Así es como podríamos vivir tecnológicamente en los próximos 10 años

Hablamos de algunas de las novedades tecnológicas con las que nos podríamos encontrar en los próximos diez años.

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Dicen algunos expertos y conocedores del sector tecnológico que despedirnos de 2019 y dar la bienvenida a 2020 es lo que mejor nos podría haber pasado a quienes siempre miramos adelante. El motivo no es otro que saber que nos adentramos en la década en la cual se cumplirán las promesas. Finalmente, se dice que 2020 o posiblemente final de 2020 e inicios de 2030, para no arriesgar demasiado, será el momento en el cual veremos cómo todos esos sueños de ciencia ficción que tenemos en la cabeza se van materializando.

Autores, periodistas, expertos en tecnología y fabricantes, coinciden en un punto de vista optimista que nos ayuda a comenzar 2020 de la mejor manera posible. Hay distintas teorías, previsiones y proyectos entre manos que ahora repasaremos para que todos podamos soñar un poquito más.

Coches voladores

¿Cuántas veces hemos hablado de los coches voladores ya? En los últimos 10 años seguro que le hemos dedicado más de una publicación a este tema, porque servidor lo tiene todo muy fresco en su cabeza. Pero ahora, esperemos que de forma definitiva, el proyecto está más cerca. Se cuenta que en la ceremonia de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 se hará una demostración de cómo funciona el taxi volador. Y eso es suficiente para ilusionarse, porque de su demostración a modo de test a su puesta en marcha solo deberían transcurrir unos años. Que sabemos que al principio solo podrán hacer uso de ello los ricos, pero que exista ya es más que suficiente para ilusionarse al saber que antes o después será una tecnología a disposición de todos.

La realidad es que actualmente no hay limitaciones en cuanto a la capacidad de que existan coches que vuelen. Ya hay modelos capaces de ello y fabricantes que podrían ponerse a construir en masa sin ningún tipo de complicación. El obstáculo principal se encuentra en que se trata de un salto demasiado grande como para que sea fácil gestionarlo de una manera organizada. ¿Os imagináis que de la noche a la mañana hubiera coches volando por encima de nuestras cabezas? El pánico se apoderaría de miles de personas. Algo como esto necesita una infraestructura, unas normas, unos permisos, unas exigencias y toda una serie de factores que se ocupen de que todo salga como la seda y de que no se produzcan accidentes ni situaciones incómodas.

Los especialistas coinciden en eso, en que lo que le falta a los coches voladores para que sean una realidad es que todo se ponga en marcha y tengan el camino listo para poder volar. Comenzando desde lo más básico, como ¿qué es necesario para conducir un coche volador? ¿el carné de conducir es suficiente? No parece lógico. ¿Pero necesitamos algo tan profundo como una licencia de piloto para conducir un coche volador? ¿quizá la licencia que se utiliza con los helicópteros? ¿sería conveniente permitir que los coches voladores se pongan en manos de los consumidores o limitarlos a servicios tipo Uber? ¿se podrían así minimizar los riesgos y tenerlo todo más controlado? ¿y cómo debería ser el despegue y la zona de aterrizaje de los coches? Algunos modelos lo hacen en vertical y otros en horizontal, ¿pero cuáles son las diferencias? Estas no son dudas que nosotros tengamos, sino que son dudas existenciales reales acerca de esta tecnología.

Coches autónomos

Resulta extraño y para muchas personas incomprensible, que nos encontremos a la misma distancia (a grandes rasgos) de tener coches voladores que coches autónomos. Porque podría parecer que el proceso evolutivo del transporte pasa de los coches autónomos a los voladores como idea lógica. Pero no, en realidad vamos a tener las dos tecnologías compitiendo casi de manera simultánea. «Casi», porque en realidad los coches autónomos van a llegar un poco antes a la vista de que ya se han puesto en circulación y de que en algunas zonas del mundo ya se están utilizando. Pero aunque a menor nivel, ocurre lo mismo que con los coches voladores: hay mucho trabajo que hacer en cuanto a infraestructura para que todo esto salga bien.

