Formato completo vs. APS-C

¿Quieres comprarte una nueva cámara? ¿No sabes si comprarte una réflex APS-C o dar el salto a las cámaras de formato completo? Repasamos las ventajas de ambos formatos.

Full frame vs. APS-C

Es posible que, como yo, estéis pensando en comprar una nueva cámara de fotos a medio plazo. Quizá la vuestra se os haya quedado corta para determinadas cosas o echéis de menos funcionalidades. Aquí hay que empezar a preguntarse varias cosas. Como siempre, para elegir qué cámara comprar hay que tener en cuenta muchas cosas. Normalmente, si habéis hecho una pequeña inversión en objetivos, lo normal es seguir con la misma marca y el mismo formato de sensor, pero si tenéis una cámara con sensor de formato APS-C quizá os estéis planteando si merecería la pena dar el salto a las cámaras de formato completo o full frame.

¿Merece la pena la inversión? La respuesta a esta pregunta es muy personal y dependerá en gran medida del uso que vayáis a darle a la cámara. En este post vamos a hablaros de las ventajas que tiene cada formato para que podáis tomar una decisión informada. En la actualidad  Canon y Nikon ofrecen varias cámaras full frame y ya sabéis que se comenta que ambas marcas preparan cámaras de formato completo más asequibles para el consumidor. Además, si los rumores son ciertos, también Pentax y Sony podrían anunciar sus propias full frame en la próxima Photokina, aumentando así las posibles elecciones.

Ventajas del formato completo

Al hablar del tamaño de los sensores de imagen ya os explicamos que en las cámaras digitales de formato completo el sensor tiene un tamaño prácticamente igual al de la película analógica de 35 milímetros (36 x 24 milímetros). Por su parte, el formato APS-C tiene un tamaño menor que recuerda al de la película Advanced Photo System. La medida de estos sensores oscila entre los 20,7 x 13,8 mm y los 28,7 x 19,1 mm aproximadamente, aunque varía en función del fabricante.

El mayor tamaño del formato full frame influye en la calidad general de imagen, que en teoría tiene más detalle que la de los sensores APS-C. Esa mayor calidad es especialmente importante si vamos a imprimir las fotos a tamaños muy grandes. Si no es así, posiblemente no notaremos demasiado la diferencia entre APS-C y full frame.

Otra de las ventajas del formato completo es que sus sensores captan mejor la luz (gracias a tener píxeles de mayor tamaño) y esto afecta positivamente al rango dinámico de las imágenes, es decir, a la habilidad del sensor para capturar detalles tanto en las sombras de la imagen como en las zonas más iluminadas, logrando así un mejor rango tonal. El tamaño de los píxeles también hace que las imágenes tengan menos ruido porque el sensor tiene menos necesidad de amplificar la señal de forma artificial.

Comparativa de sensores

La ausencia del factor de recorte es otra de las grandes ventajas del formato full frame. En las cámaras con sensores APS-C, el sensor captura una porción de la imagen más pequeña que en formato completo. Eso quiere decir que si, por ejemplo, trabajamos con un objetivo de 200 mm en una cámara APS-C, la imagen que capturemos tendrá en realidad una distancia focal equivalente a unos 300 mm. Ese factor de recorte está muy bien para determinados usos (de hecho, es una de las ventajas que tiene el sensor APS-C para fotografía deportiva o de naturaleza), pero no tanto para otros. Por ejemplo, puede resultar complicado y caro encontrar objetivos gran angulares para cámaras réflex APS-C.

También es una ventaja el hecho de poder usar objetivos antiguos con su distancia focal real. Por ejemplo, en formato 35 mm (y, por tanto, también en cámaras DSLR de formato completo) un objetivo de 28 milímetros se considera gran angular. Sin embargo, si usamos en objetivo así en cámaras con sensor APS-C, la distancia focal real del objetivo pasa a ser de casi 45 mm.

Otra de las ventajas esgrimidas a favor de las cámaras full frame es su forma de gestionar la profundidad de campo. Entre otras cosas, la profundidad de campo se ve afectada por el tamaño del sensor (básicamente porque depende en gran medida de la distancia entre la cámara y el sujeto). El factor de recorte de los sensores APS-C nos acerca al sujeto y hace más complicado conseguir efectos de bokeh atractivos. Por eso a menudo se recomienda el uso de teleobjetivos para este menester.

Ventajas del formato APS-C

No es casualidad que las cámaras full frame sean utilizadas normalmente por fotógrafos profesionales. Son cámaras notablemente más caras que las APS-C. Por poner un ejemplo rápido, la reciente Canon EOS 5D Mark III ronda los 3.000 euros sólo el cuerpo. La EOS 7D, que podríamos considerar el modelo más alto de Canon con sensor APS-C cuesta poco más de 1.000 euros. También tenemos que tener en cuenta que para sacarle el máximo partido a cámaras de formato completo necesitaremos objetivos de gran calidad y no nos servirán los que ya tengamos de nuestra cámara APS-C, lo que implica una inversión todavía mayor.

Otra de las ventajas de las cámaras APS-C es la velocidad general de la cámara que, unida al menor tamaño de los archivos, permite realizar disparos en ráfaga de forma mucho más veloz. Por eso las cámaras en las que se prima la velocidad frente a la resolución, como las EOS 1D de Canon, usan sensores APS (en este caso APS-H, como nos dicen en los comentarios) en lugar de sensores full frame. Ese menor tamaño de los archivos también hace que sea más sencillo realizar el guardado y procesado de las imágenes, lo que se conoce como flujo de trabajo. Trabajar con archivos mayores implicará tener que esperar más tiempo para cada acción realizada o invertir en un equipo más potente.

También es importante referirse al tema del tamaño. Las cámaras con sensor APS-C son en general más pequeñas y ligeras que las de formato completo. En la imagen que ilustra este post podéis ver la diferencia de tamaño entre la 5D Mark III y la 60D, por ejemplo. Si vas a disparar en un estudio puede que no sea un gran problema, pero si te gusta viajar pegado a tu cámara, es posible que tu espalda o tu cuello agradezcan ese menor peso.

Conclusiones

Como ya avisaba al empezar este post, al final estamos ante una decisión puramente personal. Quienes han probado las cámaras full frame no suelen volver atrás, pero no todos podemos permitirnos el desembolso que suponen y ya habéis visto que no todo son ventajas. Si ese gasto está justificado por nuestras necesidades fotográficas y vemos más ventajas que inconvenientes, adelante. Si es sólo un capricho, quizá merezca la pena pensárselo dos veces. Por supuesto, siempre que el dinero no sea un problema, te quedará la opción de tener los dos formatos y usarlos en función del tipo de fotografía y de las circunstancias.

Más info | photocrati.com | picturecorrect.com

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