¿Problemas de producción para PlayStation 5?

Por diversos motivos el lanzamiento de PlayStation 5 se llevará cabo con menos unidades de las esperadas.

DualSense PS5

Sony es una compañía tozuda. Aunque haya cambiado su forma de operar en los últimos años, «dejando de ser» una empresa japonesa para estar organizada desde sus oficinas en Estados Unidos de una manera más global, sigue teniendo ese nivel de tozudez tan propia de los nipones. Tozudez que se basa principalmente en el afán de no rendirse, no detenerse ante nada y no dejar que la adversidad les detenga ante nada. Algo loable, pero que en ciertos casos resulta demasiado inapropiado.

Con el lanzamiento de PlayStation 5, previsto para la Navidad de 2020, Sony se está encontrando ante esta situación. Nos encontramos poniendo rumbo al final de abril y la situación con el coronavirus sigue siendo crítica. Estamos viendo cómo la crisis ha afectado a multitud de mercados y cómo el sector de los videojuegos y el de la tecnología en general están sufriendo muchos retrasos. Por ello no parece el mejor momento para dar inicio a una nueva generación de consolas. No es ese momento de celebración, jolgorio y emoción que suele acompañar al lanzamiento de nuevas máquinas.

Pero Sony sigue insistiendo en que Navidad será el debut de PlayStation 5. Eso sí, de momento ya se ha mencionado que habrá problemas de producción y que durante su primer año fiscal, el cual terminará el 31 de marzo de 2021, solo se fabricarán entre 5 y 6 millones de consolas.

La empresa japonesa menciona que el motivo por el cual se va a producir esta presunta bajada de producción no es el coronavirus, sino aspectos relacionados con el precio de los componentes, con la fabricación y con el feudo que tienen montado con la nueva Xbox de Microsoft. La caída en unidades respecto al periodo de lanzamiento de PlayStation 4 en 2013 será de alrededor 2 millones y medio, consola que llegó en una situación mucho menos favorable para Sony. En aquel entonces la empresa venía de haber perdido la batalla de la generación previa con su PlayStation 3, que no había logrado imponerse a la exitosa Xbox 360. Pero el debut de PlayStation 5 se producirá con su PS4 reinando en el sector (Nintendo es un caso al margen), lo que debería llevar a que la cantidad de unidades fuera superior a la producción inicial que tuvo PlayStation 4.

Pero en lugar de aprovechar esa superioridad que tiene Sony, lo que ocurrirá según las previsiones es que la empresa se colocará en una posición de debilidad ante la posible demanda del mercado. Y esto llevará posiblemente a la aparición en escena de revendedores que se intentarán aprovechar de la situación para hacer el agosto vendiendo unidades mucho más caras aprovechando que en la campaña de Navidad sabemos que «todo vale» para las familias más adineradas (esas que pagarían tres veces más del precio recomendado para alegrar los caprichos de sus hijos).

También es cierto que Sony parece dispuesta a cambiar de política respecto a lo que van a hacer con el lanzamiento de su consola dependiendo de lo que decida Microsoft. Y eso deja la pelota en el lado de la empresa de Xbox, por lo que si Microsoft decidiera retrasar la salida de Xbox Series X, posiblemente Sony seguiría el juego y haría lo mismo con PlayStation 5. Lo cual nos deja en una posición en la que no podemos ser más críticos con Sony, porque se les nota acobardados y moviéndose en la mano de Microsoft en relación a dar el pistoletazo de salida a la próxima generación de consolas. Y aunque parece lógico, también nos hace ver que Sony tiene un mal control de su timón y que ahora mismo al barco le falta un buen capitán. Porque esa debilidad no es propia de un fabricante en su posición ni especialmente de uno que tiene su historia en el mercado de las consolas, donde su experiencia es muy superior a la de Microsoft.

PS5 logo

Suponemos que ahora mismo lo que no quiere ninguna compañía es que sus ejecutivos, los que toman las decisiones, se queden con cara de tontos si ven que han decidido lanzar su nueva consola en un momento en el que «nadie» las va a comprar o cuando el público lo último que quiere oír es sobre un nuevo producto de estas características. Por eso posiblemente Sony está esperando y adopta la política de «si ellos la aplazan, nosotros también». Al fin y al cabo, nadie quiere seguir los pasos de Apple, que ha tenido que recurrir a un iPhone de gama económica para no detener sus planes de lanzar nuevos productos en esta época del año en la que medio mundo está en crisis.

Se comenta que la intención de Sony es lanzar pocas PlayStation 5 y mientras esta consola está disfrutando de sus primeros meses en el mercado, rebajar drásticamente el precio de la actual PlayStation 4 Pro para que los usuarios puedan adquirir esta consola, suscribirse a PlayStation Plus y que así la empresa vaya ganando usuarios. Esto suponemos que estará acompañado por una agresiva campaña de incentivos para suscriptores del servicio online de la consola de Sony, dado que de otra manera es posible que no acabe teniendo tanto éxito como se esperan.

En cualquier caso, vemos la situación de Sony y PlayStation 5 un poco delicada. Todos recordaréis cómo se hizo días atrás la presentación del nuevo mando que acompañará a la consola: con una nota de prensa, sin bombo, sin nada destacado, sin darle tanta relevancia como debería dar el mando que cierra el gran legado de los DualShock. Suponemos que esta va a ser la dinámica para los próximos meses, para la presentación de nuevos juegos de PlayStation 5, de sus servicios, de sus características y de todo lo que rodeará a la próxima generación de consolas. Y no nos parece el mejor escenario para que entre en escena la nueva consola. No es lo que habíamos soñado ni como nos gustaría que fuera. Por supuesto, no es un capricho querer que haya un poco de aplazamiento y que todo se ponga en pausa, dado que realmente pensamos que la sociedad quizá no sea lo que está esperando.

Es posible que Sony, su cabezonería y lo que Microsoft haga, que de momento se mantiene muy en el silencio sin adoptar ninguna posición al respecto, lleven a que la próxima generación sea la más oscura que haya vivido el mercado de los videojuegos. Nosotros no tenemos la fórmula ni la respuesta. No sabemos si sería mejor retrasar la llegada de las nuevas consolas a Navidad de 2021, dado que un año ayudaría a la recuperación económica que comenzará cuando acabemos con el virus. No sabemos si lanzar las nuevas consolas en 2020 será algo que ayude moralmente a los ciudadanos, al menos a los amantes de los videojuegos. Hay tantas variantes, tantas posibilidades y posibles caminos, que por supuesto no tenemos claro cuál sería el mejor de ellos.

Al final tendrán que ser Sony y Microsoft quienes decidan cómo afrontar la crisis mientras Nintendo, que se encuentra en la mejor posición de todas, continúa dotando de juegos a su consola Switch, la cual tiene todavía lejos el relevo generacional. Solo esperemos que se tomen finalmente las mejores decisiones y que todos podamos disfrutar de la próxima generación de una manera conveniente en la que todos tengamos lo necesario para volver a ilusionarnos por las consolas.

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