Otra pregunta es similar a la que nos hacíamos con los coches voladores: ¿este tipo de vehículo se instaurará como norma entre los usuarios o se limitará a servicios? Quizá la respuesta la tenga Apple, dado que existe un rumor que apunta a que en el año 2025 la empresa del iPhone se reinventará y hará algo muy grande. A la vista de que el mercado del móvil está saturado y de momento atascado, Apple podría crear un coche autónomo que incorpore los beneficios de la realidad aumentada gracias al uso de pantallas inteligentes. Hablaremos de ello en otro artículo que tenemos en desarrollo y que esperemos que os guste.

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Grandes ciudades con sus centros sin vehículos

Madrid Central era una idea, pero quizá una idea más atribuida a 2019 que a 2020. Aunque los políticos no parecen dispuestos por la labor de trabajar en ello, esta nueva década podría ser la de la creación de ciudades en las que sus centros neurálgicos no tengan vehículos tradicionales. Esto ayudaría a reducir la contaminación de manera considerable y también ayudaría en muchos otros aspectos, como la mejora del flujo de tráfico y que en general sea más agradable pasear por estos lugares.

Una de las teorías que está sonando en la red es la de Ian Pearson, un futurólogo cuyos pensamientos no están tan alejados de lo que hemos visto en toneladas de series, películas, cómics, videojuegos y libros. No tiene mucho mérito llegar a las conclusiones a las que ha llegado porque son prácticamente lo que se ha ido escribiendo a lo largo de los últimos años. En cualquier caso, no vamos a ser nosotros los que le restemos crédito. Lo que comenta es que los centros de las ciudades van a prohibir la presencia de coches tradicionales a cambio de la instalación de pods eléctricos que podremos usar por un precio reducido para desplazarnos entre los puntos más importantes de la zona.

El tamaño de estos pods se asimila al de los carritos de golf y solo circularán por circuitos que ya se hayan implementado con anterioridad. A nosotros nos parece una buena idea y está claro que el fin definitivo de los centros de las ciudades acaba pasando por convertir estas partes de las capitales en grandes centros comerciales en los que en vez de caminar y usar escaleras mecánicas utilizaremos otra vía de desplazamiento. Nos recuerda a la serie Futurama y el sistema de transporte con tubo que tanto se veía y que aunque parecía un poco accidentado, acababa teniendo mucho sentido.

Aviones mucho más rápidos

Esta es otra de las promesas de «toda la vida». Los aviones son más rápidos ahora, más seguros y más eficientes. Podemos ir de una esquina a otra del planeta en poco tiempo y hacerlo de una manera muy cómoda. Pero aún no se ha dotado a los viajes en avión de la velocidad que sería deseable. Hay viajes que todavía requieren más de 10 horas de transporte, y eso no es algo precisamente cómodo. En la década de los nuevos años 20 eso podría cambiar.

Quien más está trabajando en ello es Elon Musk, que promete viajes a lo largo del mundo de una manera tan rápida que todos nos quedaremos sorprendidos. No serán aviones propiamente dichos, sino más bien cohetes. Pero en la práctica nos da un poco igual el tipo de transporte en el que nos metan si nos van a garantizar que podemos ir de Japón a España en 3 horas.

Viajes a Marte y la Luna

Otra de las promesas de Elon Musk que está tardando en formalizarse, pero que cuando se haga realidad provocará que su nombre pase a la posteridad. Por ahora Musk ya es famoso mundialmente por los avances de Tesla, sus excentricidades y su personalidad, pero si consigue todo lo que tiene en la agenda… su leyenda será explosiva. Lo que plantea es que podamos viajar a la Luna y Marte y que convirtamos estos lugares en nuestro próximo destino vacacional para tener una experiencia totalmente diferente a la de pasar el verano en Benidorm.

Los cohetes que se van a usar son los mismos que se usarán en los viajes ultra-rápidos por nuestro planeta, por lo que la tecnología avanza con distintos objetivos en paralelo, lo cual es positivo. Pero si tuviéramos que apostar, diríamos que aún estamos lejos de ver estos viajes y que posiblemente antes tengamos la oportunidad de montar en coche volador. Quién sabe, pero Elon Musk es conocido por ser bastante flexible en cuanto a los plazos de «entrega» de sus distintos proyectos.

