quienes solo optan por la cabeza, incluido el cerebro, por supuesto. El pensamiento es que en el futuro será posible trasplantar la cabeza a otro cuerpo y que así el cliente de la empresa de criogenización pueda tener una segunda existencia.

Todo son teorías debido a que si bien se sabe que los tejidos y ciertos elementos del organismo se pueden criogenizar, nunca se ha intentado hacer con un cuerpo al completo. Las posibilidades de que el proceso “salga rana” son elevadas y van a requerir una tecnología muy superior a la existente en la actualidad. El futuro según los defensores de este tipo de idea para “resucitar” se puede imaginar similar a libros y series, como Futurama, donde las cabezas de las mejores mentes del mundo y de los famosos residen en jarrones desde donde reciben nutrientes para sobrevivir. El trasplante de la cabeza a otro cuerpo, a un robot, a un ordenador o a otro cuerpo podrían ser las distintas soluciones. Aunque también, como indicamos, se intentarán preservar los cuerpos al completo.

Por si esto fuera poco, la criogenización también llega al nivel de captar la atención de quienes quieren criogenizar a sus mascotas. Por supuesto, imaginamos que el proceso es un 2×1 y en el momento en el que el dueño de una mascota se criogeniza también pasa a estar criogenizada la mascota (esperemos que el día en el que su vida llegue a su final de una manera natural). De esta forma los futuros resucitados se aseguran de tener a su querida mascota cuando vuelvan al mundo en el futuro.

Uno de los problemas que encuentran muchos científicos es la muerte en sí misma. Porque los pacientes se congelan después de muertos teniendo en cuenta unas condiciones determinadas, como que al fallecer, el cuerpo debe introducirse en hielo durante 24 horas mientras se realiza su traslado y se inician los procesos de criogenización. Esto significa que cuando lo descongelen tendrán que poder resucitarlo. No hablamos de curar una enfermedad, sino de resucitar. Y ese es el principal inconveniente con el que se encuentran muchas teorías. Porque no es lo mismo ponerse en el supuesto de que exista una máquina en el futuro que pueda curar el cáncer que llegar a que exista una que puede resucitarte una vez has muerto. No sabemos cómo se aplicará esto en un supuesto futurista, pero quién sabe si para lo primero se necesitarán 200 años y para lo segundo 500. Esto podría marcar en gran medida cómo acabe funcionando el método para que las personas criogenizadas resuciten.

Otro aspecto será cómo plantear la resucitación, ¿con qué paciente arriesgarse cuando exista la supuesta tecnología que lo permitiría? De momento como decíamos, hay cientos de personas. Muchas de ellas tienen perfiles y fotos de sus vidas compartidas públicamente. Hay muchos familiares de los responsables de la criogenización en sus respectivas empresas, pero también hay muchas personas que no tienen ninguna relación. Curiosos que tienen esperanza de sobrevivir, familiares que harían lo que fuera por darles a sus seres queridos fallecidos una segunda oportunidad e incluso personas que han criogenizado a otras sin su total permiso. El futuro de los criogenizados no sabemos cómo resultará, pero lo que está claro es que sus cuerpos están conservados en cámaras de criogenización y que quién sabe lo que podría ocurrir en cientos de años. Otro aspecto será si la sociedad del mañana querrá resucitar a personas del siglo actual.

Nos quedamos con una frase de Robert Ettinger, “padre” de la criogenización, criogenizado en 2011 después de haber criogenizado a su madre y a sus dos esposas: “si mis dos esposas resucitan, eso será un gran problema”. Nos gustaría estar ahí cuando eso ocurra, si ocurre.

2. Realidad virtual avanzada

En el año 2016 una madre se pudo “reencontrar“ con su hija fallecida gracias a la realidad virtual. Se uso tecnología muy avanzada para introducir a la madre en un mundo virtual agradable en el que podría hablar, jugar y caminar al lado de su pequeña. Por supuesto, solo fue realidad virtual. Su hija no era su hija y aunque se usaron las últimas técnicas, reconocimiento de movimiento y otras capacidades, el resultado tampoco fue como si hubiera podido ver a su hija de verdad delante de ella. Aún así, la madre lo consideró un milagro y le ayudó a despedirse de su pequeña, hablando de cómo la experiencia había sido fantástica y muy emotiva.

