Xbox Series X, todo lo que sabemos a marzo de 2020

Antes de terminar este año 2020 se pondrá a la venta la consola Xbox Series X, de la cual ya tenemos información.

Microsoft lanzará en este año 2020 su nueva consola, la cual viene dispuesta a reescribir la manera en la que entendemos el sector de los videojuegos. Porque no solo proporcionará una nueva dosis de potencia, mejores componentes y posibilidades, sino que además introduce cambios en hardware muy relevantes. Para la compañía se trata de un punto de inflexión que asienta el camino para una próxima generación en la cual vamos a encontrarnos con muchos cambios y novedades.

Y dado que ya estamos en marzo de 2020 es como para que ya conozcamos algunos detalles de la máquina ¿verdad? Por el momento Microsoft mantiene el silencio en algunos aspectos, pero sí que ha desvelado información, principalmente en forma de cápsula, con la cual podemos ir haciéndonos a la idea de lo que nos encontraremos. Y de momento lo que vamos teniendo claro es que la consola va a ser un monstruo en términos de potencia técnica, algo que, por otro lado, no esperábamos de otra manera teniendo en cuenta cuáles suelen ser las costumbres de Microsoft.

La competición de Xbox Series X

Antes de entrar a cuchillo con las características técnicas e información disponible nos gustaría hacer una breve reflexión sobre la competición con la que se va a encontrar Xbox Series X. El mercado ha seguido evolucionando con el paso de los años y entre la salida de Xbox One y Xbox Series X hemos presenciado lo que se puede decir que ha sido la desaparición absoluta de las consolas portátiles. El fracaso de Sony con su PlayStation Vita, que funcionó bien en Japón, pero falló en Occidente, hizo que el interés se fuera reduciendo dentro de este sector. Y Nintendo vio que claramente había que hacer algo, porque su Nintendo 3DS se estaba quedando obsoleta y ni siquiera tenía competencia directa para que les empujara a superarse. Las portátiles vieron que los móviles les quitaron una gran parte del público, así que Nintendo invirtió todo su legado portátil en su nueva consola de sobremesa, Nintendo Switch, que ahora mismo tiene una versión de sobremesa y portátil y una solo portátil (cuya popularidad no es tan alta como el modelo normal).

Por lo tanto, queda constancia de que los móviles han ganado mucha popularidad. Al mismo tiempo, en estos años lo que les ha ocurrido a los móviles es que han mostrado su verdadera cara. En principio los desarrolladores miraban a iOS y Android como posibles plataformas en las que lanzar juegos triple A. Lo intentaron, los vendieron con unos precios lógicos, pero se dieron cuenta de que lo que más se descargaba y dinero generaba en móviles no eran sus juegos, sino los títulos gratuitos más trending. Y eso dejó a los móviles a otro lado de la competición, dado que no se consideran dispositivos para los hardcore gamers (y si los usan hardcore gamers no es como único sistema de entretenimiento).

En este contexto llegará Xbox Series X, cuyo gran rival de tú a tú será PlayStation 5. Como telón de fondo seguirá Nintendo Switch, pero la empresa japonesa trabaja totalmente a su aire y no supone un desafío a la vista de que prácticamente compite en una parte distinta del mercado. Con ello se concluye con que la nueva generación de Sony continuará siendo su gran competencia.