Tecnología implementada en el cuerpo

Hay mucho científico loco por ahí suelto y no hay que fiarse de ciertas cosas que se pueden ver en algunos países, pero es cierto que el mundo se mueve hacia un futuro en el cual la tecnología se implementará en el cuerpo. Hay distintos proyectos que trabajan para que esto sea una realidad de una manera u otra. Una idea es implementar pantallas o sensores en las corneas para que no tengamos que utilizar gafas de realidad aumentada como se ha hecho en los últimos años. Pero hay numerosos expertos que no recomiendan ir tan lejos como tocar las corneas por los posibles efectos secundarios que esto podría tener al no saber cómo van a reaccionar esos componentes que nos instalemos en periodos de tiempo prolongados.

La idea, y lo que se busca, es que los elementos tecnológicos que incorporemos en nuestro cuerpo nos permitan comunicarnos o realizar acciones de una manera más instantánea. Es decir, que con una señal del cerebro o un pensamiento ya podamos hacer una determinada acción. Para ello la tecnología todavía va a tener que avanzar mucho si nos fijamos en cómo está el panorama ahora mismo. Y este es otro de esos proyectos que por mucho que haya quienes piensen que va a salir adelante de aquí a diez años, a nosotros nos sigue pareciendo más de ciencia ficción que de otra cosa.

Otras teorías apuntan a que gracias a la nanotecnología podremos modificar nuestros cuerpos, hacernos más atractivos o proporcionarnos más conocimientos. Será el salto evolutivo de la cirugía, algo más propio de The Matrix que del mundo en el que vivimos. Esperamos con ganas ver en qué termina la idea. Tampoco hay que perder la pista a proyectos como el de la clínica Mayo que busca instalar un chip en el cerebro de las personas para que se beneficien de una mejora en su capacidad de memoria.

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Móviles más avanzados

Una realidad que no se puede negar es que los móviles han alcanzado un periodo de evolución en el que se han estancado. Ya no hay margen de innovación como antes. Se nos venden los dispositivos de pantalla plegable como algo rompedor, pero nos damos cuenta después de habernos gastado una buena cantidad de dinero, de que no es algo que vaya a cambiar nuestra vida como la cambió el salto del teléfono móvil al smartphone. Por lo tanto, nos quedamos expectantes de algo más. El mundo se comunica y las personas necesitan estar conectadas, pero no vemos que durante otros 10 años vayamos a estar comunicándonos de la misma forma en la que lo estamos haciendo hasta el momento. Simplemente no es algo que podamos ver con claridad.

La pregunta es cómo va a evolucionar la forma de comunicarnos para que pueda servir de relevo generacional a los smartphones que utilizamos en la actualidad. ¿Quién se va a ocupar de entrar en el juego para cambiar esto por todo lo alto? Normalmente esperaríamos ese cambio de una gran entidad que, hasta la fecha, no haya tenido mucha experiencia en el mercado. Apple lo hizo con el iPhone. Pero Apple no va a repetir ese papel porque durante los últimos tiempos se ha quemado totalmente en lo que se refiere a dispositivos de comunicación. Se necesita otro fabricante que ocupe ese espacio. Cuando llegue, cuando presenten su revolucionaria tecnología, debería ser algo que nos permita comunicarnos, pero de una manera más dinámica y satisfactoria.

Robots más inteligentes

En muchos países podemos robots haciendo tareas simplificadas e incluso comunicándose con las personas siguiendo unos parámetros ajustados de forma predeterminada. Los robots comienzan a estar entre nosotros, pero la idea del autómata dista mucho de la que se ha visto en la ciencia ficción con el paso de las décadas. Se han hecho muchas advertencias a los expertos en robótica para que se detengan y no lleven más allá sus investigaciones porque a nadie le interesa un futuro en el cual los robots tienen sus propios pensamientos, sentimientos e intenciones de dominación mundial como hemos visto en cine y televisión. Por eso se está avanzando en robótica, pero de una manera contenida.

