A Microsoft no le preocupa si no compras su nueva Xbox

El lanzamiento de la nueva Xbox va a ser el momento en el cual Microsoft intente cambiar el modelo de negocio de las consolas.

Las últimas declaraciones de Microsoft en relación a su nueva Xbox Series X dejan muy claro que la compañía ha cambiado de estrategia radicalmente. Se acabó la carrera para intentar superar a Sony y su nueva PlayStation. Se acabó esa dinámica que se había producido desde el debut de la primera Xbox. Después del batacazo (en cuanto a su rivalidad) con Xbox One, la empresa de Windows no quiere volver a seguir ese camino. En lugar de ello creen que han dado con la mejor forma de que el mercado de los videojuegos evolucione. A nosotros, no os vamos a engañar, todo esto nos preocupa.

Microsoft dice que ya no se trata de vender más o menos consolas, ni de las consolas que vende Sony ni de las que vende Nintendo. La empresa se ha volcado en su servicio de juegos en streaming, en aplicaciones y en la venta de software. Posiblemente las previsiones a corto-largo plazo marcan que la principal fuente de ingresos que tendrá la división Xbox de Microsoft dentro de un tiempo procederá del servicio Xbox Game Pass, el cual esperan que se convierta en el Netflix de los videojuegos.

Por eso mismo, Phil Spencer, responsable máximo de la división de Xbox en Microsoft, dice que están demostrando que para ellos la guerra de las consolas ha terminado. Lo hacen, por ejemplo, lanzando sus juegos de Xbox Series X también en ordenadores PC y poniéndolos a disposición de los jugadores de Xbox One. No solo eso, sino remarca el esfuerzo que ha hecho la empresa para que estos juegos también se puedan jugar en dispositivos móviles por medio de la magia de la nube y de la suscripción a su servicio.

Apple, de momento, les ha dicho que no. Y posiblemente en Microsoft están frotándose las manos pensando en si algún día Xbox Game Pass llegará también a la consola PlayStation 5. Eso significaría que podríamos jugar a los juegos de Xbox Series X en una PS5. Por lo tanto… ¿para qué querríamos una Xbox? Eso es precisamente lo que tiene muy en cuenta Microsoft, que bajo su previsión, el mercado está cerca de dar un salto evolutivo y, cuando este llegue, ellos quieren estar posicionados a la cabeza del sector. Incluso posiblemente si por ellos fuera Xbox Game Pass también se disfrutaría en Nintendo Switch.

En cualquier caso, ni Sony ni Nintendo están listas para permitir que algo así ocurra, porque saben que se trata de un riesgo. Lo que está haciendo Microsoft se ve como una maniobra desesperada que puede llevar a que obtengan ingresos a corto plazo, pero que a largo plazo podría cambiar el mercado de los videojuegos en su totalidad. Porque el modelo de negocio de Xbox Game Pass lleva a que las producciones de los juegos y los grandes presupuestos se reduzcan de forma considerable. Bajo ese tipo de suscripción no sería viable crear un nuevo Resident Evil, un God of War, Gran Turismo o similar. Simplemente las cuentas no saldrían. Si se hicieran, serían producciones de mucha menos calidad, menos trasfondo, menos duración, juegos mucho más casuales.

Ni Netflix podría mantener el modelo de negocio con el que quizá sueñan en Microsoft. Porque Netflix ha tenido El irlandés, la producción de Scorsese, ¿pero cuántas películas de esa categoría y producción se podría permitir? De momento una. Lo mismo se podría aplicar al mercado de los videojuegos, en especial sabiendo que se está haciendo presión para que las consolas abandonen la unidad física de una vez por todas. Si a Microsoft le sale bien la jugada el mercado podría darle la espalda a la forma de hacer videojuegos de siempre y demandar que se siga esa misma política en las demás máquinas. ¿Y qué nos quedaría? Sería como Netflix si no existiera el cine. Un futuro muy gris.

Por suerte, nuestra opinión es que Microsoft no va a conseguir lo que se ha planteado ni va a llegar a ese momento en el que el Xbox Game Pass sea todo lo que les importe a los usuarios. Por mucho que lo lleve a dispositivos móviles, habrá un porcentaje de personas que jugará, pero parece que se olvidan de que el mercado del móvil no está interesado en los juegos de consola (y viceversa, hablando siempre de generalizaciones). Nunca van a conseguir que el jugador de Fortnite pague Xbox Game Pass solo para jugar a Fortnite o a cualquier otro juego de móviles como los puzles Match-3 y similares. Esa idea no tiene viabilidad.

El problema es que en medio de su proceso de intentar cosas nuevas es posible que Microsoft se pierda y que decepcione a los jugadores especializados a los que tan bien ha tratado en el pasado. Recordando la excelente generación que vivió Xbox 360, que se convirtió en una de nuestras consolas favoritas de todos los tiempos, sin duda sería una pena que al final Xbox tuviera que decir adiós al hardware. No queremos otra Sega que viva de la gloria del pasado.

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