Xbox Series X todo lo que sabemos a marzo de 2020

Tropezón, éxito, tropezón, toca éxito

El historial de Microsoft en las consolas se resume en el título de este apartado. Su primera consola, la Xbox a secas, fue un tropezón. No consiguió vender tanto como se esperaba y PlayStation 2 tenía el mercado demasiado controlado como para que lograran nada. Con Xbox 360 todo salió muy distinto. Microsoft dio en el clavo y creó una consola que gustó a todo el mundo, incluso a los japoneses (en cierto modo, claro está). El mando de la consola era una maravilla, había buenos juegos exclusivos y el enfoque del servicio online, así como los logros y todo lo relacionado, hicieron que diera gusto jugar en la consola de Microsoft. Luego llegó Kinect y aunque parecía el típico saca-dineros, lo cierto es que revolucionó y proporcionó mucho entretenimiento. Es verdad que el segundo Kinect no lo quiso nadie, el de Xbox One, pero fue una respuesta lógica a que la compañía simplemente se limitara a volver a introducir una tecnología que ya conocíamos y de la que nos habíamos comenzado a cansar. Por otro lado, el liderazgo de Xbox 360 se apoyó en que PlayStation 3 no fue precisamente la mejor consola de Sony.

Con la siguiente generación, Xbox One, a Microsoft se le habían quemado las pilas por el empacho de éxito de la anterior consola y tropezaron. Empezaron muy mal, concentrándose más en servicios multimedia que en gaming y con el paso de los años tardaron mucho en reaccionar. Para cuando lo hicieron Sony ya tenía una base establecida de millones de PlayStation 4 y unas gafas de realidad virtual como ninguna otra consola. Pero según la historia, después de este tropezón a Microsoft le debería tocar un éxito, y esto es lo que va a intentar conseguir la nueva Xbox Series X.

Potencia propia de la nueva generación

Microsoft sigue poniendo músculo. Porque si hay algo que siempre esperamos de Xbox es que tenga un músculo enorme, propio de un hardware que se ha pasado meses en el gimnasio prácticamente sin descanso. Para la ocasión Microsoft informa de la incorporación de las arquitecturas RDNA 2 y Zen 2 de AMD, lo que llega a proporcionar nada más y nada menos que cuatro veces el poder de procesador que tiene actualmente Xbox One. Digamos que indudablemente la consola actual de Microsoft es muy potente, por lo que un salto cualitativo de esta categoría sin duda se va a notar con unos resultados espectaculares.

Gracias a estos componentes tendremos una GPU de 12 TFLOPS, lo que hace que tengamos ocho veces la potencia de la Xbox One en su primera versión y el doble que lo que ofrece Xbox One X. Con estos recursos lo que vamos a ver no solo se resume en «mejores gráficos», sino que también dispondremos de un frame rate mucho más alto, más inmersión visual y realismo y capacidad para romper los límites de las barreras visuales tal y como los conocemos hasta el momento.

Otro de los elementos disponibles en la máquina es la tecnología VRS (Variable Rate Shading), la cual está pensada para que los desarrolladores trabajen de una manera más sencilla. Hay voces que dicen que los desarrolladores han pasado penurias con PlayStation 4 y que con PlayStation 5 el trabajo todavía es más complicado a diferencia de lo que ocurre con la nueva generación de Xbox. Esto está derivando en que se comente que la consola de Microsoft se está tomando como máquina base para la creación de muchos de los juegos multiplataforma que están en el horizonte. En parte es posible que esta facilidad de desarrollo se deba a elementos como la herramienta VRS, dado que esta permite que los desarrolladores tengan la flexibilidad de priorizar la creación de efectos de manera individual, evitando tener que hacer ciclos y ciclos uniformes de consumo de GPU en todos los píxeles que forman las imágenes de sus juegos. En la práctica esto se puede resumir diciendo que el resultado trabajando con este sistema es mejor y que aunque la imagen del juego no cambia, lo que sí mejora es la resolución y el frame rate.

La última característica técnica desvelada por Microsoft es la presencia de Raytracing de DirectX acelerado por hardware, lo que permitirá crear escenarios de forma dinámica y realista. Se busca que efectos tan reconocibles como la iluminación o los reflejos se muestren de una manera más real.

