GoPro vive uno de sus momentos más duros

La empresa GoPro está pasando por un mal momento debido a la forma en la que su dron ha fracasado.

Desastre de GoPro

GoPro vive sus horas más bajas. Tras tocar techo en 2014 con su triunfal salida a bolsa, la empresa de cámaras ha anunciado el despido de casi una cuarta parte de su plantilla y la desmantelación de su sección de drones, que dejarán de ser fabricados por la compañía.

Karma será el primer y último dron lanzado por GoPro a la venta. Tras aparecer el pasado año en España con un precio de 1.000 euros (1.400 con cámara integrada), la compañía estadounidense ha decidido dar marcha atrás y cerrar para siempre su departamento dedicado a estos prototipos. Venderán todo el inventario que queda por distribuir aún y dirán adiós a un mercado que consideran hostil.

Los resultados del último trimestre de 2017 han sido la gota que ha colmado el vaso. GoPro registró unos beneficios de 340 millones de dólares, aunque solo suponían 10 millones más que el trimestre anterior, insuficientes para el plan económico trazado por la compañía. Se esperaba una aceptación mayor de su última gran apuesta, tanto que la proyección en noviembre era de 470 millones de dólares. Según explica la empresa, Karma ha llegado a estar en los primeros puestos del mercado de drones, pero el sector es demasiado competitivo para ellos. La situación creen que no es mala solo para ellos, sino también para otras muchas empresas que se verán en una situación similar en años próximos. Y creen que ahora mismo la situación es, sin lugar a dudas, insostenible.

El fracaso del dron no es solo un producto fallido para GoPro, sino un serio varapalo a la hoja de ruta que la compañía se había marcado en 2016. Tras estancarse las ventas de sus cámaras sumergibles, Karma era la oportunidad de abrir un nuevo frente con el que continuar creciendo en los próximos años. No ha sido así y ahora toca replantear la situación. Buscar un nuevo punto de partida.

Lo cierto es que la andadura de GoPro por el mercado de los drones comenzó accidentada desde el inicio. Nada más aparecer en las tiendas norteamericanas a finales de 2016, las primeras remesas presentaron graves problemas, con prototipos que perdían potencia durante el vuelo hasta que se estrellaban contra el suelo con estrépito. Tal fue la gravedad del asunto que la empresa tuvo que parar completamente las ventas y sustituir todas las unidades que sufrían este defecto. Todo en plena campaña navideña, cuando mejores números esperaban cosechar.

Fracaso de GoPro

GoPro tardó varios meses en reponerse, lo justo para que sus competidores tomasen ventaja. En especial DJI, su principal competidor en cuanto a drones con cámara. Karma presumía de poder ser transportado en una mochila cuando apareció en el mercado. Su máximo rival aprovechó el tiempo para desarrollar un prototipo que se podía llevar colgado del cinturón. La desventaja resultó insalvable. Las ventas de las cámaras de la marca estadounidense tampoco sirven de consuelo. La campaña navideña ha dejado en una preocupante situación a su modelo estrella, la Hero 5. Ni siquiera la “generosa” rebaja de Navidad (pasó de más de 300 dólares a 100) logró remontar unos números que han acabado llevando a medidas desesperadas.

Por lo pronto, GoPro despedirá a 254 empleados de los 1.200 que tenía en plantilla. Más del 20% de la compañía se va a la calle, entre ellos, toda la sección dedicada al desarrollo de Karma. Quizás como un acto de solidaridad, el fundador y CEO de la empresa, Nick Woodman, anunciaba también que reducía su salario anual al mínimo permitido por la legislación estadounidense: un simbólico dólar.

De momento, las primeras consecuencias no se han hecho esperar. Las acciones de GoPro cayeron un 30% justo después de que la compañía anunciase los despidos y explicase su complicada situación. Woodman reconoció que los mercados estaban siendo justos y no castigándoles. De hecho, llegó a admitir en el mismo medio que está abierto a negociar una posible venta de la que fue su creación. Dijo que tendrían en cuenta la unión con una empresa más grande si llegara a producirse una oportunidad. Woodman de momento prefiere seguir pensando en que GoPro se mantendrá en solitario. No obstante, desde CNBC aseguran que la empresa ha contratado los servicios de la financiera JPMorgan para que esta busque posibles opciones de venta.

Dron de la marca GoPro

Por lo pronto, la reestructuración de la empresa no va a ser barata. Solo los despidos de casi una cuarta parte del personal de la empresa van a costar entre 13 y 18 millones de dólares, mientras que las pérdidas totales durante los primeros meses de 2018 pueden ascender hasta los 33 millones de dólares. Como mínimo, GoPro espera perder en primer semestre 23 millones. Aun así, Woodman espera que este esfuerzo inicial sirva para dar resultados positivos a partir del verano, cuando confía que la empresa vuelva a ser rentable. Dice que creen que en 2018 todo irá bien y que en la segunda mitad habrá beneficios de nuevo.

Atrás quedan ya los días más felices de GoPro, una empresa que hasta hace muy poco tiempo era el espejo en donde mirarse para miles de compañías. Un camino que arrancó en 2002 cuando Woodman, en lugar de lidiar con la prensa sobre balances económicos, se dedicaba a surfear de viaje por Australia. Ahí fue cuando se dio cuenta de que las cámaras amateurs no servían para tomar fotografías en plena acción, por lo que surgió la idea de crear un producto que hiciese instantáneas profesionales. Dos años más tarde GoPro vendía su primera modelo, una cámara que usaba una película de 35 mm. Luego llegó el vídeo y la fotografía digital, siempre ligado a un modelo de negocio enfocado a los productos para la aventura y el riesgo. Su progresión acabó alcanzando la cima en verano de 2014, cuando se culminó la salida a bolsa de la compañía con un arranque espectacular. En otoño, su valor se había disparado un 145% y las acciones llegaron a costar 86 dólares cada una. El valor total era de 3.000 millones.

A partir de ahí, surgieron los problemas. Muchas compañías apostaron por las cámaras preparadas para las condiciones más extremas, con Sony, Sjcam y Xiaomi convirtiéndose en las principales rivales de una GoPro que por entonces no tenía competencia real. Y el mercado comenzó a repartirse. En apenas un año, las acciones de la empresa pasaron a costar 16.79 dólares, cinco veces menos. En enero de 2016, llegaron los primeros despidos: 100 personas eran despedidas de GoPro, por entonces un 7% del total de la plantilla. En noviembre del mismo año, apenas 10 meses después, otros 200 trabajadores dejaban la compañía para recortar costes. Tony Bates, antiguo directivo de Microsoft que había sido contratado en 2014 como presidente, también se marchaba. Ahora, son otros 254 empleados los que comprueban como el camino de la marca dejó hace tiempo de ser triunfal. En dos años, casi 600 personas han perdido su trabajo.

La que fuera una empresa pionera y puntera del mercado no pasa ni de lejos por su mejor momento. Sus cámaras siempre han estado en primera fila y han sido revolucionarias en cuanto a proporcionar un nivel de rendimiento por encima de la media. No obstante, la propia empresa sabía que debía evolucionar para mantener ese nivel de popularidad y por eso se introdujo en el mercado de los drones. De momento la apuesta no les ha salido bien, pero siempre hay posibilidades para alguien que ha triunfado tanto como ellos.

Valora esta noticia: 1 estrella2 estrellas3 estrellas4 estrellas5 estrellas (1 votos, media: 5,00 de 5)
5 5 1
Loading ... Loading ...