¿Son los cargadores inalámbricos recomendables?

¿Es un cargador inalámbrico una buena idea o realmente no tiene tanta utilidad como pudiéramos desear?

Son los cargadores inalámbricos recomendables

En plena época de Navidad en lo que pensamos muchos de nosotros es en qué regalar a nuestros amigos, familiares y seres queridos en general. Y entre los distintos dispositivos tecnológicos que podemos regalar, sobre todo entre los más asequibles, nos encontramos con los cargadores inalámbricos. Estas bases que conectamos a la electricidad nos proporcionan una gran flexibilidad en cuanto a la hora de cargar nuestros móviles, ¿pero son realmente recomendables? ¿o estamos comprando por comprar? (en este caso regalar por regalar).

Veamos el lado positivo

Lo primero: el cambio, el avance tecnológico, ese tipo de cosas que nos gustan a todos. Pensamos en carga inalámbrica y en no depender de los cables y nos emocionamos aunque el cambio no sea tan radical. Pero no tener que estar enchufando y desenchufando el teléfono del cable es una ventaja. Simplemente tenemos que «soltarlo» encima de la base y dejar que se cargue. Para hacerlo por la noche cuando nos vamos a dormir, es muy cómodo, especialmente si ya estamos tan dormidos que no hay manera de acertar a conectar el cable.

Además, no menos importante, hay muchos cargadores personalizados con los más variados estilos, tanto de personajes de Disney como con diseños bonitos en general. Algunos tienen luces LED que les dan un aspecto fantástico, como el cargador inalámbrico a modo de símbolo mágico que se ilumina como si fuéramos a hacer un hechizo. Este son ese tipo de cosas que siempre llaman la atención, sobre todo si nuestra intención es usar el cargador inalámbrico a modo de regalo para sorprender a alguien.

Otro factor positivo de ellos es que no hay que olvidar que los fabricantes hace tiempo que dejaron de poner el cable para cargar los dispositivos, por lo que si tenemos que comprar uno, la diferencia entre el cable y el cargador inalámbrico quizá no es tan elevada como podamos imaginar. Las ventajas siguen hablando de la compatibilidad. Por lo general podemos usar un cargador inalámbrico con todo tipo de dispositivos, incluso con los terminales fabricados por Apple que normalmente son más ajenos a este estilo de productos debido a que a Apple le gusta tenerlo todo bajo control.

Pero no olvidemos el lado negativo

Por mucho que resulte un producto interesante, no dejemos de lado que no todo es perfecto. Lo más importante es decir que aunque estemos hablando de carga inalámbrica, no dejamos de estar muy limitados en cuanto a nuestra capacidad para cargar de forma flexible. Si es verdad que tenemos la base conectada a la electricidad, colocada en la mesita de noche, pero ¿y si queremos cargar el dispositivo en otro lugar? Ya tendremos que estar quitando y poniendo la base, o comprarnos varios cargadores inalámbricos y repartirlos por distintas habitaciones de la casa donde pudiéramos necesitarlo.

Cargadores inalambricos Disney

Ese es un problema, indudablemente, pero hay uno mayor: que mientras el móvil se está cargando no podemos hacer uso de él. Y eso señores, es un problemón. Porque las ocasiones en las que nos quedamos sin batería mientras queremos hacer algo con el móvil son numerosas. Y lo que hacemos es conectar el cable y simplemente navegar, ver vídeos, hablar o sea lo que sea que quisiéramos hacer o estuviéramos haciendo antes de que saltara el dichoso mensaje de batería baja. Es decir, para hacer eso necesitaremos el cable, y sin el cable estaremos muy limitados en ese tipo de situaciones en las que todos nos hemos visto en algún momento por precavidos que seamos. Por lo tanto, el sistema inalámbrico es positivo para cuando dormimos y no estamos tocando el móvil durante el día, pero durante otros momentos… pierde toda su utilidad.

Otro problema está en cómo se trata la batería del dispositivo. Es verdad que las baterías han mejorado mucho en los últimos años en términos de durabilidad. Apple continúa recomendando que carguemos el dispositivo al 100% todas las veces que lo pongamos y que no lo carguemos de forma excesiva, dejando que la batería se vacíe hasta el 20% en todos los casos. Posiblemente sea un poco excesivo, porque como decimos, los componentes han mejorado mucho y ya no son tan delicados. Pero con el cargador inalámbrico posiblemente perderemos la cuenta y el control de las veces que ponemos la batería a cargar. Y no queremos pensar en lo que ocurrirá si tenemos la costumbre de poner y quitar el cargador de forma frecuente. Porque las baterías pueden haber mejorado todo lo posible, pero si le damos un uso excesivo y sometemos la batería a un gran volumen de estrés, lo más probable es que todo ello le acabe pasando factura de una forma indudable.

Por último, hay que decir otra cosa obvia: la carga inalámbrica no es tan rápida como la que conseguimos con el cable. Y con eso podemos decir que lo hemos dicho todos. Estos cargadores no son tan recomendables como se pueda imaginar. Pero al mismo tiempo, son un regalo fantástico si compramos los modelos personalizados. Qué dilema.

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