En los próximos 10 años vamos a ver cómo los robots se responsabilizan de más tareas y cómo ayudan más, pero siempre dentro de unos límites. Y al contrario de lo que se pueda imaginar, no se trata de quitar trabajo a las personas, sino de dar soporte con acciones que hasta ahora no se estaban realizando. Es decir, la idea es mejorar la vida y los empleos de todos gracias a la presencia de robots de apoyo de los que nos podamos beneficiar de una manera activa.

Reproducción independiente y flexible

Esta es otra de las polémicas que está dividiendo al mundo: la llegada de la tecnología a la forma en la que nos reproducimos y tenemos hijos. Hay varios proyectos en camino que, de materializarse, harían que el mundo se reprodujera de una manera muy distinta. Hombres y mujeres podrían hacerlo por igual mediante tecnología sin depender de parejas y sin tener que establecer unos periodos de tiempo concretos y unos límites en sus vidas. Se juega con el uso de la tecnología para que las mujeres tengan sus hijos en el momento de la vida en el que lo quieran y que no dependan de un hombre para que haga su parte. Esto podría cambiar la manera en la que nos relacionamos, la forma en la que amamos y nos emparejamos, pero también servir de salida a muchas personas que aunque quieren tener hijos, no lo consiguen por no tener alguien con quien compartir la experiencia.

Además, el concepto de bebés a la carta es cada vez más real y por medio del uso de soluciones de selección genética, algo que nos lleva a pensar en la película Gattaca de una forma irremediable, se habla de determinar los rasgos de los niños incluso antes de que nazcan. Uno de los objetivos médicos de ello consiste en que la humanidad pueda dejar atrás imperfecciones, enfermedades y problemas atribuidos al ADN que se pasan de generación en generación. ¿Pero hasta dónde todo ello entra dentro de lo ético?

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Gaming, ¿seguiremos jugando como ahora?

En los últimos años se ha hablado mucho sobre el cambio generacional y tecnológico que podrían vivir los videojuegos y en especial las consolas. Ya estamos en 2020 y por ahora los amantes del gaming siguen pensando de la misma manera en la que lo hacían en 2019, pero dentro de unos meses será el E3 de Estados Unidos y ahí se desvelará el futuro de los videojuegos. Por ahora sabemos que la nueva Xbox será más parecida a un ordenador que a una consola, al menos en su aspecto, y Sony mantiene su PlayStation 5 entre algodones. Quienes decían que las consolas desaparecerían para abrazar un sistema conectado a la nube en el cual solo tuviéramos que tener un mando y una pantalla, se equivocaban.

Google Stadia es interesante, y es un producto que tendrá su público, pero hoy por hoy no va a suponer el cambio generacional que se espera que ocurra antes o después en los videojuegos. De momento seguimos vinculados a una tecnología muy física, a un comportamiento tradicional que disfrutamos y reverenciamos. Y a los productores de videojuegos no les gusta la idea de que se descontrole el mercado tal y como ha ocurrido con el cine y la televisión. Porque cualquier ejecutivo de empresas como Sony, Warner, Paramount o Disney, asegurará que los tiempos pasados en los que recibían ingresos directos del consumidor por parte del VHS, el DVD o el Blu-ray eran mejor que ahora que sus contenidos están disponibles a la carta en plataforma de suscripción como Netflix. Si eso ocurre en el mundo de los videojuegos, no solo las empresas perderán dinero, sino que los usuarios acabarán con mucha menos variedad y calidad a su disposición.

El futuro es incierto

Pero está claro que no sabemos qué ocurrirá en los próximos años. El inicio de una década como 2020 es apasionante y nos da diez años de margen en los que puede ocurrir de todo. Si hablamos de videojuegos, contamos con que PlayStation 5 se lanzará en 2020 y posiblemente en 2027 ya estaremos hablando de PlayStation 6, por lo que se puede ver que es mucho tiempo como para que sepamos con exactitud qué es lo que va a ocurrir. Pero lo interesante es que vamos a estar ahí para ver cómo todo se genera a nuestro alrededor. No podemos negar que nuestra vida, gracias a la tecnología, es mucho más emocionante.

Foto: WikiImagesAngel-KunStockSnap

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