Su madre mencionó algo de lo que se ha hablado más adelante “paraíso virtual” o “cielo virtual”. Se puede decir que se trata de un Edén creado de manera artificial para personas virtuales que ya no están entre nosotros. ¿Con qué finalidad? ¿existe ética o moral en hacerlo? En principio el motivo está relacionado con la familia, con las personas que echan de menos al ser querido fallecido. Esta recreación virtual les permite seguir ahí, les permite seguir dando el apoyo que daban, aunque sea a otro nivel. Las familias podrían agradecerlo mucho.

Recordamos la película Ready Player One y ahí nos encontrábamos con otro tipo de preservación. En este caso representaciones virtuales de sucesos, acontecimientos y recuerdos en las personas que ya no están entre nosotros. Lo que hace el protagonista es ser testigo, como si fuera una película en vivo, de lo que ocurrió en el pasado. Es una manera en la que la tecnología nos ayudaría a dejar una huella superior entre las personas y la sociedad. Moriríamos, porque morir es natural, pero estaríamos asegurándonos de dejar algo más que una biografía escrita. Habría otras personas que podrían ver lo que vivimos, experimentar lo que experimentamos y llegar a estar más cerca de lo que hicimos durante la vida.

3. Volcado de datos informático

Otra de las opciones sí que pretende darnos continuidad después de fallecer, pero en este caso de una manera más informatizada y tecnológica. No se nos promete resucitar tal y como somos, sino que nuestra mente vaya a parar a otro tipo de entorno o incluso de cuerpo. El tema enlazaría un poco con el inicial en el que decíamos que las cabezas podrían trasplantarse en cuerpos artificiales. Pero aquí hablamos más del cerebro y no de la cabeza. Teóricamente nuestra mente podría introducirse, al menos una copia de la misma, en un ordenador o en algún tipo de asistente tecnológico desde el cual pudiéramos tener capacidad de maniobra. Por supuesto, también se podría poner en un robot para contar con mayor autonomía en el mundo.

O quizá en el futuro el iPhone del año 3000 se caracterice porque cada una de sus unidades incluye un asistente virtual humano. Es decir, que los fans de Apple cederían sus cerebros para que la compañía los volcara en sus móviles una vez fallecieran. Y cada vez que comprásemos un iPhone 3000 tendríamos la sorpresa de ver qué tipo de persona hay dentro del mismo. Por ejemplo, podríamos comprar un iPhone 3000 bromista, uno matemático u otro que fuera una persona cultivada en poesía para que nos leyera todo tipo de obras antes de dormir. Habría usuarios que coleccionarían estos dispositivos personalizados y seguro que incluso podíamos descargar más mentes para ir turnándolas. ¿Quién sabe lo que podría tener Apple entre manos en el futuro?

Lo que nos cuenta la serie Upload, uno de los últimos éxitos de Amazon Prime Video, se encuentra un poco dentro de esta línea. La historia cuenta cómo tecnológicamente se ha creado un cielo virtual al cual podemos mover nuestra mente antes de fallecer para asegurarnos la supervivencia e inmortalidad. Este cielo virtual tiene todo lo que queramos e incluso dispone de una ventana de contacto con el mundo de los vivos para que podamos mantener la comunicación y relación con nuestros seres queridos.

De forma paralela a este cielo virtual de gran categoría existe un cielo virtual más barato y cutre al cual van a parar las personas pobres que tienen “suerte”, ya que todavía hay algo “peor” que te puede ocurrir: morirte sin más. En este cielo barato los usuarios que viven allí tienen una cantidad de megas limitados para hacer acciones y prácticamente cualquier cosa que hagan ya consume una gran parte de su capacidad, por lo que es un lugar bastante peculiar.

