Y en un pasado fue…

Hace poco nos sorprendíamos con el anuncio de la Samsung DigimaxPro 815 que incorporará sistema reflex de lente fijo a un costo relativamente accesible, y el más reciente anuncio de la alianza de Sony con Minolta para la fabricación de cámaras DSLR con objetivos intercambiables. Pero si volvemos la vista repasando la historia de las cámaras digitales, descubriremos que la punta del ovillo de ambas novedades tienen su origen hace un par de años atrás.

Sony D700-D770

Eso que ven ahí fueron dos modelos que Sony desarrolló y comercializó allá por 1999, y si observan bien la imagen, el aspecto exterior de las cámaras es muy similar al que podemos ver hoy en la Cybershot F828. En realidad, se trata de los modelos DSC-D700 y DSC-D770 y cuando hablaba de la punta del ovillo, me refería a que se constituyen de hecho en las dos únicas cámaras DSLR (con lente fijo) que Sony ha fabricado hasta el día de hoy. En el momento de su aparición causaron un buen y efímero revuelo en el mundo DSLR ya que por aquellos días un sistema de este tipo no bajaba de los US$4.000, mientras que Sony hacía su entrada al mundo de las reflex digitales con un agresivo precio de US$1.600.

Como decía, primero fue la DSC-D700. La misma ofrecía la por entonces fantástica resolución de 1.5 megapixels y sin dudas sus puntos fuertes era su visor SLR-TTL y un lente fijo que iba de los 5.2 a los 26mm de distancia focal (28mm-140mm equiv. en 35mm) con un zoom óptico 5X, y una apertura de F1:2 a F1:13.2, además de ofrecer todos los controles manuales que uno puede esperar de este tipo de cámaras. En cuanto a almacenamiento, utilizaba tarjetas PCMCIA (type II) y los conocidos Memory Stick; la cámara incluía un lector de esos tipos de tarjeta que se conectaba a la computadora por el puerto LPT. Su sucesora, la DSC-D770, conservaba básicamente las mismas caracterísiticas aunque con algunas mejoras en la calidad de imagen y algunos cambios en su aspecto externo.

Por alguna razón ambos modelos no produjeron el impacto inicial esperado en el mercado y rápidamente pasaron a formar parte de las filas del museo de las cámaras digitales, y Sony continuó haciendo lo suyo con las cámaras de visor electrónico. Supongo que la propuesta fue más que buena pero apareció en el momento equivocado, ya que para ese entonces no había un público masivo decidido a adoptar el sistema DSLR y el único que lo hacía era el nicho del sector profesional, que directamente trabajaba con los «peces gordos», sobre todo con la avanzadísima línea DSC de Kodak de por aquel entonces.

Pero como podemos ver, los ánimos de revancha en el mercado reflex hacen eco en su reciente alianza con Minolta, algo que tarde o temprano iba a ocurrir, ya que Sony siempre delegó la fabricación de lentes a terceros y entrar en el terreno de las DSLR con lentes intercambiables implica también desarrollar una línea de objetivos, cosa que no se hace de la noche a la mañana. Por otro lado, el concepto inicial de estas viejas cámaras hoy reaparece firmemente de la mano de Samsung como ya hemos visto, materializada en una DSLR con lente fijo «multiuso», y haciendo su aparición en el momento justo en que millones de entusiastas de todo el mundo piden a gritos una cámara digital reflex a un precio razonable.

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