Google Assistant detectará nuestro estado de ánimo y será mucho más versátil

Google perfila un futuro en el que su asistente de voz personal será mucho más inteligente y humano.

Assistant

En los últimos años el asistente personal de Amazon, Alexa, se ha instaurado como la opción determinante en el mercado norteamericano, donde este tipo de tecnología está teniendo un alto índice de aceptación. Google tiene su Assistant, que es la competencia más firme con la que se ha encontrado Alexa por mucho que de momento la propuesta de Google no se haya abierto mucho camino. El mercado lo tiene dominado Amazon con alrededor del 70% del mismo y eso está haciendo que Google se pregunte qué pueden hacer para remediarlo.

Representantes de Google son muy claros con el asunto: tienen que conseguir que su asistente llegue a los hogares, porque no hay otra manera de que acabe siendo más trascendental. Y para ello lo que están haciendo es ofrecer algo que no ofrezca Amazon con su Alexa. Son conscientes de que ahora mismo Alexa se usa para tres finalidades principales: para pedirle que reproduzca determinada música, como ayudante en la cocina poniendo contadores de tiempo y en conexión con otros elementos inteligentes de la casa (enciende y apaga las luces, por ejemplo).

Visto lo visto, Google aspira a que su Assistant sea más avanzado, que haga más, que ayude en mayor medida a los usuarios y que se convierta en un elemento más importante. Para ello se están inspirando en la ciencia ficción, en lo que se ha visto en el cine y la televisión, en lo que a todos nos gustaría que hiciera un asistente inteligente. Y así es como dicen que Assistant tendrá capacidad para detectar, en el futuro, el estado de ánimo de los usuarios.

Se está implementando tecnología de machine learning, análisis del lenguaje más natural y un sistema de inteligencia artificial avanzado que podrá aprender de las costumbres, decisiones y acciones de las personas con las que convive el asistente inteligente. Una de las tareas que realizará el asistente de Google será gestionar citas de forma independiente sin necesidad de que medie el usuario. Y también podrá actuar como intérprete en tiempo real con soporte para 27 idiomas de manera que podamos hablar con personas de cualquier parte del mundo en vivo sin necesidad de que entendamos por nuestra cuenta a la otra persona.

Inteligencia artificial

Google aspira a tener un asistente de voz que sea capaz de mantener una conversación muy humana con los usuarios de ambas direcciones. Será como hablar con una inteligencia artificial y recibir un estímulo de respuesta que nos ayudará a darnos cuenta de que hay “algo” al otro lado de la conversación. Incluso, según ha prometido Google, su asistente tendrá capacidad para recordar las charlas y discusiones que haya tenido con el usuario con anterioridad. Es decir, que un día quizá le dice a su usuario “Pedro, ¿te acuerdas que ayer hablamos de Uber y los taxis? pues tengo nuevos datos que podrían aportar luz a la situación”. Dentro de este contexto, de la humanidad que tendrá Google Assistant, se incluirá esa capacidad de la que hablábamos para entender las emociones humanas, así que algunas de las veces el asistente limitará o modificará su conducta dependiendo de si nosotros nos encontramos frustrados, alegres o tristes. El estado de ánimo será muy importante en el tipo de relación que tendremos con el asistente.

Una vez este tipo de inteligencias artificiales se hayan instaurado en su formato actual de altavoz, el siguiente paso, lo que Google también visualiza en su cabeza, es llevarlas hacia el estado de robot con identidad humana. Si los robots ya se mueven, ya caminan, ya actúan físicamente como humanos, ¿qué dificultad hay en darles una inteligencia como la de Google Assistant para que puedan tener una relación aún más real y directa con los usuarios? Ambos tipos de tecnología progresan en la actualidad por separado, cada una enfocándose en un cuadrante del mercado, pero está claro que el destino que les llama es llegar a coincidir en un mismo tipo de producto, en un robot muy humano que se convertirá en la siguiente pieza en la evolución de la vida de las personas. Algo como esto se visualiza en nuestra mente a muy largo plazo, pero para algunos ejecutivos de Google se trata de algo que ocurrirá en solo diez años.

Quizá de momento lo más preocupante para Google y su asistente personal, así como para las demás empresas que trabajan en este mercado, sea que no se les impongan regulaciones muy exhaustivas ni rigurosas que impidan que su tecnología avance. Pero ya se sabe que cuando se habla de inteligencia, de hacer que algo que no está vivo acabe teniendo capacidad para razonar, entran en juego demasiados factores como para que no haya una marea de personas que se quieran oponer a ello. El progreso siempre se ha encontrado con barreras como esta que suponemos Google Assistant acabará derribando.

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