4. Las réplicas

Siempre nos acordamos de la película El sexto día, y no solo porque esté protagonizada por el excelente e icónico Arnold Schwarzenegger. Nos gusta porque plantea otra de las posibilidades: la réplica. El método por el cual opta esta película sigue una línea como las que hemos mencionado antes. Se trata de volcar la mente en un nuevo cuerpo que, en este caso, se habrá creado como una réplica, un clon exacto. Ese tipo de proyecto no parece que esté en desarrollo y en todo momento se habla más sobre trasladar la mente a un nuevo recipiente, pero en cierta manera tendría más sentido si el cuerpo utilizado fuera el mismo que hemos usado siempre. Eso nos evitaría mucha confusión en el momento en el que despertásemos para disfrutar de nuestra segunda vida.

Lo que habría que evitar en este caso sería lo que ocurre en la película: que la copia de la mente que se hace, el backup, se active en un cuerpo secundario antes de que el primario fallezca. Porque eso daría lugar a serios problemas y, como se ve en el cine, a conflictos y batallas por la supervivencia.

Uno de los problemas de este tipo de sistema sería la necesidad de ir haciendo los backups de forma habitual, ya que nunca sabemos cuándo nos vamos a morir exactamente. Pero tendría muchas ventajas respecto a otros de los sistemas mencionados. Por ejemplo, nos parece un plan mucho más viable que la criogenización a la vista de que solo habría que hacer una copia de la información del cerebro, algo que seguro que es más fácil de lograr que resucitar a una persona, o al menos algo que ocurrirá antes.

5. Una copia robotizada

La historia de una mujer que decidió crear un bot de chat que emulara la personalidad de uno de sus más íntimos amigos dio la vuelta al mundo. Programó el bot de una forma exhaustiva utilizando las largas conversaciones que había tenido con el fallecido a lo largo del tiempo. Se esforzó de manera plena y acabó creando uno de los bots más realistas y de comportamiento más convincente que se hayan podido ver. Lo programó todo y el resultado fue que ella misma pensaba realmente que volvía a estar hablando con su amigo y este le respondía de una manera tan creíble que daba la sensación de haber resucitado. Por supuesto, ella sabía que no era así.

Tras el desarrollo del bot, que la ayudó a superar la pérdida, planteó importantes cuestiones. Comentó que por mucho que trabajemos en proyectos como este, no estamos creando nada más allá de una sombra de la persona a la que queremos recordar. Estas nuevas conversaciones que tengamos no serán iguales, puesto que ese bot no aprenderá, no tendrá opinión ni hará nuevos juicios acerca de lo que está hablando. Además, reconoció que es complicado dar forma a un reflejo real porque la manera en la que habla una persona es distinta cuando lo hace entre amigos o familiares. Por ejemplo, su bot podía no ser convincente para los padres del fallecido, a los que no les daría la impresión de que estaban hablando con su hijo, porque cuando él hablaba con ellos no lo hacía de la misma manera en la que lo hacía con su amiga.

¿Qué decisión tomarías?

Queremos terminar este artículo con un planteamiento moral que leímos en un texto sobre criogenización y vuelta a la vida que escribió Tim Urban para Wait but Why. Lo que nos propone es lo siguiente:

Pongamos que viajamos en avión y que en 15 minutos nos vamos a estrellar sin posibilidad de salvación. Pero el piloto nos informa de que en el avión hay unos paracaídas experimentales que nos podemos poner para intentar sobrevivir. No obstante, son paracaídas que nunca se han probado, son absolutamente experimentales y no se sabe si funcionarán. El piloto no sabe si, de funcionar el paracaídas, cómo será el terreno en el que se aterrizará.

A continuación el piloto pide a las personas que quieran probar el paracaídas que se pongan en fila para que los asistentes de vuelo les digan cómo tienen que usarlos, les pongan dirección a la salida de emergencia y les digan cómo dar el salto. El piloto también pide a los demás pasajeros, los que hayan decidido no tomar esa opción, que se estén en el asiento porque se estrellarán dentro de poco y no sufrirán ningún daño en el fallecimiento. ¿Qué opción elegiríais? ¿probaríais los paracaídas aunque solo supongan una muy lejana opción de sobrevivir? De eso habla la criogenización y la búsqueda de formas de vivir una segunda vida.

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