Xbox Series X 2020

Mejorando la experiencia de partida

A sabiendas de que ya tienen dominada la potencia técnica y el alcance de sus gráficos, lo que ha querido hacer Microsoft ha sido mejorar la experiencia de partida. ¿Y cómo hacerlo? Su misión era que las sesiones de juego de los usuarios fueran más juego y menos cargas. Para ello han analizado hasta el último de los detalles de las experiencias de partida y han utilizado distintas herramientas. Por ejemplo, el almacenamiento es SSD de nueva generación, proporcionando cargas instantáneas para que no haya que esperar y que los juegos no tengan que tener falsas pantallas de carga (por ejemplo, largos pasillos que recorremos sin hacer nada más que movernos).

También se introduce la tecnología DLI (Dynamic Latency Input), con la cual se reduce la latencia que existe entre mando y consola, de manera que los comandos se introduzcan en el juego de forma más inmediata. Y no nos olvidemos de lo que supone la opción de continuado rápido. Esto nos permitirá seguir las partidas en el punto que lo hayamos dejado de forma instantánea sin tener que preocuparnos de que solo lo estemos haciendo en un juego. Podremos tener inicios de continuado rápido en varios juegos y la consola no se resentirá en ningún momento. También se introducirá la tecnología HDMI 2.1 y soporte de 120 marcos por segundo, una cifra astronómica teniendo en cuenta que el estándar se encuentra en los 60 fps.

Hablemos de juegos

Microsoft ha aprendido la lección y sabe que se tiene que tomar muy en serio a los jugadores. Ya no sirve vendernos la moto de que con Xbox Series X podremos ver deportes mientras estamos dentro de la consola. Porque ni vende ni es lo que ahora mismo quiere el mercado, que en realidad demanda más y mejores experiencias de gaming. Por ello lo que la compañía va a hacer es introducir más y más experiencias y posibilidades de juego. Una de las promesas que se van a cumplir es la oportunidad de disfrutar de juegos de cuatro generaciones: Xbox, Xbox 360, Xbox One y esta nueva Xbox Series X. Pero no solo vamos a poder cargar los juegos clásicos, sino que cuando lo hagamos apreciaremos que estos mejoran en calidad y rendimiento. Los tiempos de carga se van a reducir, los frames por segundo aumentarán para un mejor rendimiento y la resolución también aumentará. Lo mejor es que todo es automático, por lo que no será necesario que los desarrolladores hagan trabajo como ocurre en las remasterizaciones.

Otra de las características en términos de gaming es la tecnología Smart Delivery, que implicará que cuando compremos un juego tengamos la seguridad de que ya no vamos a tener que volver a pagar por él por mucho que cambiemos de generación. Esto significa que si hemos comprado un juego de Xbox One que llegue dentro de unos meses y que después nos compramos una Xbox Series X, en cuanto estrenemos nuestra nueva consola podremos descargar el juego en su versión correspondiente. No será algo que ocurra de forma automática, sino que los desarrolladores tendrán que habilitar la capacidad de que sus juegos sean compatibles con el Smart Delivery.

Además, Microsoft seguirá intentando convertir el servicio Xbox Game Pass en una nueva forma de acceder a los mejores juegos. Los usuarios podrán tener acceso a todo tipo de juegos pagando la suscripción a fin de disfrutar de diversión sin límites por un coste muy optimizado. Para que el estreno del servicio en Xbox Series X se produzca por todo lo alto se ha confirmado que el nuevo Halo Infinite estará disponible en el pase desde el momento de su lanzamiento.

Antes hablábamos de la popularidad que tuvo el mando de Xbox 360 y lo bien que funcionó. El de Xbox One siguió ese mismo camino y mantuvo el buen rendimiento. Por supuesto, con Xbox Series X seguiremos teniendo acceso a un gran mando, en este caso un modelo rediseñado de última generación. Podremos usar este mando, pero la consola será retrocompatible con mandos previos. Las características del nuevo mando lo harán similar al mando inalámbrico Xbox Elite, pero incorporando una serie de cambios. Uno de ellos lo veremos en la cruceta, que ha sido rediseñada para una mayor comodidad. También se incluirá un botón con el que compartir a fin de seguir con la tendencia e importancia que tiene este tipo de función.

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